Webcam

webcam

Próximas retransmisiones:

Sábados a las 8:00 p.m., hora española: Misa
Domingos a las 8:00 p.m.: reunión.

H.M. Novedades

portada


"Para ti la gloria; para mí la confusión"

Un libro con las historias de 20 Siervos que han dejado todo para seguir la llamada del Señor.

Ver más información

Este pasado fin de semana (del 5 al 7 de febrero) 24 chicas de Ave María University - Nicaragua, hemos estado en el Retiro en silencio dirigido por los Siervos del Hogar, el P. Dominic y P. José Javier, con la ayuda de Sor Marta Ponce, en el Convento de las Carmelitas. Para todas nosotras, este fue un encuentro de nuestros corazones con Dios, que era muy necesario. Nos dimos cuenta de que Dios habla en el silencio, en el silencio Él siempre está presente, esperándonos para hablarnos y para escucharnos.

En este retiro pudimos silenciar nuestros corazones, para que Dios nos hablase de su amor y para permitirle que nos amara. Sin duda alguna, puedo afirmar que Dios derramó abundantes gracias en nuestros corazones y nos recordó cual es nuestro fin: la Patria Celestial a la que estamos llamadas, la vida de santidad. (Por Eyling Reyes)

A continuación, los testimonios de algunas chicas que participaron en el retiro.

Zuleyma Alvarado, 20 años

Mientras escuchamos la vida de Santa Teresita del Niño Jesús, sentí una cierta tristeza. Literalmente, hablaba a mi alma y me decía estas palabras: "Preferiría que hubieras nacido con una clara visión de vivir una vida santa y no hubieras desperdiciado ni un segundo, desde el momento de tu nacimiento hasta el presente, para vivir, pensar y actuar solamente para agradar a Dios y ganar un trozo de cielo". Han pasado 20 años, dudando de si había hecho la voluntad de Dios y, a veces, estando segura de no haberla hecho. Me he dado cuenta en este retiro de que ha llegado el momento de callarme, no solo de no hablar, sino de dejar que mi alma esté en paz y pueda escuchar a Dios con el corazón y no con los oídos. Además, he comprobado que soy una chica débil y que no poseo nada de bueno en mí que no sea por gracia de Dios. No hago suficiente por Dios ni lo podré hacer nunca. De todas formas, me he dado cuenta de que el proceso de llegar a ser santo no termina nunca, pero, por la misericordia de Dios, podré encontrarme con Él en el cielo si desde ahora tomo la decisión de hacer su voluntad y no la mía.

Guadalupe Cerna, 21 años

En un deseo profundo de encontrar una respuesta a la vida, los seres humanos buscamos la respuesta en los placeres, el camino fácil, lo que nos da satisfacción personal, pero no sabemos realmente lo que esto conlleva, que es simplemente la pérdida del propósito de nuestras vidas, que es el alcanzar la “santidad”. El fin de nuestras vidas debe estar basado en el sentido de la muerte, que es el encontrarnos con Dios cara a cara en la eternidad, como los charlistas de este retiro en silencio nos ayudaban a entender en cada una de sus meditaciones. El centro de todo era entender que nuestro propósito en esta vida es servir y amar a Dios como nuestro padre y creador. Este retiro en silencio fue el punto que va a marcar un nuevo comienzo en el deseo de alcanzar la gloria del cielo donde solo con nuestra Madre la Santísima Virgen, con su amparo y protección, podremos cumplir esta tan maravillosa meta. Nosotros, los jóvenes, vivimos en un mundo lleno de ruidos que no nos dejan escuchar a Dios, pero esta experiencia me recordó lo hermoso que es estar enamorada del que lo tiene que significar todo para mí: Dios.

Keyla Montalván, 20 años

Este retiro me ha mostrado una realidad cruel, pero también alentadora. Vivimos en medio de una batalla por la vida eterna o la eterna condenación; Dios en su infinito amor se conforma con nuestros intentos y abre para nosotros las puertas a la eterna felicidad. La certeza del amor de Dios está firmemente grabada en mi corazón y mis ansias por verle sonreír se multiplican tanto como mis anhelos de llegar al cielo. El Señor ha tenido misericordia de mí y me ha demostrado con creces lo que valgo para Él; ahora sólo hay una frase que se repite constantemente en mi corazón cuando me encuentro reposando en los brazos de mi amada Madre María: ¡Madre, quiero luchar!

Ver álbum de fotos