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"Para ti la gloria; para mí la confusión"

Un libro con las historias de 20 Siervos que han dejado todo para seguir la llamada del Señor.

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- ¿Os podéis presentar un poco cada uno?
E- Bueno, yo soy Eva, tengo 31 años, soy fisioterapeuta y aunque lo que más me gusta decir es que soy mamá, es lo que más llevo dentro. Me gusta mucho hacer deporte, me gusta mucho el teatro, ir al cine y pasear con mis amigos.

J.A.- Yo soy Jose Antonio, tengo 34 años y me dedico a la música en la enseñanza y en muchas facetas. Tengo la suerte de estar casado con Eva y de tener tres hijos: Pablo, David y Laura.
- ¿Cómo comenzó vuestro noviazgo?

E- Los dos pertenecíamos a Acción Católica, y coincidíamos en las actividades, había más chicos y chicas, pero poco a poco nos fuimos enamorando. El noviazgo lo empezamos cuando fuimos a Santiago de Compostela a la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa. Se me declaró en el Monte del Gozo.

-¿Cómo descubristeis vuestra vocación al matrimonio?

E- Yo desde que era muy pequeñita soñaba con tener una familia y era lo que más me atraía, aunque sí que es cierto que alguna vez me he planteado otra vocación, al hacer ejercicios espirituales, o en las reuniones pero nunca ha llegado a cuajar. Siempre parecía que Dios me quería para formar mi propia familia.

J.A.- A mí me pasa más o menos igual, sobre todo en ejercicios te planteas de una forma más seria la posibilidad de consagrarte al Señor, en el sacerdocio, la vida religiosa, pero el caso es que en muchos años de oración nunca he sentido la llamada al sacerdocio. Vi claro, entonces, que tenía que ser el matrimonio, y mucho más al encontrarme con Eva.

-¿Siempre habéis pensado igual?

J.A.- En las cuestiones fundamentales, sí. Sobre todo a la hora de formar una familia hay que pensar lo mismo. Por ejemplo, no podemos creer uno en Dios y el otro no, o tener ideas fundamentales distintas, porque si no, el matrimonio es mucho más difícil. En aspectos más pequeños tenemos puntos de vista distintos y a veces hay pequeños roces, pero hay casos hasta humorísticos, por ejemplo que ella es del Atlético de Madrid y yo del Real Madrid, en ese punto nunca hay acuerdo.

-¿Para qué os ha ayudado personalmente toda la formación que habéis recibido en Acción Católica y todo el trabajo que habéis realizado?

E- Pues ha sido fundamental en mi vida. La formación cristiana que nos han dado me ha ayudado a saber lo que quiero. Me ha ayudado mucho con mis hijos el haber estado tantos años en contacto con los niños.

J.A.- Para mí Acción Católica ha sido fundamental. Si no, yo hubiese sido uno de tantos que no tienen ninguna ilusión, ni vida religiosa ni nada por el estilo. Me ha ayudado mucho, no sólo a nivel espiritual sino que ha sido la mejor escuela para el matrimonio. En ningún otro sitio podía haber aprendido tanta pedagogía con los jóvenes y con los niños como la que he aprendido en los campamentos.

-¿Trabajar juntos por Dios une al matrimonio?

E- Es lo que más nos une. También la oración es importantísima y Dios siempre está derramando gracias sobre nosotros. La oración en familia, sobre todo, cuando alguna vez hemos tenido alguna pequeña rencilla, la oración nos ha levantado rápidamente.

- Has hablado de la oración, ¿en qué consiste vuestra vida espiritual?

J.A.- Desde muy jovencitos hemos aprendido a llevar una vida interior, a relacionarnos con Dios. Actos que son sencillos, como puede ser la oración de la mañana, de la noche, examen de conciencia, y por supuesto los fundamentos básicos de cualquier vida espiritual que son la Misa, la Eucaristía, y el rosario, que siempre que podemos lo rezamos los dos juntos. Cuando vayan creciendo los niños lo harán con nosotros, aunque suponga esfuerzo.

E- También leemos libros espirituales, todos los días, media hora leyendo algún libro que nos vaya alimentando, porque conforme está el mundo es muy importante para que no te alejes de Dios. Es importantísimo dedicar tiempo a Dios.

- Siendo un matrimonio y teniendo tanto trabajo ¿es posible llevar una vida así?, ¿se saca tiempo para Dios?.

E- Sí, yo creo que si quieres realmente sacas tiempo, lo único que hay que hacer es querer y saber organizarse. Dios es tan bueno que nos lo pone muy fácil porque para hablar con Él no hace falta ir a ningún sitio, en casa, en todo momento puedes hacer una plegaria, y por ejemplo el rosario es una oración muy importante y que da mucho fruto y se puede rezar mientras paseas, mientras planchas, mientras estoy fregando estoy rezando el rosario, o si algún día voy mal de tiempo porque me he organizado mal hay cintas de meditación o de vidas de santos… Hay que sacar tiempo para lo principal, igual que sacamos tiempo para comer, para alimentar nuestro cuerpo, mucho más importante es sacar tiempo para alimentar el alma de donde sea y cueste lo que cueste, algún día a lo mejor se puede un poquito menos pero siempre hay que intentar hacer lo más importante.

