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NoticiasNoticias del Hogar de la Madre

Noticias 2012

Peregrinación a Tierra Santa

DSC01881 fachada_iglesia_Monte_de_las_Bienaventuranzas23 años después de la primera peregrinación, en la que las tres primeras Siervas hicieron sus votos en la casa de la Virgen en Nazaret, el Hogar de la Madre ha vuelto a Tierra Santa. Del 6 al 13 de octubre, un grupo de Siervos, Siervas y laicos, con el P. Rafael, peregrinamos A los lugares bendecidos por la presencia del Señor y de Nuestra Madre.

Participamos miembros del Hogar de la Madre de 7 países: España, Italia, Estados Unidos, Ecuador, Austria, Canadá e Irlanda.

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Os hacemos un resumen de todo lo que hemos vivido en estos días.

Sábado, 6 de octubre

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El grupo de peregrinos salió del aeropuerto de Madrid por la mañana. Llegamos a Tel Aviv a las 4 de la tarde y enseguida salimos camino de Nazaret, donde íbamos a dormir las primeras dos noches. Al llegar, lo primero que hicimos fue entrar en la Basílica de la Anunciación para saludar a la Virgen en su propia casa. Luego celebramos la Santa Misa, presidida por el P. Félix López, Superior General de los Siervos. En su homilía expresó los sentimientos de todos: "La Virgen, como Madre, acoge a sus hijos en su casa, en su corazón. Tiene que estar contenta. Mirándola, tenemos que aprender nosotros a decir sí a Dios, a ser fieles al Señor hasta la cruz y a ser cooperadores de Dios en la salvación de los hombres".

Por la noche participamos en un rosario procesional hasta la casa de la Virgen.

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DSC02092 peregrinos_TaborDomingo, 7 de octubre

Como la Basílica de la Anunciación abre temprano, un gran grupo se despertó pronto para ir a saludar a la Virgen a su casa y para hacer un rato de oración nada más empezar el día. Después de desayunar, el fuimos al Monte de las Bienaventuranzas, donde el P. Henry Kowalczyk presidió la Santa Misa, que tuvimos al aire libre. Luego tuvimos tiempo libre para meditar las palabras que el Señor dirigió allí mismo a las multitudes: "Dichosos los pobres de corazón, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados…" El recinto del Monte de las Bienaventuranzas es precioso e invita a la oración. Tiene unas vistas preciosas del Mar de Galilea.

Más tarde fuimos hasta la orilla del mar, donde está la Iglesia del Primado de Pedro. Allí, el Señor se apareció a los apóstoles después de su Resurrección y les preparó una comida después de la pesca milagrosa. En ese mismo lugar, Jesús preguntó a Pedro tres veces si le amaba. Pudimos rezar dentro del santuario donde se conserva la piedra sobre la cual el Señor preparó la comida y también pudimos acercarnos al mar de Galilea y meter los pies dentro.

Después fuimos a Cafarnaún, donde el guía franciscano, el P. Carlos, nos explicó todo lo que había ocurrido allí. Vimos la casa de San Pedro, en la que el Señor curó a su suegra. También fuimos a la sinagoga construida sobre las ruinas de la sinagoga en la que predicó el Señor. El P. Rafael Alonso, Fundador del Hogar de la Madre, dio unos puntos de meditación a todo el grupo para ayudarnos a entrar en un ambiente de oración y escuchar la voz del Dios sin miedos.

Terminada la meditación, cruzamos en barco al otro lado del Mar de Galilea para la comida. El barco se paró a mitad del mar y tuvimos unos minutos de silencio y reflexión. Luego, el P. José Luis Saavedra, Siervo del Hogar, cogió la guitarra y cantó "Tú has venido a la orilla".

Después de la comida, fuimos al Monte Tabor, donde el Señor se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, y se transfiguró delante de ellos. Al terminar la visita, volvimos a Nazaret y pasamos a la casa de la Virgen para saludarla. Todos experimentamos que habíamos vuelto a casa, porque la casa de la Virgen es nuestra casa y ella nos estaba esperando con los brazos abiertos. Al terminar la cena, volvimos allí para hacer otro rato de oración antes de dormir.

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DSC01842 H_Reme_Sacerdotes_Misa_CN_NLunes, 8 de octubre

De nuevo, muchos madrugaron para ir a rezar a la casa de la Virgen. Allí tuvimos la celebración de la Eucaristía, a las 7:00 am.  El P. Rafael presidió. En su homilía recordó cómo, hace 23 años, Ana Campo, Remedios Rodríguez y Concepción García del Pino, ahora Siervas profesas perpetuas, habían pronunciado en ese mismo lugar sus primeros votos. Ahora volvían con más hermanas e iban a renovar esos mismos votos, diciendo sí al Señor para toda su vida en el mismo sitio que lo había hecho la Virgen.

