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Categoría: Septiembre

El pasado 12 de septiembre, festividad del Dulce Nombre de María, las hnas. Mercedes y Ana María asistimos a la beatificación de fray Leopoldo de Alpandeire, que tuvo lugar en la base aérea de Armilla, a las afueras de Granada. Todo hacía presagiar que iba a ser un día muy caluroso. A las seis menos cuarto de la mañana, salíamos de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) con 26 grados. Y realmente el sol pegó de lo lindo en la inmensa explanada donde nos concentramos para vivir el acto de la beatificación.

Desde que llegamos nos impresionó lo bien organizado que estaba todo.  Vimos un documental sobre la vida del nuevo beato, se dieron avisos para confesiones y realmente pudimos ver colas de gente en espera aguardando su turno para confesarse. Se recordaron las formas correctas de recibir la comunión y se acentuó el respeto que se debe dar a la Eucaristía. Finalmente, se prepararon los cantos con el fin de participar mejor en la celebración.

tapiz_f_leopoldoRecordando a fray Leopoldo, conocido popularmente como "el limosnero de las tres Ave Marías”, el acto comenzó con el canto del Ave María de Schubert que interpretó la cantante granadina Rosa López.

La ceremonia la presidió el arzobispo Angelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, y hubo una amplia representación eclesiástica, entre ellos todos los obispos de Andalucía y los cardenales Antonio Cañizares y Carlos Amigo Vallejo. El arzobispo de Granada, D. Javier Martínez, hizo la petición formal a la Iglesia pidiendo la beatificación de fray Leopoldo. Después el vicepostulador de la causa, el capuchino Alfonso Ramírez, leyó una biografía del fraile. Y a continuación Angelo Amato tomó la palabra para hacer público el decreto por el cual el Papa Benedicto XVI inscribía como beato al fraile. Tras la proclamación de su beatificación fue descubierto un tapiz de grandes dimensiones con la imagen de fray Leopoldo rodeado de ángeles en el cielo, momento que arrancó el fervor y los aplausos de todos los que allí estábamos. En la ceremonia se llevó también en procesión una reliquia del fraile, un metatarso del pie derecho.

En el acto se encontraba presente Ileana Martínez, la mujer sobre la que se ha fundamentado el milagro que ha sido decisivo para la beatificación.

Durante la homilía, el arzobispo Amato definió a Fray Leopoldo como "piedra preciosa que embellece la orden capuchina" y destacó que "fue un hombre de oración y que enseñó el camino de la justicia" a través de su "caridad, humildad y devoción mariana". Relató anécdotas y episodios de la vida de este humilde fraile que dedicó cincuenta años de su vida a pedir limosna, incluso en los momentos de "persecución religiosa". "Con frecuencia recibía insultos y apedreamientos y una vez a punto estuvo de que lo lincharan". El amor a Dios, al trabajo y a la penitencia marcaron la vida de este monje que se hizo tan popular por su oficio de fraile limosnero.

El prefecto de la Congregación para los Santos dijo que "si Granada es conocida en todo el mundo por la Alhambra, también lo es por muchos devotos de fray Leopoldo. Granada es una ciudad afortunada porque ha contemplado el espectáculo glorioso de la santidad del beato fray Leopoldo”.

El Papa Benedicto XVI estuvo unido desde Castelgandolfo  y tras rezar el Ángelus se dirigió a los fieles diciendo que “la vida de este sencillo y austero religioso capuchino es un canto a la humildad y a la confianza en Dios y un modelo luminoso de devoción a la Santísima Virgen María”. Por eso invitó “a todos, siguiendo el ejemplo del nuevo beato, a servir al Señor con sincero corazón, para que podamos experimentar el inmenso amor que Él nos tiene y que hace posible amar a todos los hombres sin excepción”.

Repitiendo lo que tantas veces hizo fray Leopoldo en su vida, todos los asistentes a la beatificación terminamos con el rezo de las tres Avemarías.  La Iglesia ha instaurado su fiesta el 9 de febrero, día en que murió.

Para nosotras fue una gracia poder asistir a este acontecimiento, particularmente para la hna. Ana María que es devota de fray Leopoldo desde que nació, ya que su abuelo y su madre le conocieron y se ha visto siempre bendecida en su familia por este capuchino.  Allí rezamos muy particularmente por todas las Siervas, para que fray Leopoldo interceda por nosotras y nos conceda un corazón generoso y humilde como el suyo. Próximamente podréis conocer un poco más de él en nuestra revista HM.

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