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NoticiasNoticias del Hogar de la Madre

Noticias 2013

María, guardiana de la fe

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Peregrinación al Santuario de “El Cajas” (Ecuador), del 31 de octubre al 3 de noviembre de 2013.

El jueves 31 de octubre salíamos de Chone con mucha ilusión un bus y una furgoneta con 9 hermanas y 40 chicas de Chone y Playa Prieta. En Jipijapa recogimos otras dos jóvenes y a una tercera en Guayaquil. Nuestra meta era ponernos a los pies de Nuestra Señora “Guardiana de la Fe”, advocación bajo la que María Santísima se apareció a una joven de 16 años en Cuenca, Ecuador, durante los años 1988-1990.

Todo estaba preparado cuando, la noche anterior a la salida, el chófer del bus nos pidió 300 dólares más de lo acordado. Gracias a Dios, pudimos encontrar otro bus disponible para la peregrinación. Superando la indignación y el susto nos pusimos en camino pero, al llegar a Pedro Carbo, una población cercana a Guayaquil, el bus sufrió una avería grave. Después de un rato de espera, el chófer nos consiguió otro bus de allí que nos llevara hasta Guayaquil, a la parroquia de Nuestra Señora de Loreto, donde nos esperaban los Siervos y Siervas para la celebración de la Eucaristía. Llegamos justo a tiempo, pasando por una carrera de obstáculos por las obras en las calles de alrededor. El bus llegaría unas horas más tarde con la pieza arreglada.

Después de la misa, pudimos rezar el rosario con canciones, dirigido por uno de los sectores de la parroquia de Loreto. Mientras tanto, un grupito de chicas y hermanas que habíamos asistido a misa por la mañana, preparamos unos ricos espagueti con atún y huevo que devoramos alegremente a pesar del cansancio del viaje. Esa noche descansamos en el salón parroquial sobre colchonetas, cartones o suelo.

Al día siguiente, comenzamos con la celebración de la Eucaristía en la Capilla de “El Cóndor” que atiende la comunidad de Siervas de Guayaquil. Después nos fuimos a desayunar. Parecía que el enemigo no quería que llegáramos a Cuenca, pues un nuevo problema con el bus nos hizo demorar la salida más de tres horas. El padre Félix nos dio puntos de meditación y pudimos hacer la oración con el Santísimo expuesto. Después las chicas, por equipos, aprovecharon el tiempo para recoger y limpiar todo y preparar un nombre y canción para el equipo.

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Por fin salimos hacia Cuenca, y empezamos a subir la cordillera. ¡Un paisaje precioso! Cuando llegamos más o menos a los 2.000 m. de altura, la furgoneta comenzó a calentarse y tuvimos que parar. La manguera que lleva el agua al radiador estaba rajada y perdía el agua. Dejamos en un restaurante de montaña la furgoneta y nos montamos todas, como sardinas en lata, en el bus. Subimos hasta los 4.000 m. y comenzamos la bajada. Cuenca está a unos 2.500 m. de altitud.

Llegamos a la casa de espiritualidad Santa María de las Oblatas del Corazón de María hacia las 9 de la noche, unas diez horas después de lo previsto. A pesar de todos los inconvenientes, el ambiente era muy bueno. Debíamos vivirlo todo confiadas en la Providencia de Dios. Esta noche sí que pudimos descansar en colchón y aplastadas por una montaña de mantas… En Cuenca hace frío por las noches.

Llegamos a la casa de espiritualidad Santa María de las Oblatas del Corazón de María hacia las 9 de la noche, unas diez horas después de lo previsto. A pesar de todos los inconvenientes, el ambiente era muy bueno. Debíamos vivirlo todo confiadas en la Providencia de Dios. Esta noche sí que pudimos descansar en colchón y aplastadas por una montaña de mantas… En Cuenca hace frío por las noches.

