
Estás sentado alrededor de un fuego de campamento
con algunos de tus amigos. Habéis ido unos días
a la montaña a hacer camping. De pronto te das
cuenta que los sonidos a tu alrededor han cambiado
drásticamente. Ya no ves las caras de tus amigos,
y en su lugar ves caras de personas de distintas edades
con ropa extraña. Todos están alrededor
de un fuego, intentando quitarse el frío. Hay
mucha tensión en el aire, como si fuera a suceder
algo muy importante y triste a la vez.
A tu izquierda hay un hombre
que parece estar consternado. Parece que no ha dormido
nada en toda la noche y está un
poco preocupado. Una chica vestida con ropa pobre,
como una sirvienta, se acerca al hombre y le dice: “Perdóname
pero ¿no eras tú uno de los que seguían
a este Nazareno?”. El hombre se asusta en seguida
y dice con voz temblante: “Te estás equivocando”.
Sigue frotándose las manos delante del fuego y
respira profundamente de alivio. Pero poco tiempo después
otra persona se acerca y le dice a voces: “Oye,
tú te pareces mucho a uno de los que siempre estaban
con él”. Se asusta otra vez, pero contesta
con voz más tranquila y firme que antes: “No,
te equivocas, sólo me parezco mucho a uno de sus
seguidores”.
Mirando a tu derecha,
ves a varios hombres en círculo hablando en voz baja. Oyes parte
de lo que dicen. Hablan sobre un nuevo prisionero que
ha estado perturbando a la gente y causando una rebelión.
Todos hablan de los milagros que hacía. De pronto,
uno ve al hombre que está sentado a tu izquierda
y se acerca diciendo: “Estoy seguro de que eres
uno de los seguidores del prisionero. Le he visto en
varias ocasiones y tú siempre estabas con él”.
Si dudar ni un segundo, él de tu izquierda lo
niega abiertamente y el otro se vuelve a su sitio.
Unos segundos más tarde el canto de un gallo
penetra la oscuridad. El hombre a tu izquierda da un
salto y estalla en lágrimas. Se levanta tembloroso
y le oyes decir en voz baja: “Sí, maestro,
me dijiste que te iba a negar tres veces antes de que
el gallo cante. Maestro, perdóname. Soy un gran
pecador”.
A volver tus ojos al fuego,
te das cuenta que estás
otra vez entre tus amigos. Siguen hablando como si
nada hubiese ocurrido. Te levantas corriendo para coger
tu Biblia de entre tus cosas. ¿Quién
ere ese hombre?
Pistas:
El prisionero es Jesús y está comenzando
su pasión.
Solución
El hombre de la historia es San Pedro y niega
tres veces a Jesús. Puedes leer la historia
completa en el evangelio de San Mateo, Capitulo 26,
58-75.
HM Zoom+ 57
- Octubre/Noviembre 2008
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