Después de la homilía, renovaron sus votos todos los Siervos y Siervas presentes. Fue un momento muy especial. Al terminar la misa, antes de salir para Caná, los miembros laicos del Hogar también renovaron sus compromisos en la casa de la Virgen.

En Caná, el lugar del primer milagro de la vida pública del Señor, los matrimonios renovaron sus promesas matrimoniales.

Volvimos a Nazaret y visitamos todos los lugares: la Fuente de la Virgen (donde la tradición ortodoxa dice que la Virgen recibió la primera parte del mensaje del Ángel), la Basílica de la Anunciación (donde está la casa de la Virgen) y la Iglesia de San José, donde el padre adoptivo del Señor tuvo su taller.

Contentos por todas estas experiencias, fuimos a comer antes de salir para el Monte Carmelo y  Belén. En el Monte Carmelo, visitamos el santuario de la Virgen, dentro del cual está la cueva en la que el profeta Elías esperó la lluvia del Señor.  Se sentía mucho la presencia de nuestra Madre. Tuvimos tiempo para rezar y para ver las vistas del Mar Mediterráneo y del puerto de Haifa. 

De allí nos fuimos a Belén, a donde llegamos ya de noche.

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DSC02636 lugar_nacimiento_BelenMartes, 9 de octubre

Tuvimos la Misa muy temprano en la gruta del nacimiento del Niño Jesús, a las 4:50 a.m.  Los sacerdotes del Hogar pudieron concelebrar en el altar del pesebre, aunque el espacio era muy reducido. 

Después del desayuno, salimos camino a Ein Karen, donde visitamos la Iglesia de San Juan Bautista, que conserva el lugar donde nació el precursor del Señor y la Iglesia de la Visitación, que conmemora la visita de la Virgen María a su prima Isabel.  Se respiraba la presencia de la Virgen entre nosotros.  Subimos al santuario rezando el rosario y pidiendo a la Virgen que nos diese la gracia de estar siempre tan pendientes de las necesidades de los demás como lo estuvo ella.

Al terminar esta visita, nos dirigimos a un museo de Jerusalén, en el que hay una maqueta gigante de la ciudad en la época de Jesús. Allí, el P. Carlos aprovechó para explicarnos muchas cosas sobre la ciudad y su historia. Nos ayudó mucho a situarnos y prepararnos para la visita del día siguiente. Después pasamos rápidamente a visitar el Santuario del Libro, donde se conservan parte de los pergaminos del Mar Muerto. 

Llegamos a las 12:00 de vuelta a Belén, justo a tiempo para la procesión que hacen todos los días los franciscanos por dentro de la Basílica de la Natividad de Nuestro Señor. 

Terminada la procesión, pasamos a comer y luego fuimos a ver la Basílica de la Natividad con más tranquilidad, para escuchar las explicaciones del P. Carlos. En una de las cuevas del Campo de Pastores, celebramos la misa. Allí es donde Dios reveló a los pastores, por medio de un ángel, que su Hijo había nacido en Belén y les invitó a ir a adorarle. Los peregrinos del Hogar también se pusieron en disposición de adorar al Niño Dios. Celebramos la misa de Navidad, incluso con villancicos. 

Después de misa, volvimos a Belén, con los villancicos todavía entre los labios, y tuvimos tiempo libre el resto de la tarde. Un grupo se fue con el P. Carlos a la "Gruta de la leche". Se cuenta que la Virgen, de camino a Egipto, paró allí para amamantar al niño Jesús y que una gota de leche cayó sobre la piedra. 

Visitamos la cueva, que tiene las paredes blancas como la leche.  En nombre de todos, el P. Rafael dirigió unas oraciones a Nuestra Madre del cielo, recordando especialmente a los miembros del Hogar de Estados Unidos y a la comunidad de hermanas que está en la diócesis de San Agustín (Florida), donde también hay un santuario dedicado a la "Virgen de la Leche".

Finalmente, fuimos a la casa donde nos alojábamos para tener una reunión y contar experiencias de la peregrinación.

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DSC03514Miércoles, 10 de octubre

Por la mañana, celebramos la Misa en la gruta de Belén y después fuimos a la Iglesia de Santa Catalina, donde el P. Rafael nos dio puntos de oración.

