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C.A.H.M.
Las Comunidades de Adultos del Hogar de la Madre (C.A.H.M.) tienen
como finalidad la santificación de sus miembros en el seguimiento
de Cristo. Nacen en la Iglesia para su servicio, participando de un modo
propio en la triple misión del Hogar de la Madre: la Defensa de
la Eucaristía, la Defensa del Honor de Nuestra Madre, especialmente
en el privilegio de su Virginidad y la Conquista de la juventud para
Jesucristo.
Cada Comunidad de Adultos organiza su apostolado con el visto bueno
del Superior de los Siervos, de acuerdo a las necesidades del entorno
social en que nazca, tratando de dar una respuesta desde el Evangelio
a los retos de la caridad cristiana. Volver al principio COMPROMISOS En las C.A.H.M. hay tres tipos de compromisos:
1. Comprometidos
Cada día:
- Al levantarse rezar el Ángelus, la
Consagración al Inmaculado Corazón de María y el
Ofrecimiento al Sagrado Corazón de Jesús
- Al menos media hora de oración mental.
- Rezo del Rosario.
- Misa y comunión diaria.
- Antes de acostarse rezar a la Virgen las tres Ave Marías, el Gloria
y la Salve.
Cada semana:
- Asistir a la reunión de Comunidad.
- Confesión quincenal.
Cada año:
- Asistencia a los Ejercicios Espirituales.
2. Voluntarios
Cada día:
- Al levantarse rezar el Ángelus, la Consagración al Inmaculado
Corazón de María y el Ofrecimiento al Sagrado Corazón
de Jesús.
- Al menos un cuarto de hora de oración mental y un misterio del Rosario.
- Antes de acostarse rezar a la Virgen las tres Ave Marías, el Gloria
y la Salve.
Cada semana:
- Asistir a la reunión de la Comunidad.
Cada mes:
- Confesarse al menos una vez al mes.
3. Amigos
Cada día:
Al levantarse rezar el Ángelus, la Consagración al Inmaculado
Corazón de María y el Ofrecimiento al Sagrado Corazón
de Jesús.
Hay dos tipos de A.H.M. los que no asumen compromisos y los que voluntariamente
los asumen de acuerdo con su director espiritual. De modo enumerativo pueden
ser:
- Oracionales, sacramentales, culturales.
- Ascéticos, apostólicos, testimoniales: ordenando la vida según
un horario, asumiendo compromisos profesionales, laborales; dar limosnas, en
forma de donación, trabajo, colaboración en las tareas del H.M...
Apostolado epistolar, audiovisual... Armonización entre creencias y
vida... En definitiva, pueden cooperar con su oración, sacrificio y
limosna al cumplimiento de las misiones que el H.M. tiene confiadas.
Formula de compromiso
"Señor Jesucristo: Hemos oído tu voz
que nos dice: Sígueme. El que quiera venir en pos de Mí,
que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Nosotros
decidimos libremente seguirte como (Amigo, Voluntario, Comprometido)
de la Comunidad de Adultos del Hogar de la Madre. Y nos ofrecemos para
realizar la obra del regalo a tu Madre y Nuestra Madre. Queremos vivir
la triple misión del Hogar: la Defensa de la Eucaristía,
la Defensa del Honor de Nuestra Madre, especialmente en el privilegio
de su virginidad y la Conquista de los jóvenes para Ti. Haz, Señor,
que estos compromisos se hagan realidad concediéndonos tu gracia
y tu misericordia y suscitando en nosotros un amor más firme a
la Eucaristía, a la Madre y a los jóvenes. Que nuestros
santos protectores y ángeles custodios nos alcancen de tu Corazón
la gracia de poder llegar a ser oblación agradable a Ti, para
gloria de la Santísima Trinidad y salvación de los hombres.
Amén".
Volver al principio PREGUNTAS
Padre Rafael, ¿en qué mente surgió el
inicio de las C.A.H.M.?.
Cuando se fundó el Hogar de la Madre de todos los hombres,
Madre de la juventud, ya entendí que no sería una obra
sólo para consagrados, sino que habría también una
fuerte presencia de seglares. Por tanto, siempre había estado
en mi mente el deseo de constituir esa rama seglar del Hogar de la Madre.
