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6 de abril 2019

El cordero es un animal muy importante en toda la Biblia. En el Antiguo Testamento se estaba esperando, desde Abel a Isaac, el cordero pascual y están también las profecías de Jeremías e Isaías, ¿dónde está el Cordero? La respuesta la da Juan el Bautista cuando está señalando a Jesús y dice: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Y así, en cada Misa, tenemos la alegría de escuchar estas palabras de nuevo. Que el Señor nos ayude a vivir con mucho agradecimiento a Él esta Misa, Él que se entregó como Cordero por nosotros.

30 de marzo 2019

El agua tiene el hocico muy fino. Es decir, por cualquier rendija se mete y te hace una gotera. ¿Cuál es el agua espiritual? La soberbia. La soberbia tiene el hocico muy fino y se mete en cualquier rendija, y se mete casi sin que nos demos cuenta. Por desgracia, tenemos todos dentro del corazón una raíz, una fuente que, en cuanto dejamos un huequecito, por allí se mete.

23 de marzo 2019

“Este hijo mío estaba muerto y ha revivido”. Estas palabras que el padre dice en la parábola del hijo pródigo, son un reclamo a mirar las almas como almas llamadas a salvarse, a alcanzar la vida eterna; y a las cuales nosotros no podemos dejar de contemplar. Las almas son santuario de Dios. Cualquier alma que nos acerca, es un alma eterna a la que Dios permite que me acerque y tiene que ser una misión para mí; siempre.

12 de enero 2019

Nos dice San Juan que pidamos según la voluntad de Dios. ¿Cuál es su voluntad. ¿Cómo sé yo cuál es la voluntad de Dios y qué quiere que yo le pida? Un discípulo vio a Jesús orando y se acercó a él para decirle: “Señor, enséñanos a orar como Juan enseñó a orar a sus discípulos. Entonces, el Señor le enseña -nos enseña a todos en ese mismo discípulo- el padrenuestro. Las tres primeras peticiones del padrenuestro se refieren a Dios: "Santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad". Esas son las peticiones. “Pedid y se os dará” ¿Quién saca ventaja de esas primeras peticiones? ¿Dios? No, sacas ventaja tú.

16 de marzo 2019

Lo que más espanta al demonio es la alabanza y el agradecimiento. ¿Por qué tenemos que alabar a Dios? Por ser Él como es: bueno. Dios es bueno.

16 de febrero 2019

Dice San Juan de la Cruz que la fe es cierta y oscura. No solamente se hace referencia al contenido de la fe de verdades, como la Trinidad o la presencia de Cristo en la Eucaristía o la existencia del infierno, sino que toda la palabra de Dios es cierta, porque Él es la Verdad. Pero es oscura, porque nosotros tenemos un pensamiento, una capacidad muy limitada de comprensión de la palabra de Dios. ¿Cómo comprender nosotros, por ejemplo, lo que aparece en la primera lectura, que es el horror del pecado? Porque, aunque envuelto en un lenguaje mitológico, no quiere decir que sea irreal, sino que es un tipo de lenguaje que, en parte, manifiesta y, en parte, mantiene en la oscuridad realidades que son en sí mismas muy oscuras. La realidad que hoy la Iglesia nos pone a nuestra consideración es el pecado, que es una realidad destructiva del hombre. Lo primero que hace el hombre que está en el pecado es esconderse. Se esconde de Dios. ¿Por qué? Porque tiene miedo, a veces terror.

9 de febrero 2019

La palabra de Dios, que es luz y sendero luminoso para los que creen en Él, en orden a llegar a la salvación eterna, que es el cielo, viene constantemente en nuestra ayuda. Viene, iluminándonos y dándonos también fuerza para que podamos caminar. Y la fuerza nos la da con la misma palabra suya y con la palabra hecha sacramento, es decir, el Cuerpo de Cristo y la Sangre de Cristo, que es manjar que ceba leones, es decir, que nos hace fuertes, que nos hace invencibles ante los ataques del demonio. Si yo soy débil, necesito fortaleza, y esa fortaleza me la da Jesucristo Eucaristía. La Eucaristía es Cristo que se inmola por nosotros y se hace pan vivo para nosotros, para alimentarnos. Nos concede su misma vida, que da para que, llenándonos con la vida divina podamos vivir esta vida con la alegría de los hijos que saben que caminan hacia la patria celeste.

