Entrevista a Mariana Windmeijer
¿Te puedes presentar un poco?
Vivo en Holanda en un lugar llamado Rijswijk, está cerca del Haya (donde está el gobierno) y Delft (conocida en todo el mundo por su porcelana, Delft Bleu). Nací el 1 de mayo de 1961.
Hasta ahora mi vida está creciendo en la fe. Yo descubro cada vez más la belleza de la Iglesia y por ello veo cada vez más la tristeza que hay en el mundo.
¿Han influido en tu juventud las ideas que tenían tus amigos contra lo religioso?
No, en mi juventud yo nunca sentí malas influencias contra mi religión. Ciertamente empecé a ver que el mundo a mi alrededor estaba cambiando. Por entonces pocos de mis amigos iban a la Iglesia. La educación religiosa en los colegios en Holanda era muy mala. Nosotros, en casa, aprendíamos mucho de nuestros padres, pero de una manera más practica. Había amor en la familia y Jesús era el centro en nuestro salón. Mi padre muchas veces nos llevaba a la iglesia a rezar el rosario. Ahora siento la importancia de enseñar a los niños a rezar el rosario a una edad temprana porque eso se queda para siempre.

Has dejado tu trabajo para dedicarle un año a Dios, ¿por qué has tomado esta decisión?
Especialmente en el último año yo sentí cada vez más que ése no era el trabajo que yo quería para el resto de mi vida. Justo en el momento apropiado el banco en el que trabajaba empezó una reorganización que fue para mí el tiempo de irme. Decidí cogerme un año sabático y así estar libre para ver lo que Dios tiene planeado para mi vida de aquí en adelante.
Eres comprometida en el Hogar de la Madre. ¿Cómo vives las misiones del Hogar en Holanda?
Entré en el Hogar el 15 de agosto de 2002, fiesta de la Asunción de nuestra Santa Madre María y yo estoy muy feliz de ser miembro.
Yo recibí la revista del Hogar hace un par de años. Alguien me la dio para leer. Pero en mayo de 2002 por primera vez conocí al Padre Rafael y a las Hermanas.
Las tres misiones del Hogar siempre han sido una parte de mi vida. Quiero formar un grupo de oración en Holanda en conexión con el Hogar y empezar a difundir la revista de niños en Holandés y promover los campamentos de verano. Pronto espero tener la revista de presentación y el vídeo del Hogar en lengua holandesa y podré empezar el trabajo de evangelización.

Hace poco tú has estado en una manifestación en favor de la vida, ¿podrías contarnos un poco en qué consistió?
Yo misma tomé parte en una demostración en La Haya (donde está el Gobierno). Nosotros nos manifestamos contra las leyes contra la vida humana. Éramos un grupo numeroso, guiados por un obispo. Y tuvimos una buena respuesta. Pero todavía hay mucho que andar. Por favor, rezad por nuestro país... Porque es maravilloso y ha sido uno de los países en el que han nacido muchos misioneros. Espero que esto pase otra vez en nuestros tiempos, especialmente bajo la protección de “Nuestra Señora de todos los pueblos de Amsterdam”.
¿Qué papel ocupa la Virgen en tu vida? Siempre has estado unida a Ella?
María es mi Madre celestial y también mi intercesora delante de Cristo. Ella siempre lo ha sido, pero cuando tenía unos 21 años, yo encontré una postal sobre la Medalla Milagrosa en la habitación de mis padres. Yo escribí allí mi dirección y pedí la medalla. Desde el día en que empecé a llevar la medalla, empezó mi aventura con la Virgen. Descubrí Medjugorie, empecé a rezar el rosario en nuestra iglesia parroquial, visité muchos santuarios de nuestra Madre en Holanda y en otras partes del mundo.
¿Cómo vives la Eucaristía?
Yo siempre siento que la Eucaristía es el corazón bombeante de la Iglesia. Sin la Eucaristía, la gente está muerta espiritualmente. Ellos no pueden crecer en la fe. Siento que estoy todavía descubriendo más y más amor en la Eucaristía. Es como subir un monte, todavía queda por descubrir más belleza.
© Revista HM º109- Noviembre/Diciembre 2002






