¿Qué son las C.A.H.M.?

Compromisos

Preguntas al P. Rafael sobre las C.A.H.M.

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C.A.H.M.

Las Comunidades de Adultos del Hogar de la Madre (C.A.H.M.) tienen como finalidad la santificación de sus miembros en el seguimiento de Cristo. Nacen en la Iglesia para su servicio, participando de un modo propio en la triple misión del Hogar de la Madre: la Defensa de la Eucaristía, la Defensa del Honor de Nuestra Madre, especialmente en el privilegio de su Virginidad y la Conquista de la juventud para Jesucristo.


Cada Comunidad de Adultos organiza su apostolado con el visto bueno del Superior de los Siervos, de acuerdo a las necesidades del entorno social en que nazca, tratando de dar una respuesta desde el Evangelio a los retos de la caridad cristiana.

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COMPROMISOS

En las C.A.H.M. hay tres tipos de compromisos:

1. Comprometidos

Cada día:
- Al levantarse rezar el Ángelus, la Consagración al Inmaculado Corazón de María y el Ofrecimiento al Sagrado Corazón de Jesús
- Al menos media hora de oración mental.
- Rezo del Rosario.
- Misa y comunión diaria.
- Antes de acostarse rezar a la Virgen las tres Ave Marías, el Gloria y la Salve.

Cada semana:
- Asistir a la reunión de Comunidad.
- Confesión quincenal.

Cada año:
- Asistencia a los Ejercicios Espirituales.

2. Voluntarios

Cada día:
- Al levantarse rezar el Ángelus, la Consagración al Inmaculado Corazón de María y el Ofrecimiento al Sagrado Corazón de Jesús.
- Al menos un cuarto de hora de oración mental y un misterio del Rosario.
- Antes de acostarse rezar a la Virgen las tres Ave Marías, el Gloria y la Salve.

Cada semana:
- Asistir a la reunión de la Comunidad.

Cada mes:
- Confesarse al menos una vez al mes.

3. Amigos

Cada día:
Al levantarse rezar el Ángelus, la Consagración al Inmaculado Corazón de María y el Ofrecimiento al Sagrado Corazón de Jesús.

Hay dos tipos de A.H.M. los que no asumen compromisos y los que voluntariamente los asumen de acuerdo con su director espiritual. De modo enumerativo pueden ser:
- Oracionales, sacramentales, culturales.
- Ascéticos, apostólicos, testimoniales: ordenando la vida según un horario, asumiendo compromisos profesionales, laborales; dar limosnas, en forma de donación, trabajo, colaboración en las tareas del H.M... Apostolado epistolar, audiovisual... Armonización entre creencias y vida... En definitiva, pueden cooperar con su oración, sacrificio y limosna al cumplimiento de las misiones que el H.M. tiene confiadas.

Formula de compromiso

"Señor Jesucristo: Hemos oído tu voz que nos dice: Sígueme. El que quiera venir en pos de Mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Nosotros decidimos libremente seguirte como (Amigo, Voluntario, Comprometido) de la Comunidad de Adultos del Hogar de la Madre. Y nos ofrecemos para realizar la obra del regalo a tu Madre y Nuestra Madre. Queremos vivir la triple misión del Hogar: la Defensa de la Eucaristía, la Defensa del Honor de Nuestra Madre, especialmente en el privilegio de su virginidad y la Conquista de los jóvenes para Ti. Haz, Señor, que estos compromisos se hagan realidad concediéndonos tu gracia y tu misericordia y suscitando en nosotros un amor más firme a la Eucaristía, a la Madre y a los jóvenes. Que nuestros santos protectores y ángeles custodios nos alcancen de tu Corazón la gracia de poder llegar a ser oblación agradable a Ti, para gloria de la Santísima Trinidad y salvación de los hombres. Amén".

