Categoría: Febrero

CenáculoUn grupo del HM de chicas en Jacksonville, Florida (EE.UU.), nos cuenta lo que están haciendo durante este año.

El sábado, 11 de febrero, Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, un grupo de chicas del HM y un par de amigas más fuimos a visitar la Comunidad del Cenáculo de mujeres en la ciudad de San Agustín. La "Comunidad del Cenáculo" es un movimiento, que comenzó Sor Elvira Petrozzi en Italia en julio de 1983, para ayudar a jóvenes con problemas de drogas o, simplemente, desilusionados por las falsas promesas de felicidad que genera el mundo.

En la Comunidad, a los jóvenes se les da la oportunidad de volver a ordenar sus vidas y encontrar la alegría y el verdadero significado de la vida, a través del trabajo, la oración y una vida comunitaria fuerte. Hay más de 60 casas en todo el mundo, 4 de ellas están en Estados Unidos: una para mujeres y 2 para hombres en Florida y otra también para hombres en Alabama. La casa de mujeres se llama Santa María Goretti y hay 14 chicas que viven allí, entre los 18 y 30 años.

Cuando atravesamos la entrada que lleva hasta su casa, fuimos recibidos por un par de mujeres jóvenes que estaban trabajando fuera muy sonrientes. Al bajarnos de los coches, más chicas de la comunidad se reunieron a nuestro alrededor para saludarnos. Después de presentarnos, nos dieron un tour por su casa: el taller donde cosen, pintan, hacen manualidades y otras actividades para recaudar fondos para el mantenimiento de sus casas. Después nos reunimos en la capilla, el punto central de la Comunidad, y durante una hora estuvimos de adoración ante el Señor en el Santísimo Sacramento. Más tarde, nos comimos una estupenda pizza hecha en casa por las chicas que la prepararon para nosotras, con canciones y muchas risas entre medias. También hubo tiempo para jugar y hablar, ver un vídeo de presentación de la historia de la Comunidad del Cenáculo en los Estados Unidos y escuchar los testimonios muy interesante de dos de las chicas. Por último, sacamos nuestra guitarra y cantamos canciones al Señor y a la Virgen durante un buen rato hasta que llegó la hora de decir adiós.

Todos salimos con la sensación de que habíamos recibido muchas gracias de esta experiencia. Estas chicas están dando un poderoso testimonio de la gracia de Dios, que puede dar el perdón, la alegría, la esperanza y la vida fuera de la muerte y la desesperación. Su vida ahora se centra por completo en torno a la Eucaristía - como una chica dijo señalando al Sagrario: "¡Él es el mejor doctor!" - También tienen una estrecha relación con la Virgen. Una acción de gracias por el don de su vida y por el don de la Cruz se reflejaba en sus palabras y en sus rostros. La preocupación que tenían por el bienestar de los demás nos impresionó mucho. Estamos muy agradecidas de haberlas conocido y también estamos seguras de que su testimonio, dará mucho fruto.

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