Después de un buen desayuno nos dirigimos a la ciudad de Cuenca, asistimos a misa en la Catedral. ¡Una preciosidad! Para algunas de las chicas era la primera vez que veían una Iglesia tan bonita. Pudimos entrar también en la antigua catedral, un santuario Mariano de Nuestra Señora del Carmen, y disfrutar de unas danzas folclóricas en una plaza rodeada de puestos artesanales. El tiempo fabuloso, había estado toda la semana lloviendo, pero este día hizo un sol espléndido.

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Volvimos al bus y nos encaminamos de nuevo a la cordillera para ir al parque nacional de El Cajas, donde se encuentra el Santuario de Nuestra Señora, Guardiana de la Fe. La Virgen llevó a la vidente, Patricia, hasta su jardín escogido, a 3.500 m. de altura, en el sector de El Cajas, a 27,5 km. de Cuenca. El obispo más tarde, dio permiso para la construcción de un Santuario.

Lo primero fue visitar a Nuestra Madre. Para todas fue un ratito entrañable. La imagen de la Virgen se encuentra sobre una roca rodeada de un pequeño jardín vallado con unos bancos de madera. Al lado derecho hay un crucifijo con un Cristo muy llagado, y unas fuentes de agua fresca para los enfermos. Comimos en el parque y estuvimos leyendo algunos de los mensajes que Nuestra Madre había dado en este lugar. Regresamos al Santuario, todo de madera, muy rústico, para hacer una visita a Jesús Sacramentado. De allí nos fuimos de nuevo delante de Nuestra Madre para rezar el rosario con canciones. Nos pusimos a sus pies, dentro del jardincillo, le cantamos y gritamos vivas, con todo nuestro corazón. Nos costó arrancarnos de allí, pues se experimentaba mucha paz.

Antes de cenar tuvimos una reunión sobre la fe, después un rato de representaciones, cantos y bailes por equipos. Había sido un día lleno de experiencias que calentaron nuestro corazón.

Al día siguiente recogimos rapidito y nos fuimos corre que te corre a Cuenca para llegar a misa y regresar a casa. Al pasar por la cordillera a la altura del santuario gritamos y nos despedimos de Nuestra Madre. Arreglamos la camioneta y de nuevo nos pusimos en camino. El viaje de regreso fue más tranquilo. Damos gracias a Dios por esta peregrinación tan hermosa, y que Nuestra Madre, Guardiana de la Fe, siga guardándonos en su corazón.

-Siervas de Chone, Manabí (Ecuador)

Testimonios

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“Fuimos al parque Nacional El Cajas, para mí fue llegar y sentir tan real a Nuestra Madre… Me gustó todo y por fin pude abrirme a las demás chicas y acoger a las nuevas. Dios no se deja ganar en generosidad y cuando te da algo te da en abundancia”.

“En la peregrinación experimenté muy cerca a Dios y le abrí totalmente mi corazón. Lo que más me gustó fue cuando estuvimos en El Cajas junto a la Virgen, Guardiana de la Fe. Esta peregrinación en lo que más me ayudó fue a vencer la pereza”.

“La confesión en Guayaquil me ayudó mucho, fue el inicio de una nueva vida que iba a empezar, también me ayudó a abrir más mi corazón a Dios y a Nuestra Madre, fue una gracia muy especial. Al llegar a Cuenca, a la casa donde íbamos a estar sentí en mi corazón que estaba en mi casa y que la Virgen estaba allí, y también como la casa se llamaba del Corazón de María, sentí que estamos siempre en su corazón y que Ella no quiere que salgamos nunca de allí”.

“Al llegar a El Cajas, fue tan increíble la paz y la alegría que podías sentir en tu corazón… Era tan bonito cuando rezábamos el rosario… Después de escuchar los mensajes (sobre las modas, la falta de oración, de penitencia, de entrega, del rezo del rosario, de dejar solo al Señor...) yo sentía en mi alma que la Virgen me pedía que comenzara otra vez, que retomara las prácticas que algún día Ella me enseñó… La Santísima Virgen me hablaba al corazón y me decía que ahora es el momento, que no espere más para entregarle mi vida por completo…”

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