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PREGUNTAS

Padre Rafael, ¿en qué mente surgió el inicio de las C.A.H.M.?.
Cuando se fundó el Hogar de la Madre de todos los hombres, Madre de la juventud, ya entendí que no sería una obra sólo para consagrados, sino que habría también una fuerte presencia de seglares. Por tanto, siempre había estado en mi mente el deseo de constituir esa rama seglar del Hogar de la Madre. Incluso me atreví, hace ya muchos años, a hacer unos estatutos posibles pensando en aplicarlos al movimiento seglar. El Señor puso en mi camino a otras personas que son las que realmente me ayudaron a hacerlo.

¿Qué sentido tienen estos grupos de seglares del Hogar en la Iglesia actual?.
En un momento de crisis de la familia, con tantos divorcios y separaciones, el espíritu del Hogar viene a ser una llamada a la fidelidad a Dios y a la búsqueda de la unión con Él distanciándose de actitudes contrarias a su voluntad. Es ahí donde se ve el puesto trascendental para la recuperación de la familia, que es la primera célula de la sociedad.

¿Qué aportan al Hogar de la Madre las C.A.H.M.?.
Un gran dinamismo. Me explicaré. Dinamis significa movimiento. Y ciertamente se está creando una corriente muy fuerte que nos impulsa a trabajar a todos por el bien de la Iglesia.

¿Qué supone para usted la creación de las C.A.H.M.?.
Ciertamente se ve que es la obra de nuestra Madre. Su nacimiento y su expansión no se deben a cálculos humanos. Sé muy bien que no es el desarrollo de un proyecto empresarial con fondos de inversión y, por lo tanto, con rentabilidad y eficacia. No son estos los criterios de Dios. Me sorprende el modo de nacer, el modo de desarrollarse, el modo de crecer, el modo de extenderse… Yo podría decir que soy un espectador privilegiado de lo que va haciendo el mismo Señor. El actor es Él. Y nosotros con Él en la medida y del modo que Él quiere.

¿Qué espera de las C.A.H.M.?.
Espero que cada miembro se empape y viva su propia vocación; y por tanto su triple misión de Defensa de la Eucaristía, Defensa del honor de nuestra Madre, especialmente en el privilegio de su virginidad y la conquista de los jóvenes para Jesucristo. Y esto no de una manera pasiva, constituyendo algo así como el grupo de los resistentes, sino de forma activa, conquistadora, dinámica. Es todo un mundo el que hay que renovar desde sus cimientos. Y la renovación comienza por sí mismo y por el entorno en que uno vive. Por ello, todos deben ser apóstoles, que vean lo que Dios espera de ellos y lo cumplan. Unidos todos los que componemos el Hogar de la Madre formaremos una gran fuerza de transformación de la sociedad, no por la vía de la fuerza sino por la vía del espíritu. En la Eucaristía es donde cada miembro del Hogar de la Madre encuentra fuerza, luz y consuelo. Y en el Corazón de la Virgen Santísima encuentra su paz y su hogar.

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Una espiritualidad común

El centro de la espiritualidad es Jesucristo cuya vida y doctrina es explicada e interpretada por la Iglesia Católica. A Jesucristo van por el camino más corto: María. Ella es su ejemplo vivo con su FIAT, aceptando los designios de Dios para la salvación del mundo.
Contemplándola a Ella se ratifica la propia misión de las C.A.H.M. de servicio a Dios y a los hombres. Esa unión con Cristo y con María les lleva a la unión con la Iglesia, con la que el mismo Cristo se identifica.

Conscientes de que son Iglesia y que sirven a la Iglesia porque la aman como obra de Dios, participan en la Liturgia, meditan la Sagrada Escritura, estudian la Tradición y el Magisterio, aceptan sus normas morales, colaboran con los Pastores y comparten su preocupación acerca de los problemas y el progreso del género humano. Este sentir con la Iglesia les compromete a una concreta colaboración en la obra del establecimiento del Reino de Dios.

Los ejemplos de vida propuestos por la Iglesia, es decir, los Santos, son para ellos los amigos fieles, especialmente los Protectores y Patronos que tiene el Hogar. Se encomiendan personal y comunitariamente a los Santos Ángeles Custodios y particularmente a los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Reconocen la necesidad de la oración personal y la dirección espiritual como instrumento indispensable para buscar y hallar a Dios en todas las cosas.