Incluso me atreví, hace ya muchos años, a hacer unos estatutos
posibles pensando en aplicarlos al movimiento seglar. El Señor
puso en mi camino a otras personas que son las que realmente me ayudaron
a hacerlo.
¿Qué sentido tienen
estos grupos de seglares del Hogar en la Iglesia actual?.
En un momento de crisis de la familia, con tantos divorcios y separaciones,
el espíritu del Hogar viene a ser una llamada a la fidelidad a
Dios y a la búsqueda de la unión con Él distanciándose
de actitudes contrarias a su voluntad. Es ahí donde se ve el puesto
trascendental para la recuperación de la familia, que es la primera
célula de la sociedad. ¿Qué aportan al Hogar
de la Madre las C.A.H.M.?.
Un gran dinamismo. Me explicaré. Dinamis significa movimiento.
Y ciertamente se está creando una corriente muy fuerte que nos
impulsa a trabajar a todos por el bien de la Iglesia.
¿Qué supone
para usted la creación de las C.A.H.M.?.
Ciertamente se ve que es la obra de nuestra Madre. Su nacimiento
y su expansión no se deben a cálculos humanos. Sé muy
bien que no es el desarrollo de un proyecto empresarial con fondos de
inversión y, por lo tanto, con rentabilidad y eficacia. No son
estos los criterios de Dios. Me sorprende el modo de nacer, el modo de
desarrollarse, el modo de crecer, el modo de extenderse
Yo podría
decir que soy un espectador privilegiado de lo que va haciendo el mismo
Señor. El actor es Él. Y nosotros con Él en la medida
y del modo que Él quiere.
¿Qué espera
de las C.A.H.M.?.
Espero que cada miembro se empape y viva su propia vocación;
y por tanto su triple misión de Defensa de la Eucaristía,
Defensa del honor de nuestra Madre, especialmente en el privilegio de
su virginidad y la conquista de los jóvenes para Jesucristo. Y
esto no de una manera pasiva, constituyendo algo así como el grupo
de los resistentes, sino de forma activa, conquistadora, dinámica.
Es todo un mundo el que hay que renovar desde sus cimientos. Y la renovación
comienza por sí mismo y por el entorno en que uno vive. Por ello,
todos deben ser apóstoles, que vean lo que Dios espera de ellos
y lo cumplan. Unidos todos los que componemos el Hogar de la Madre formaremos
una gran fuerza de transformación de la sociedad, no por la vía
de la fuerza sino por la vía del espíritu. En la Eucaristía
es donde cada miembro del Hogar de la Madre encuentra fuerza, luz y consuelo.
Y en el Corazón de la Virgen Santísima encuentra su paz
y su hogar. Volver al principio Una
espiritualidad común
El centro de la espiritualidad es Jesucristo cuya vida y doctrina es explicada
e interpretada por la Iglesia Católica. A Jesucristo van por el camino
más corto: María. Ella es su ejemplo vivo con su FIAT, aceptando
los designios de Dios para la salvación del mundo.
Contemplándola a Ella se ratifica la propia misión de las C.A.H.M.
de servicio a Dios y a los hombres. Esa unión con Cristo y con María
les lleva a la unión con la Iglesia, con la que el mismo Cristo se identifica.
Conscientes de que son Iglesia y que sirven a la Iglesia porque la aman como
obra de Dios, participan en la Liturgia, meditan la Sagrada Escritura, estudian
la Tradición y el Magisterio, aceptan sus normas morales, colaboran
con los Pastores y comparten su preocupación acerca de los problemas
y el progreso del género humano. Este sentir con la Iglesia les compromete
a una concreta colaboración en la obra del establecimiento del Reino
de Dios.
Los ejemplos de vida propuestos por la Iglesia, es decir, los Santos, son para
ellos los amigos fieles, especialmente los Protectores y Patronos que tiene
el Hogar. Se encomiendan personal y comunitariamente a los Santos Ángeles
Custodios y particularmente a los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael.
Reconocen la necesidad de la oración personal y la dirección
espiritual como instrumento indispensable para buscar y hallar a Dios en todas
las cosas.
