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NoticiasNoticias del Hogar de la Madre

Categoría: Diciembre

capilla-valenciaDel 5 al 9 de diciembre tuvimos en casa de las hermanas en Torrent, Valencia, ejercicios espirituales para chicas.

Fuimos alrededor de 25 chicas y los ejercicios los dirigieron las hermanas. Comenzaron a llegar chicas el miércoles 5 por la tarde, tuvimos la cena, todavía hablando, y tuvimos oportunidad de hablar con amigas que hacía tiempo que no veíamos, y de conocer a otras chicas nuevas. Después de la cena, pasamos a la capilla, en la que pasaríamos la mayor parte de los ejercicios, y con una primera charla comenzamos el silencio, mientras iban llegando el resto de las chicas, a eso de las once de la noche más o menos.

Con el rezo de las completas y el canto de la Salve a la Virgen terminó el día y comenzaron los ejercicios. Algunas de las chicas que nunca habían hecho ejercicios, tenían un poco de miedo por el silencio y pensaban que no podrían mantenerlo, pero con la gracia de Dios, creo que lo conseguimos.

Cada día, después de levantarnos, pasábamos a la capilla para saludar a Jesús, rezábamos las oraciones de la mañana y desayunábamos. Luego la hermana nos daba unos puntos para poder hacer la oración ante el Santísimo. Este tiempo de oración junto con la celebración de la santa misa, fue lo que más me ayudó.

A continuación, teníamos un rato de tiempo libre. Bueno, después de cada actividad había tiempo libre. En la mañana, teníamos dos charlas y comíamos a las dos.

Durante los desayunos, comidas y cenas, las hermanas leían un libro: "La alegría de la entrega. Montse Grases". Este libro nos ha ayudado mucho a todas, porque nos ha hecho ver que la santidad es posible para nosotras. El libro cuenta la vida sencilla de una joven catalana de diecisiete años, del Opus Dei, contada por quienes la conocieron. Montse está actualmente en proceso de beatificación.

Después de comer, había una hora para quien se quisiese echar la siesta, y el que no, podía pasear, rezar el rosario, leer en la capilla... Por las tardes teníamos otra charla, a veces dos. Un siervo del Hogar de la Madre venía para celebrar la Eucaristía a las 7 de la tarde, aunque llegaba antes y teníamos oportunidad de confesar.

Después de misa, rezábamos vísperas y teníamos otra charla, antes de pasar al comedor para cenar. Terminábamos el día con una última charla, las completas y la Salve. Íbamos a la cama con mucho sueño y bastante cansadas, así que dormíamos muy bien.

valenciaUn día hicimos el Via Crucis de San José Mª Escribá de Balaguer. Fue el día que reflexionamos sobre la Pasión.

El día 8, no podía ser de otra manera, estuvo dedicado a Nuestra Madre, y la víspera por la noche hicimos una Vigilia a la Inmaculada. Fue muy bonita, adornaron la capilla con muchas flores y cantamos canciones a la Virgen.

Cada día que pasaba, estábamos más a gusto en el silencio, pero duraron poco los ejercicios o se nos hicieron muy cortos a nosotras. Ya el último día, domingo 9, antes de comer dimos fin a los ejercicios con una reunión final en la que compartimos experiencias, testimonios... La mayoría de las chicas contaban que les había ayudado mucho estar estos 4 días en silencio, que habían conocido más al Señor y les había impresionado su vida y lo que ha hecho por nosotros.

La última comida fue un contraste con las demás, todas las chicas, más que hablar, gritábamos, cantábamos... También agradecimos a las hermanas que nos sirvieran y cocinaran para nosotras. ¡La comida estaba buenísima!

Y después de comer, cada una se fue a su ciudad. Unas a Zaragoza, otras a Santander, a Barcelona, a Madrid, a Torrent, a Navarra...

¡Bendito sea Dios que nos ha hecho este gran regalo!

- Miriam Ferrer Díaz

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