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NoticiasNoticias del Hogar de la Madre

Categoría: Febrero

El pasado 14 de febrero, aprovechando la celebración del “Día del Amor y la Amistad”, un grupo de jóvenes de Chone, Ecuador, realizamos la torta más grande de chocolate, si no del mundo, creemos que sí de Ecuador.

El fin que perseguían con la realización de dicha actividad era el de recaudar fondos para poder asistir a la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid. La idea surgió porque ya en alguna ocasión se habían realizado eventos parecidos con las comidas típicas de la zona. Como la tarta de chocolate se ha convertido para nosotras en la comida más exitosa dentro de todas las que preparamos para vender y así ir sacando “la plata”, como dicen aquí, necesaria para poder ir a ver al Papa, pensamos, ¿y por qué no hacer nosotras la torta más grande de chocolate? ¿Vendrá la gente? ¿Cómo de grande la hacemos? ¿De varios pisos?...

La verdad es que parecía una locura, pero enseguida se clarificaron las ideas y con la ayuda de mucha gente buena comenzamos la campaña.

Para asegurarnos la venta de la torta y poder calcular las dimensiones de la misma, decidimos vender tickets por adelantado correspondientes a cada una de las porciones en que se iba a dividir la torta. Así que un mes antes empezamos la venta de los tickets a un módico precio para que fuera asequible a todo el mundo.

La torta, al final, medía 6 metros de largo por 1 de ancho y estaba elaborada con puro cacao ecuatoriano.

Tres días antes del evento, nos dedicamos a hacer las tortas rectangulares. Nos pasamos todo el día torta va, torta viene. Al final había 60 tortas de chocolate. El día señalado, a las 3 de la tarde, comenzamos a montar las carpas, las mesas, las planchas de espuma flex donde colocar la gran torta. No faltó tampoco la decoración con globos y la animación con música apropiada. La gente comenzaba a acercarse y pronto tuvimos que acordonar el espacio para poder trabajar. Las chicas iban trayendo las tortas que se fueron colocando sobre la gran plataforma de espuma flex. La decoración de la torta con merengue corrió a cargo de Eitel Zambrano, un conocido chef de la ciudad, que desinteresadamente colaboró con nosotros. Quisimos que fuera adornada con el logotipo de la JMJ, pero al final sólo pudimos poner la siguiente frase: “JMJ Madrid 201. Firmes en la Fe”.

La gente, que cada vez eran más, se iba agolpando alrededor de la torta sin perder de vista cómo se iba decorando. A medida que pasaba el tiempo, se les veía ya más deseosos por poder degustarla. Y fue dicho y hecho. En cuanto se terminó de decorar y se comenzó a repartir las porciones, a pesar de ser bastantes para poder hacerlo, no dábamos a basto. Se repartieron al final, entre la gente que tenía ticket y los que lo compraban allí mismo, unos 1600 trozos en un abrir y cerrar de ojos. Y parecía increíble, pero hubo mucha gente que se quedó sin torta y se iban apenados.

Y es que unos días antes lo habíamos anunciado en la radio, en la tele local, recorriendo las calles de Chone con megafonía. Las chicas se reían muchísimo porque anecdóticamente, el señor que tuvo la buenísima voluntad de ayudarnos con la megafonía, iba diciendo que la torta iba a ser de 100 metros… Lo cierto es que si hubiésemos hecho la torta el doble de grande, se hubiera terminado.

La gente iba comentando después, que ese había sido el mejor día del amor y la amistad pues la mayoría había salido en familia y lo había pasado genial. Y además se habían comido su torta de chocolate que les encanta.

Tanto es así, que la gente pregunta si no vamos a repetirlo y a hacer una más grande todavía. Por ello, ya hemos programado hacer una más grande, el doble, para el día de la madre que aquí se celebra el segundo domingo de mayo.

Estamos muy agradecidas a toda la gente que nos ha ayudado. A nuestro párroco que siempre nos apoya y facilita el que podamos hacerlo. Pero sobre todo al Señor y Nuestra Madre. A este respecto, podemos contar que teníamos mucho miedo de la lluvia. En estas fechas, aquí estamos en pleno invierno, con la estación de las lluvias. Eso significa que lo normal es que por las tardes llueva torrencialmente. De hecho, la semana anterior estuvo lloviendo. Es por eso que le pedimos a mucha gente que rezara a nuestra Madre del cielo para que no lloviera ese día. Y así sucedió. Ese día no sólo no llovió, sino que hizo un sol espléndido y eso que no es muy normal aquí. Y justo esa misma noche, después de todo el evento, llovió torrencialmente, como si lloviese por todo lo que no había llovido ese día. ¡Gracias Mamá!

Todo esto, también ha servido para que la gente conozca más lo que es la Jornada Mundial de la Juventud y eso nos llena de una inmensa alegría.

Esperamos poder encontrarnos en Madrid con el Santo Padre y la juventud de todo el mundo. Pero sobre todo, esperamos que todos podamos encontrarnos con Cristo.

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