- Antes habéis hablado de las dificultades. Cuándo surge alguna en el matrimonio, ¿cómo lo solucionais?

J.A.- Claro que surgen dificultades, estamos conviviendo personas que tenemos nuestras manías, nuestras necesidades, y llegan momentos en los que los intereses chocan y tenemos problemas, no son gordos, gracias a Dios, pero tenemos que superarlos con el mayor cariño posible, sobre todo poniendo mucho amor, así las cosas se olvidan, se intenta perdonar siempre y poner lo mejor que tiene la otra persona por delante para olvidar rápidamente y perdonarlo.

-Ahora habladnos de vuestros hijos, ¿Cómo son?

E- Pues muy trastos, Pablo tiene cuatro años, es muy bueno aunque no lo parezca, pero es un chico muy listo, siempre está preguntando el porqué de las cosas, te marea... también es tímido. David es muy cariñoso, muy brutote, es muy salao. Laura tiene ocho meses, es muy especial, es muy bonica, digo esto porque en el cuarto mes de embarazo el médico me dijo que casi seguro que iba a nacer con lesión cerebral. La verdad es que lo pasamos muy mal porque fue un palo muy fuerte, me habló incluso del aborto, y a mí eso, gracias a Dios, me pareció un insulto, porque no queríamos ni hablar de eso. Rezamos mucho para que naciera bien y para que si nacía mal Dios nos diera fuerza para llevarlo adelante ya que era lo que Dios quería. Le dijimos a mucha gente que rezara para que saliera bien, y gracias a Dios el 18 de enero nació y es un bebé muy sano y muy listo. A mí eso me ayudó mucho, también me llevó a pensar en las madres que recurren al aborto en un caso como el mío.

- ¿Cuáles son vuestros criterios de educación? ¿Qué es lo más importante en la educación de los hijos?

J.A.- Son los criterios que nos han enseñado, que son según la religión católica. Lo más importante es educarlos en la fe de Jesús para que crezcan conociendo a Dios, para que lo amen cada vez más, teniendo en cuenta que Él nos los ha dado y que son almas que tenemos que devolverle. Entonces, a partir de ahí, todo lo demás, escuelas pedagógicas, etc… vienen después, lo más importante es educarles según Dios quiere.

- ¿Es difícil mantener una vida de fe y una serie de valores en el mundo que te rodea?

E- Sí que es difícil, porque el ambiente que hay en el mundo, por desgracia te arrastra mucho, es muy materialista. Y es difícil vivir una vida de pobreza cuando el mundo solamente te dice que lo más importante es el dinero, y si no tienes dinero no vas a ser feliz, si no tienes dinero hay que conseguirlo como sea, si hay que robar se roba, si hay que engañar se engaña... y es mentira, todos sabemos que, por ejemplo, el dinero no da la felicidad, que la felicidad está en ayudarnos unos a otros, en dar tu vida por los demás, pero claro, es difícil mantenerte en esos valores.

Los medios de comunicación por desgracia están muy mal. Es difícil, pero no es imposible porque con Dios se puede todo, como decía un amigo sacerdote: “Dios y yo mayoría absoluta”. Hay que confiar mucho en Él y pedirle fuerza para que nos ayude a sobrevivir de este mundo en que vivimos.

- Antes también has hecho referencia a la maternidad, ¿qué es para ti ser madre?

E- Es un gran misterio, es algo que no se puede entender, es una razón que te dice ciertamente que Dios existe, porque es imposible que de ti salga algo tan maravilloso como es una vida humana y es lo mejor que hay.

Yo, cuando me enteré de que estaba embarazada, en los tres casos me puse igual de contenta dando gracias a Dios y es en el momento de enterarte como que sientes que te envuelve una aureola de felicidad, de amor intenso, íntimo hacia ese niño que te acaban de decir que está en tus entrañas y que va a crecer, y ya, quieres protegerlo, quererlo muchísimo de una forma que yo creo que sólo una madre puede entender.

- Y ¿qué dificultad encuentras? ¿qué es lo más difícil de una madre?

E- Tienes que estar constantemente preocupada por ellos, es algo bonito pero a la vez de mucha responsabilidad y da un poco de miedo. De ti depende en gran parte cómo van a ser tus futuros hijos, qué tipo de personas van a llegar a ser. Sé que ellos toman ejemplo de mí, por lo tanto me obligan a mí a ser mejor, entonces también es una ayuda. Tienes la obligación de llevarlos a Dios. Dios te los ha dado y su destino es Dios y entonces tu misión consiste en acercarlos a Él. Por ejemplo cuando lees vidas de santos, al principio del libro siempre te hablan un poco de la familia del santo y siempre en la mayoría de los casos crecieron en un ambiente piadoso, su madre le enseñaba a rezar, su padre era muy bueno, entonces eso siempre a mí me hace pensar. Si yo quiero que mis hijos sean santos, la primera que tengo que ser santa soy yo.