El centro de las C.A.H.M.es la Eucaristía, experiencia de amor y de
acción. A todos los miembros de las C.A.H.M. les une su común
compromiso, su estilo de vida y su filial amor a Nuestra Madre. Y procuran
no vivir encerrados sino estar abiertos a las restantes comunidades del Hogar,
a las comunidades eclesiales (parroquia y diócesis) y a todos los hombres
de buena voluntad, y tratan de dar a conocer a los hombres las riquezas de
su fe.
Carisma prioritario: LA JUVENTUD
El desarrollo del carisma de las C.A.H.M. es de ayuda a todos los hombres,
pero prioritariamente a la juventud. Esto les conduce a:
-Tomar decisiones en orden a la defensa de la vida en todas sus etapas.
- Realización de obras de misericordia y caridad.
-Colaboración prioritaria en las actividades apostólicas que
señale el Superior General de los Siervos del Hogar de la Madre.
- Toma de posición con el fin de hacer desaparecer injusticias, discriminaciones,
explotaciones, etc., sin tomar prestado análisis de ideologías
ajenas al Evangelio, sino desde la fe.
Deben consagrar y santificar los valores de orden temporal y quieren poner
fin al dualismo entre fe-cultura, fe-política y fe-razón.
Modos
de actuación
Cada Comunidad de Adultos en el entorno donde vive, debe procurar vivir la
primera misión del Hogar y por tanto debe desarrollar acciones legítimas
para que el Señor sea más conocido y amado en la Eucaristía.
Por ello, procura revitalizar o crear acciones de oración, de adoración
y de formación en torno a este Sacramento. Deben aprender de la Familia
de Nazaret y ser un hogar inmerso en esta Familia.
María, Madre de Dios y Madre Nuestra tiene que darse a conocer, para
que sea más honrada y amada por sus hijos. Hay que profundizar en la
oración, contemplación, trabajo, alegría, caridad, dentro
y fuera de la Comunidad… como reflejo de las virtudes de la Sagrada Familia.
La conquista de los jóvenes para el Señor les impulsa a crear
acciones para que descubran el valor supremo que es Cristo. Y deben tomar decisiones
en su defensa, no sólo directas sino en el entorno que les rodea: familiares,
sociales…
A título enumerativo se propone a los miembros de estas Comunidades
la colaboración en la creación de campamentos, albergues, residencias,
centros juveniles, casas-hogares de jóvenes, tandas de Ejercicios, retiros,
editoriales, diarios y revistas, cooperativas, colegios, hospitales, colaboración
con cristianos perseguidos, apoyo al Tercer Mundo, a los emigrantes y a los
pobres, montaje de oficinas de colocación, promoción del deporte,
participación en radio, T.V. etc.
Un camino de santidad
Ser del Hogar es un modo de ser Iglesia. Es una llamada; una vocación
específica: la de ser Hogar en la Iglesia. El Espíritu Santo,
autor de las obras suscitadas en su Iglesia, es a la vez el impulso y motor
de las mismas. Él las anima y alienta para que vayan dirigidas a la
glorificación de la Trinidad. Por tanto, las C.A.H.M. son un camino
de santidad. Y los principios por los que se mueven deben contemplarse en el
misterio de Cristo y su Evangelio, como lo cree y predica la Iglesia, y en
la suprema Ley del Amor. Esta ley está escrita por el Espíritu
Santo en los corazones en virtud del Bautismo y desean actualizarla en cada
situación de su vida. Esta Ley del Amor les empuja a ser abiertos y
libres, siempre dispuestos a la acción divina, reconociendo y aceptando
sus responsabilidades con Dios, con los hombres y con ellos mismos. Por esta
Ley se ven impelidos a buscar respuestas adecuadas a las necesidades de sus
hermanos trabajando por el auténtico progreso humano, la paz, la justicia,
la caridad, la libertad y la dignidad del hombre.
Todo el programa de vida de las C.A.H.M. lo viven en comunión con sus
hermanos del Hogar: los Siervos, las Siervas del Hogar de la Madre y el Hogar
de la Madre de la Juventud, para cumplir juntos la misión que han recibido
y de la cual participan según su propio estado.
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