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NoticiasNoticias del Hogar de la Madre

Categoría: Octubre

Sábado 16 de octubre de 2010. Fabero. 3:45 de la tarde. Las siervas salen de casa corriendo en dirección a la parroquia. Allí ya les esperaban algunas de las familias y jóvenes de la parroquia que se habían animado para ir al recibimiento de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud. Marchamos en autobús un grupo de 45 personas, jóvenes, niños y adultos de la parroquia, para unirnos en la ciudad de Ponferrada a toda la gente que de otros pueblos cercanos se habían congregado en la Iglesia de San Antonio.

Desde allí,  la Cruz, saldría en procesión, cargada por los jóvenes hasta el Santuario de la Virgen de la Encina. La organización de todos los actos comenzó con esta procesión de la Cruz y el icono de las Jornadas Mundiales, que iban precedidos por pasos y cofradías de Ponferrada. Al llegar al Santuario, se celebró una liturgia con el rezo de vísperas y el obispo Don Camilo dirigió unas palabras antes de dar comienzo a la adoración de la Cruz.

A las 8 de la tarde, la Cruz y el icono saldrían de nuevo a recorrer las calles de Ponferrada acompañada sólo por los jóvenes que se habían congregado allí para participar del Encuentro Juvenil organizado con motivo de la llegada de la Cruz, para llegar a la Iglesia de San Andrés. Esta Iglesia acaba de ser restaurada recientemente, para ser dedicada en especial a la pastoral juvenil.  Allí el obispo inauguró el nuevo Centro de Pastoral Juvenil Juan Pablo II.

Aunque nosotros teníamos prevista la salida hacia Fabero a las 8 de la tarde, los planes se retrasaron, ya que no nos resistimos a mover todos los hilos para que la totalidad de los jóvenes de Fabero que habían acudido pudiesen cargar la cruz. Y así fue, junto a otros chicos, entraron con la Cruz en San Andrés.

En un principio, a excepción de una joven, el resto no se había animado a apuntarse al Encuentro Juvenil que iba a tener lugar de sábado a domingo, pero al final, 5 de ellos decidieron quedarse también a cenar y participar en los actos de la noche. Nosotras nos volvimos en el autobús con el resto de gente y llegamos a las 9: 30 de la noche a la parroquia. Nos organizamos de nuevo en 10 minutos para coger la cena, nuestro coche, y con una madre joven de la parroquia marchar de nuevo a Ponferrada. A las 10 de la noche estaba organizado con los jóvenes un Vía Crucis en el Castillo. Fue uno de los mejores actos. Se creó un verdadero ambiente de oración durante el rezo del Vía Crucis y hubo también confesiones.

De allí la cruz se trasladó de nuevo a la Iglesia de San Andrés donde permaneció toda la noche junto al Santísimo expuesto, mientras los distintos grupos de jóvenes iban turnándose cada hora para velarla. Nosotras estuvimos hasta la 1 y media de la noche, aunque nos hubiera gustado quedarnos más tiempo.

Al día siguiente, la Cruz presidió la celebración del sacramento de la Confirmación que recibieron 40 jóvenes y 20 adultos de Ponferrada.

Ha sido una experiencia que seguro ha dado muchos frutos, especialmente en el corazón de los jóvenes. Al menos, los chicos y chicas que fueron de Fabero han quedado muy contentos y por ejemplo, una de las chicas que se volvió con nosotras por la noche, nos comentaba que nunca se hubiera imaginado tantos jóvenes así, y que tenía muchas ganas de ir a la Jornada Mundial en Madrid.

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