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Las chicas de residencia del Hogar de la Madre de Jacksonville organizaron un retiro para jóvenes del 29 al 31 de enero de 2010. Asistieron 55 jóvenes.
El retiro fue dirigido por el P. Colum Power, con la ayuda del P. Eamon MacManus. Dios, que es abundante en generosidad derramó muchas gracias a todos los que le abrieron sus corazones. A continuación, los testimonios de algunos de los jóvenes que asistieron al retiro.
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Susan Joost (19 años)
El Hogar presenta la verdad de una manera que es necesaria, y atrae los corazones de todas las edades hacia la llamada universal a la santidad. No solo he oído esta llamada con más claridad en el retiro, sino que también tuve la oportunidad de entrar en un ambiente de silencio interior y de paz. Fue en este ambiente donde fui capaz de recibir un torrente de gracia y misericordia que me ha llevado más cerca de Cristo Crucificado. Tuve la oportunidad de conocer a otros estudiantes de todas partes de Florida y de compartir la belleza y la solidaridad de la fe católica. El retiro de jóvenes del Hogar de la Madre fue una experiencia increíble, y yo recomendaría a todos que fuesen.
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Michael Russel (18 años)
Yo no quería ir a este retiro. Como estudiante de primer año del segundo semestre, tenía muchos planes de lo que yo quería ser y lo que pensé que me haría tener éxito. Al principio del semestre, a varias personas del Hogar de la Madre me habló de un retiro que estaban planeando - aunque me sorprendió el que alguien de mi grupo de jóvenes del Instituto formase ahora parte de Hogar de la Madre, cogí el folleto sin ninguna intención de asistir realmente. Además, yo tenía planes para ese fin de semana. Dos semanas antes del retiro, me di cuenta de que mis planes para ese fin de semana habían sido cancelados, y justo al día siguiente, recibí una llamada telefónica de mi amigo del Hogar de la Madre que me recordándome lo del retiro. Seguía sin querer ir, pero hasta el momento del retiro, sentí una llamada extraña que me movía a hacer las maletas e ir al retiro. Muy pronto, mis maletas estaban llenas y me encontré conduciendo hacia el lugar del retiro. Ahora que ha pasado el retiro, tengo la sensación de que lo que yo quiero para mí es muy limitado, pero lo que Dios quiere - para lo que Dios me llama - es infinito y va más allá de mi imaginación.
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Leah Kowkabany (18 años)