El centro de las C.A.H.M.es la Eucaristía, experiencia de amor y de acción. A todos los miembros de las C.A.H.M. les une su común compromiso, su estilo de vida y su filial amor a Nuestra Madre. Y procuran no vivir encerrados sino estar abiertos a las restantes comunidades del Hogar, a las comunidades eclesiales (parroquia y diócesis) y a todos los hombres de buena voluntad, y tratan de dar a conocer a los hombres las riquezas de su fe.

Carisma prioritario: LA JUVENTUD

El desarrollo del carisma de las C.A.H.M. es de ayuda a todos los hombres, pero prioritariamente a la juventud. Esto les conduce a:

-Tomar decisiones en orden a la defensa de la vida en todas sus etapas.
- Realización de obras de misericordia y caridad.
-Colaboración prioritaria en las actividades apostólicas que señale el Superior General de los Siervos del Hogar de la Madre.
- Toma de posición con el fin de hacer desaparecer injusticias, discriminaciones, explotaciones, etc., sin tomar prestado análisis de ideologías ajenas al Evangelio, sino desde la fe.

Deben consagrar y santificar los valores de orden temporal y quieren poner fin al dualismo entre fe-cultura, fe-política y fe-razón.

Modos de actuación


Cada Comunidad de Adultos en el entorno donde vive, debe procurar vivir la primera misión del Hogar y por tanto debe desarrollar acciones legítimas para que el Señor sea más conocido y amado en la Eucaristía. Por ello, procura revitalizar o crear acciones de oración, de adoración y de formación en torno a este Sacramento. Deben aprender de la Familia de Nazaret y ser un hogar inmerso en esta Familia.

María, Madre de Dios y Madre Nuestra tiene que darse a conocer, para que sea más honrada y amada por sus hijos. Hay que profundizar en la oración, contemplación, trabajo, alegría, caridad, dentro y fuera de la Comunidad… como reflejo de las virtudes de la Sagrada Familia.

La conquista de los jóvenes para el Señor les impulsa a crear acciones para que descubran el valor supremo que es Cristo. Y deben tomar decisiones en su defensa, no sólo directas sino en el entorno que les rodea: familiares, sociales…

A título enumerativo se propone a los miembros de estas Comunidades la colaboración en la creación de campamentos, albergues, residencias, centros juveniles, casas-hogares de jóvenes, tandas de Ejercicios, retiros, editoriales, diarios y revistas, cooperativas, colegios, hospitales, colaboración con cristianos perseguidos, apoyo al Tercer Mundo, a los emigrantes y a los pobres, montaje de oficinas de colocación, promoción del deporte, participación en radio, T.V. etc.

Un camino de santidad

Ser del Hogar es un modo de ser Iglesia. Es una llamada; una vocación específica: la de ser Hogar en la Iglesia. El Espíritu Santo, autor de las obras suscitadas en su Iglesia, es a la vez el impulso y motor de las mismas. Él las anima y alienta para que vayan dirigidas a la glorificación de la Trinidad. Por tanto, las C.A.H.M. son un camino de santidad. Y los principios por los que se mueven deben contemplarse en el misterio de Cristo y su Evangelio, como lo cree y predica la Iglesia, y en la suprema Ley del Amor. Esta ley está escrita por el Espíritu Santo en los corazones en virtud del Bautismo y desean actualizarla en cada situación de su vida. Esta Ley del Amor les empuja a ser abiertos y libres, siempre dispuestos a la acción divina, reconociendo y aceptando sus responsabilidades con Dios, con los hombres y con ellos mismos. Por esta Ley se ven impelidos a buscar respuestas adecuadas a las necesidades de sus hermanos trabajando por el auténtico progreso humano, la paz, la justicia, la caridad, la libertad y la dignidad del hombre.

Todo el programa de vida de las C.A.H.M. lo viven en comunión con sus hermanos del Hogar: los Siervos, las Siervas del Hogar de la Madre y el Hogar de la Madre de la Juventud, para cumplir juntos la misión que han recibido y de la cual participan según su propio estado.

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