Siervas del Hogar de la Madre (S.H.M.)

Hermana Virginia Jiménez

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Presentación

HVirginia

"Miro para atrás y no puedo menos que agradecer infinitamente la paciencia de Dios y su continuo sostenerme en el camino, a pesar de mis caídas, mis cobardías, mi querer soltar la cruz... Dios no se deja ganar en generosidad, y lo experimento cada día, aunque no lo merezca."

Nombre de Religiosa: Hna. Virginia María del Corazón de Dios
Fecha de entrada en la Siervas: 14 de septiembre de 1995
Edad al entrar en las Siervas: 21 años
Cuidad y país de origen: Madrid (España)
Fecha de los votos perpetuos: 8 de septiembre de 2004
Comunidad Actual: Playa Prieta (Ecuador)
Dirección de contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

HV ecuador

Testimonio completo

HV_PuenteNací en una familia católica, en la que aprendí a rezar y a amar a Dios. Desde pequeña experimenté una sensibilidad especial hacia el sufrimiento de los demás, y esto ha ido marcando mi respuesta a la voluntad de Dios.

Recuerdo que cuando tenía aproximadamente 8 ó 9 años, me impresionaron profundamente los documentales que retransmitían en televisión sobre los niños de África, a los que se les veía totalmente desnutridos y comidos por las moscas. No entendía por qué tenían que sufrir así, por qué tenían que suceder estas cosas, y con lágrimas en los ojos, me propuse interiormente hacer algo por ellos. Iría donde ellos aunque solo fuera para decirles que yo sí les quería. Esta idea me llevó a decidirme a estudiar algo que me permitiera ayudar, ser útil a los demás, poder aliviarles en la medida de lo posible su dolor… y cuando llego el momento de elegir una carrera me determiné por Psicología.

Cuando tenía 14 años aproximadamente, entré a formar parte del coro de mi parroquia y aquí comenzó mi relación con el Hogar. En el coro había una chica que pertenecía al Hogar y me invitó a las distintas actividades que se desarrollaban a lo largo del año.

En 1990 fui por primera vez a un campamento del Hogar y me encantó. El ambiente HV_con_ninoera estupendo, la acogida impresionante, la alegría enorme y, lo que más me tocó, te querían tal como eras, no tenías que disimular, no tenías que intentar agradar, era un quererte como tú eres, era un cariño en Dios que jamás antes había sentido.

Aunque desde pequeña rezaba e iba a misa todos los domingos, fue mi encuentro con el Hogar, en 1990,  lo que me llevó a comenzar una verdadera vida de oración y un acercamiento cada vez mayor al Señor y a nuestra Madre. De rezar 5 minutos todos los días, mirando cada dos segundos el reloj para ver cuánto faltaba, terminé haciendo media hora de oración y yendo todos los días a misa, El Señor me había cogido el corazón.

Cada año fui participando en más actividades (peregrinaciones, encuentros de Semana Santa, convivencias…) y por nada del mundo me perdía los campamentos de verano, donde realmente me forjé humana y cristianamente. ¡Cuántos esfuerzos, cuántos sacrificios, olvidos de mí misma que aún recuerdo y me llenan de alegría...!

HV_con_BotasEn el campamento de 1993, cuando tenía 19 años, se nos habló muchísimo de la vocación. De la llamada universal a la santidad y de la importancia de descubrir cuál era la vocación concreta que Dios tenía destinada para nosotros. Durante el tiempo de oración  recuerdo estar preguntándole al Señor lo que quería de mí. Cuando pensaba en la vida matrimonial, "ni fu ni fa", pero cuando pensaba en la posibilidad de la consagración, experimentaba interiormente alegría. Durante el campamento le estuve dando vueltas al tema y un día delante del Santísimo, -pues teníamos una pequeña casita donde estaba el Señor-, me sorprendí a mí misma diciéndome: “Solo te frenan tus padres”. Entendí que el Señor me quería como Sierva y que para dar el paso tenía que estar dispuesta a dejar aquello que en esos momentos llenaba mi corazón: mi familia, mi carrera (pues ya iba a comenzar tercero de Psicología), mis actividades lucrativas… el mundo que yo me había creado y en el que me sentía segura.

No me he destacado nunca por la generosidad, así que tarde 2 años en responder a esa llamada, echándome para atrás en dos ocasiones. ¡Cuántos apegamientos! ¡Y qué daño hacen! ¡Cuánta misericordia de Dios!

Gracias al Sacramento de la confirmación (que recibí a los 21 años),  a la respuesta valiente de otras jóvenes a la llamada de Dios, que para mí suponían un decir: "¿Qué estás haciendo?, ¿A qué esperas para responder?"; y a las oraciones de otros, pude por fin decir ¡sí! Y entré como postulante el 14 de Septiembre de 1995 en Priego (Cuenca).

En septiembre del 2010 cumplí 15 años de vida consagrada y estoy HV_Nina_Divinafeliz. Miro para atrás y no puedo menos que agradecer infinitamente la paciencia de Dios y su continuo sostenerme en el camino, a pesar de mis caídas, mis cobardías, mi querer soltar la cruz… Dios no se deja ganar en generosidad y yo lo experimento cada día, aunque no lo merezca.

Llevo 5 años en misiones, en Ecuador, y aunque no son esos niños de África que veía en televisión, son niños, jóvenes, adultos, que sufren, y no tanto por falta de alimentos sino por la carencia de Dios. “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Ese es el misionero, aquel que se llena de Dios para saciar el hambre de Dios.

Recen para que sea siempre un instrumento dócil en las manos de Aquel que me llamó y que llevará a término su obra.