El
rincón del monaguillo
El rincón del
monaguillo
El Papa habla a los monaguillos
Queridos amigos, voy a hacer un pequeño paréntesis en
la explicación de la Misa, y ¿sabéis por qué?
Pues por algo muy sencillo: porque el Papa Juan Pablo II, en una carta
que escribe todos los años a los sacerdotes con ocasión
del Jueves Santo, habla de los monaguillos.
Sí, el Papa también habla de los monaguillos. Nos
dice que todo el pueblo cristiano tiene que dar gracias a Dios por el
don
de la Eucaristía y el Sacerdocio, y también que tenemos
que rogar incesantemente, sin descansar, para que no falten sacerdotes
en la Iglesia.
Dice nuestro querido Papa: “La Eucaristía, como el Sacerdocio,
son un regalo de Dios”, un don muy grande de Dios, por lo que tenemos
que darle muchas gracias, y pedir al Señor que no falten estos
grandes regalos en la Iglesia.
También Juan Pablo II nos recuerda que el número de sacerdotes
nunca es suficiente para tantas necesidades como hay de evangelizar,
de llevar el evangelio, de celebrar los sacramentos.
“Ha de aumentar en el Pueblo de Dios la conciencia de tener que
orar y actuar diligentemente en favor de las vocaciones al Sacerdocio
y a la
Vida consagrada. Las vocaciones son un don de Dios que se ha
de suplicar continuamente. Hay que rogar ante todo al Dueño
de la mies para que envíe obreros a su mies”.
También vosotros, mis queridos amigos, tenéis que rezar
para pedir a Dios vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, y
estar vosotros abiertos a la posibilidad de que el Señor os pueda
llamar al sacerdocio, os pueda dar ese don tan grande y maravilloso que
es el de ser su representante en medio de nuestros hermanos los hombres.
Vosotros, los monaguillos, tenéis que aprender, mediante el servicio
del altar, a amar cada vez más al Señor Jesús, tenéis
que reconocerlo realmente presente en la Eucaristía y apreciar
la belleza de la liturgia.
Pedidle a la Virgen María que os ayude y enseñe a valorar
la importancia del Sacerdocio y de la Eucaristía, como nos dice
el Papa, y “rogad al dueño de la mies que mande obreros
a su mies”.
A vosotros, que, cuando ayudáis en la Santa Misa, estáis
tan cerquita de Jesús, él os escucha: NO TENGÁIS
MIEDO DE PEDIR.
Por P. Juan Antonio, S.H.M.
©HM Infantil º31 Junio-Julio 2004
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