Después del desayuno, dejamos Belén definitivamente y nos dirigimos hacia Jerusalén, donde dormiríamos las 3 últimas noches de la peregrinación.

El primer lugar que visitamos en Jerusalén fue la Iglesia de San Pedro en Gallicantu. Allí estuvo la casa de Caifás, a la que llevaron al Señor desde el Huerto de Getsemaní.  Hay tres niveles en el santuario y en el nivel más profundo se encuentra la cisterna que usaban como prisión. Allí estuvo el Señor encarcelado mientras esperaba el juicio. Tuvimos tiempo de silencio y el rezo de un salmo, para unirnos a los sufrimientos del Señor.  Fuera del santuario se encuentra una escalera de piedra que es del tiempo Jesús. Con toda seguridad, el Señor pasó por esas escaleras la noche de su Pasión y muchas otras veces durante su vida. Los peregrinos pudieron subir despacio por las escaleras, con los ojos cerrados, uniéndose muy estrechamente al Señor.

Más tarde, nos dirigimos al Monte Sión para tener la celebración de la Eucaristía en la Iglesia de la Dormición de María, que se encuentra al lado del Cenáculo.  La misa fue presidida por el P. Reinhard y, al terminar la Misa, bajamos a la cripta donde se encuentra una imagen de la Virgen María que conmemora el momento en que dejó esta tierra para subir al cielo. 

Luego fuimos al Cenáculo, donde los sacerdotes renovaron sus compromisos sacerdotales en el mismo lugar donde el Señor instituyó los sacramentos del sacerdocio y de la Eucaristía. El edificio actual fue levantado en el tiempo de los Cruzados encima del lugar donde se encontraba el Cenáculo original.

El P. Carlos nos llevó a pasear por las calles de Jerusalén, hasta la hora de cenar.  Vimos los restos del Cardo Maximus, que fue una de las principales calles romanas, y del muro de Jerusalén.

Después de comer, nos encaminamos hacia el Monte de los Olivos en autobús. El primer destino de la tarde era la capilla de la Ascensión, que ahora pertenece a los musulmanes.  Pudimos entrar y leer el evangelio de la Ascensión, recordando las últimas palabras que nos dirigió el Señor antes de dejar la tierra: "Id y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".

A poca distancia de allí, visitamos el santuario donde se conserva la cueva en la que el Señor enseñó a los discípulos el Padre Nuestro. En las paredes del recinto se encuentra el Padre Nuestro escrito en muchos idiomas.

Al terminar la visita, que incluyó un tiempo de oración y silencio, bajamos hacia el santuario "Dominus Flevit". Es una capilla pequeña con unas vistas preciosas de la ciudad de Jerusalén. Se cuenta que el Señor lloró allí por la ciudad de Jerusalén, al ver que no querían aceptar la salvación.

Seguimos bajando, después de una breve visita y llegamos al Huerto de los Olivos en Getsemaní. Fuera del santuario, se conserva un huerto con olivos bimilenarios. Dentro de la Iglesia, delante del altar, está la piedra donde se cree que estuvo rezando el Señor. Nos detuvimos a rezar y el P. Rafael invitó a todos los Siervos y Siervas a colocar encima la cruz de sus votos perpetuos. Los laicos también se animaron a poner sus objetos religiosos más queridos encima de la roca. Nos quedamos con muchas ganas de volver al día siguiente para la Hora Santa.

Llegamos al valle de Josafat, donde se encuentra la tumba de la Virgen, el lugar de su Asunción. Allí también se quedaron los apóstoles en vela mientras el Señor sufría su agonía en el Huerto de los Olivos.

Al volver a Jerusalén, como todavía estaba abierta la Iglesia del Santo Sepulcro, un gran grupo de los peregrinos se acercó para besar la piedra donde estuvo la Cruz del Señor y tuvieron un tiempo de oración antes de la cena.

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DSC03854 P Jose Luis Misa CalvarioJueves, 11 de octubre

Madrugamos para ir a rezar al Santo Sepulcro de nuevo.  A las 6:30 am tuvimos la celebración de la Eucaristía en el altar del Calvario, que presidida por el P. José Luis. ¡Qué impresión celebrar la Eucaristía en el mismo lugar donde murió el Señor!

Al terminar la Misa, volvimos a Casa Nova para el desayuno y después salimos hacia el Muro de las Lamentaciones, que es lo único que queda a los judíos del muro original del Templo. 

