ORACIONES
CONSAGRACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
Madre Santísima: Nosotros nos consagramos a tu Inmaculado Corazón con nuestro cuerpo y nuestra alma. Queremos ser solo, siempre y todo tuyos. Como niños queremos estar en tu Corazón, haciendo en él nuestro hogar. Protégenos siempre. Nosotros sabemos que nunca abandonas a los que acuden a ti con confianza y te consagran su vida. Te rogamos tengas piedad del Hogar, que tú misma has elegido como regalo y protege especialmente a tus Siervos y Siervas, que han entregado a ti sus vidas. Bendícenos, sosténnos y líbranos de las tentaciones del Maligno. ¡Inmaculado Corazón de María, sed nuestra salvación! AMÉN.
OFRECIMIENTO DE OBRAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
¡Ven, Espíritu Santo! Inflama nuestros corazones en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con Él, por la redención del mundo. Señor mío y Dios mío Jesucristo, por el Corazón Inmaculado de María, Madre Nuestra, yo me consagro a tu Corazón, y me ofrezco contigo al Padre en tu Santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación por nuestros pecados y para que venga a nosotros tu Reino. Te pido en especial por el Papa y sus intenciones, por nuestro obispo y sus intenciones, por nuestro párroco y sus intenciones, y por el ¨Hogar de la Madre de Todos los Hombres, Madre de la Juventud¨. AMÉN
ÁNGELUS
El Ángel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve María llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMÉN.
Aquí está la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve María llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMÉN.
Y el Hijo de Dios se hizo Hombre.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve María llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. AMÉN.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo, AMÉN.
Te pedimos, Señor, que infundas tu gracia en nuestras almas para que, quienes hemos conocido por la voz del ángel la Encarnación de tu hijo Jesucristo, llegemos, por los méritos de su Pasión y Muerte de Cruz, a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. AMÉN.