- ¿Y cuál es el papel de José Antonio en tu familia?

E- El papel es de padrazo. Es un papel imprescindible en la familia. Mis hijos lo quieren mucho y cuando está fuera de casa porque está trabajando o haciendo recados, pues enseguida preguntan: ¿Dónde está papá?. Cuando abre la puerta enseguida van a abrazarlo. Tiene un papel muy importante en cuanto que él les enseña los valores que tiene que enseñarles, pues los niños se fijan mucho en él, quieren ser como su papá y él juega con ellos, les enseña muchas cosas, en fin, llevan una relación muy buena.

Y luego para mí también el papel es fundamental porque es saber que tienes un hombro donde te puedes apoyar siempre, el amigo en quien confiar, también es el que te dice que la comida está muy buena y que sabes que está ahí en los peores y en los mejores momentos. Creo que la familia sin el padre tiene mucho que perder, está claro.

-¿Qué virtudes destacarías en Jose Antonio?

E- Es muy pacífico, nunca le he oído hablar mal de nadie, es muy bueno. Y luego, también sabe perdonar muy rápido, se le olvidan las cosas malas rápido.Y ¿qué más? que es muy bueno.

- ¿Cuál es el papel de tu esposa Eva?

J.A.- La verdad es que, como pasa en las mejores familias, el dicho popular de que la mujer es la que manda ¿verdad?, pues es que es así. En mi caso Eva es la que ordena, la que controla, la que lleva el peso pesado de todo en general. También en eso influye mi personalidad, que para eso soy más distraído, soy músico, debe ser que soy más bohemio. Es una parte importante de mí, no puedo pensar en una vida en la que no estuviera Eva a mi lado solucionando muchas veces los problemas que tengo.

-¿Y qué virtudes destacarías en Eva?

J.A.- Pues probablemente, tiene muchas, pero sobre todo aquellas que se complementan bien conmigo, es decir, las que me ayudan a ser mejor, por ejemplo ella tiene mucha fuerza de voluntad para cumplir todo lo que se ha propuesto, ella va siempre adelante, tiene mucho tesón, eso se compagina muy bien con la magnanimidad, es decir, siempre tiene la visión puesta en lo importante, siempre sabe que al final lo que hay que ser es santos. En ese sentido yo le agradezco, porque gracias a ella yo me voy manteniendo bastante fiel, me ayuda muchísimo en ese aspecto. Todo ese tipo de virtudes las valoro mucho. También es muy lógica. Siempre sabe dar con la solución oportuna en cada momento. Muchas veces yo también fallo, tengo problemas o no encuentro la solución apropiada, pues ella es la que pone la solución.También la alegría, las ganas de vivir, su humildad... no sé...

-¿Qué es para ti la paternidad?

J.A.- Bueno, es muy importante porque te sabes cooperador con Dios en la creación de nuevos seres, entonces es de una gran responsabilidad sobre todo viendo cómo está el mundo actualmente. Te das cuenta que tienes en tus manos tres personas, no solamente cuerpo sino también alma y que tienes que sacar adelante lo físico y lo espiritual y eso muchas veces es complicado porque te ves lleno de defectos, te ves que muchas veces no eres el verdadero modelo, el modelo ideal.

- ¿Cómo crees tú que se puede llegar a los niños y a los jóvenes actualmente?

J.A.- Pues fundamentalmente presentándoles modelos verdaderos, modelos que reflejen el modelo principal que es Cristo. Los educadores, siendo fieles al trabajo y siendo siempre consecuentes con lo que creemos porque, aunque parezca que no, a los que somos cristianos se nos nota, está claro, porque los profesores todos saben del pie que cojeo y se cuidan de decir barbaridades delante de mí o de ciertos temas porque, aunque yo muchas veces tengo mis fallos, saben que tienen delante a un cristiano. Los alumnos también en cierto modo lo notan, necesitan un modelo. Por supuesto que yo tengo que mejorar muchísimo porque quizá no soy el modelo ideal. Pero es que necesitan gentes, apoyos donde ver la realidad de las virtudes, porque además son jóvenes nacidos dentro de un mundo donde domina la imagen, la televisión, las películas y están poco acostumbrados a pensar y a reflexionar.o y siendo siempre consecuentes con lo que creemos porque, aunque parezca que no, a los que somos cristianos se nos nota, está claro, porque los profesores todos saben del pie que cojeo y se cuidan de decir barbaridades delante de mí o de ciertos temas porque, aunque yo muchas veces tengo mis fallos, saben que tienen delante a un cristiano. Los alumnos también en cierto modo lo notan, necesitan un modelo. Por supuesto que yo tengo que mejorar muchísimo porque quizá no soy el modelo ideal. Pero es que necesitan gentes, apoyos donde ver la realidad de las virtudes, porque además son jóvenes nacidos dentro de un mundo donde domina la imagen, la televisión, las películas y están poco acostumbrados a pensar y a reflexionar.

©Revista HM º110 - Enero/Febrero 2003