Después de hacer un rato de oración, fuimos a la Iglesia de Santa Ana donde, según una tradición, estuvo la casa de los padres de la Virgen María, San Joaquín y Santa Ana, y nació ella. El P. Félix explicó que este lugar tenía mucha significación para el Hogar, ya que la fecha de la fiesta del Nacimiento de María, el 8 de septiembre, fue elegida por ser el día de la dedicación de esta iglesia.

Más tarde, llegamos a un santuario que ha sido construido encima del Pretorio Romano y que conserva las piedras originales. Allí se recuerda el juicio de Pilato y la flagelación del Señor.

Por la tarde, el P. Carlos nos explicó la Basílica del Santo Sepulcro. Fuimos primero al fondo de la Basílica, donde se ven columnas de la primera construcción en tiempos de Santa Elena. Después vimos todas las capillas de Basílica. En una de ellas, que había sido una cisterna de agua usada como  basurero, es donde Santa Elena encontró la cruz del Señor. Terminada la explicación, nos unimos a la procesión que los franciscanos hacen todos los días a las 4:00 pm por toda la Basílica, subiendo hasta el Calvario y bajando de nuevo hacia la tumba vacía del Señor.  Tuvimos toda la tarde libre para pasarla en oración dentro de la Basílica.

Por la noche fuimos a Getsemaní para tener una hora santa de 9:30 a 10:30 pm., dirigida por el Padre Félix. Mientras, el resto de los sacerdotes estuvo disponible para confesar. Al terminar la hora santa, el franciscano nos abrió la puerta del Huerto de los Olivos para que pudiéramos caminar entre los olivos. 

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DSC04797Viernes, 12 de octubre

Algunos fueron a rezar al Calvario a primera hora. Después del desayuno fuimos a Betania, donde celebramos la Misa. Pero antes, bajamos a rezar a la tumba de Lázaro, recordando el milagro del Señor.

Terminada la Misa, que presidió el Padre Henry, fuimos al Qumran, en el desierto de Judea, donde se encuentran las ruinas del monasterio de los esenios y donde se encontraron los pergaminos del Mar Muerto.

Luego nos dirigimos al Río Jordán.  Pudimos llegar muy cerca del lugar donde San Juan bautizó al Señor. Allí renovamos las promesas del Bautismo.

En autobús nos dirigimos a Jericó, para ver las ruinas de la ciudad primitiva y comer.

Al volver a Jerusalén, nos unimos al Via Crucis que estaban dirigiendo los franciscanos por las calles de Jerusalén y que termina en la Basílica del Santo Sepulcro. El P. Rafael pudo rezar las dos últimas estaciones dentro del Sepulcro.

Al terminar el Via Crucis, hubo tiempo libre y un pequeño grupo se dirigió hacia la Capilla de la Dormición de la Virgen para rezar el rosario. Aunque normalmente cierra antes, nos dejaron estar allí hasta que terminamos el rosario.

A las 6:00 pm nos encontramos con el Vice-Custodio de Tierra Santa, el Padre Artemio. Después de la cena, hicimos una foto de todo el grupo y el P. Rafael bendijo todos los objetos religiosos que habían comprado durante el viaje.

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DSC05155Sábado, 13 de octubre

Un grupo se levantó temprano para ir a hacer el último tiempo de oración en el Calvario y dar gracias al Señor por todo lo que habían recibido.

Después del desayuno, salimos en autobús, rodeando la ciudad antigua de Jerusalén, hacia la puerta de Jaffa. Paramos en Emaús, donde el Padre Rafael presidió la celebración de la Eucaristía.

Luego fuimos a Jaffa y visitamos el santuario de San Pedro. Allí un ángel del Señor se apareció a San Pedro y le presentó una sábana con animales. Le dijo: "Mata y come", y terminó diciéndole que fuese a visitar a Cornelio, un romano, demostrando así que el Señor también quería que los gentiles formasen parte de su Iglesia.

Desde allí fuimos a comer y luego al aeropuerto.

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Demos gracias a Dios por todo lo que hemos recibido. Como dijo el P. Rafael en Emaús: "Nuestra vida va a sufrir un empujón hacia arriba después de esta experiencia tan intensa en la tierra que santificó el mismo Jesús, su Madre Santísima y los apóstoles. No tengáis miedo. Si temes es porque tu fe es endeble. Vive la fe y no tendrás miedo".

Hermana Clare

Hermana Clare

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Hace un año que la Hna. Clare fue invitada a formar parte de la exposición «Jóvenes testigos de la fe. Santos de la puerta de al lado»....

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