26 de enero 2019

En la primera lectura, el autor de la Carta a los Hebreos nos hace ver a Jesucristo, que es el templo vivo de Dios, no un templo hecho con manos humanas, donde el sumo sacerdote entraba para ofrecer la sangre de un macho cabrío por sus pecados y por los del pueblo; “Jesús”, dice el autor de la Epístola a los Hebreos, “entra en un templo superior", para ofrecer allí, en su propio cuerpo, su propia sangre como sumo sacerdote, como propiciación por nuestros pecados”. Y dirá, entonces, el Señor que su sangre, que es su propia vida humana, tiene un poder más grande para el perdón de los pecados que la sangre que hacía una purificación externa y ritual, ofrecida por el sumo sacerdote todos los años. Cuando nosotros celebramos la eucaristía, cuando el sacerdote toma el cáliz y pronuncia las palabras consacratorias, transformando el vino en la sangre de Cristo, dice: “Este cáliz es el cáliz de mi sangre, sangre de la nueva y eterna alianza que se derrama por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados”. El gran anuncio que hace la Iglesia al celebrar la Eucaristía es que la sangre de Cristo derramada tiene un sentido, el derramamiento de sangre, la efusión de sangre de Cristo, de todo su cuerpo herido por tantas maldades -nuestros pecados-, tiene como objetivo, como objeto, como finalidad, el perdón de nuestros pecados. Y son muchos, son muchos nuestros pecados. Pero, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, es decir, la misericordia de Dios, que llena toda la tierra y la purifica. Cada vez que nosotros nos juntamos aquí para celebrar la eucaristía, estamos celebrando este acontecimiento, que es para nosotros ganancia.

19 de enero 2019

La primera lectura dice que la palabra del Señor es viva y eficaz. ¿Qué significa viva? Significa que no es algo inerte, significa que por sí misma realiza ciertas acciones que, al ser palabra, serán espirituales y, curiosamente, no solamente espirituales, sino que la eficacia significa que aquello que dice lo realiza. Como ocurrió con aquel paralítico al que le dijo: “Hijo, tus pecados te son perdonados”. Es una acción espiritual que es invisible, que no se ve. Entonces, empezaron a pensar los que lo oyeron: “Este es un blasfemo, porque nadie puede perdonar los pecados sino Dios”. Entonces, el Señor responde: «¿Qué es mas fácil: decir "tus pecados te son perdonados" o decir "a ti te lo digo, levántate, coge tu camilla y vete a tu casa"? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados, dirigiéndose al paralítico, le dijo: “Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”». Es decir, realiza una acción que ya no es puramente espiritual. ¿Qué acción de la palabra de Dios es más importante, perdonar los pecados o curar la parálisis? Las dos son importantes, porque la curación de la parálisis es prueba de que el Señor tiene el poder de perdonar los pecados. Pero la acción fundamental es el perdón de los pecados.

5 de enero 2019

Este día esta dedicado de manera especial a la Virgen Santísima, nuestra Madre, aquella que dijo: “Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”. Por eso, ciertamente, viendo la situación cómo está, no podemos echar las campanas al vuelo. Nuestro obispo nos ha recordado, y siempre que tiene ocasión lo dice, que tal como están las circunstancias, ahora es necesario crear pequeños oasis donde se reúnan los cristianos verdaderamente fervientes para orar y no solamente por eso de que “la unión hace la fuerza”. Lo que hace la fuerza es estar unidos a Jesucristo. Los oasis tienen que ser oasis de paz, oasis de oración, oasis de amor verdadero que testifican el amor. Porque en la primera lectura que hemos leído, dice San Juan que lo importante es lo que ya nos ha dicho el Señor: “En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros como yo os he amado”. Estos oasis de oración, de entrega, no son para estar cerrados en sí mismos, sino para estar unidos e ir con fuerza, con poder, a la conquista de un mundo que está asilvestrado. Cuando nosotros vemos a la Virgen Santísima diciendo: “Al fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”, ¿qué significa eso? ¿Cuáles son los pensamientos y sentimientos que hay en el corazón de la Virgen Santísima? Pues no puede ser otra cosa que la gloria de Dios y la salvación de sus hijos, que somos nosotros. El triunfo suyo esta unido a eso.

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