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Categoría: Enero

blizzramage1Peregrinación de chicas a la marcha provida en Washington D.C. (Estados Unidos), del 21 al 25 de enero de 2016.

¡Estamos llamados a ser provida eterna! Este fue el mensaje que las once chicas meditaron de camino a Washington D.C., donde se dirigían para participar en la marcha por la vida, en compañía de cinco Siervas del Hogar de la Madre. Aunque conocíamos las previsiones del tiempo en nuestro destino -tormenta de nieve-, emprendimos nuestro viaje el jueves 21 de enero después de asistir a misa a las 6:00 a.m. Nuestra idea era regresar el domingo 24 de enero pero, como explicamos a las chicas, el Señor está lleno de sorpresas y siempre debemos estar preparadas para que nos sorprenda.

Así que nos montamos en dos furgonetas y viajamos, viajamos, viajamos… hasta que llegamos a nuestro destino: la casa de la familia Vivirito, en Virginia. En aquel momento, a ninguna de nosotras se nos ocurrió pensar que durante los siguientes cuatro días pasaríamos a ser hijas adoptivas de esta familia. Tras deshacer las maletas, nos esperaba una suculenta cena casera, que nuestros estómagos agradecieron mucho.

Después de la cena, tuvimos algunos juegos y luego una breve charla por parte de una de las hermanas, que nos habló de tres cosas que debían ser cruciales para nosotras durante este viaje y para el resto de nuestras vidas, ya que estamos llamadas a ser personas provida eterna: el deseo de cambiar, el deseo de madurar y el deseo de amar. Estas tres cosas penetraron muy dentro de nuestros corazones al irnos a dormir esa noche.

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El viernes 22 de enero nos despertamos contentas y preparadas para viajar a D.C., a fin de participar en la marcha por la vida, pero también para afrontar cualquier otra cosa con la que el Señor quisiera sorprendernos. Fuimos a la parroquia de San Timoteo y nos unimos a los veintiún jóvenes de ese grupo. Conversamos con ellos, cantamos y reímos, y nos preparamos para ir a la manifestación de la juventud antes de partir para Washington. Entonces, nos dieron la inesperada noticia de que ya no íbamos a poder ir la marcha, debido a las inclemencias del tiempo. Dios nos había sorprendido, y lo aceptamos con una sonrisa en los labios, sabiendo que el Señor, a cambio, nos daría mucho más.

Fuimos a la manifestación, escuchamos las intervenciones, cantamos, y luego nos preparamos para participar en la santa misa. Lo que aprendimos esa mañana fue que la vida es muy buena cuando hay misericordia, como dijo el obispo Loverde en su homilía. Después de la misa, nos dirigimos a la parroquia y fue entonces cuando los copos de nieve empezaron a caer. Algunas de las chicas no habían visto nieve antes, porque han vivido en Florida toda su vida, y ahora estaban a punto de presenciar cómo tras los copos de nieve llegaba una gran ventisca que se convertiría en la tremenda tormenta que ha azotado con fuerza al país.

Volvimos a la casa donde estábamos hospedadas y tuvimos que tomar una decisión muy importante: ¿regresamos enseguida a Florida o nos quedamos en Virginia? Decidimos quedamos. Mirando a través de la ventana, nos dimos cuenta de que no iba a parar de nevar. Así que vimos un documental llamado "Dinero sangriento", que nos reveló los terribles secretos del aborto, lo que hacen a los bebés y cómo afecta a las mujeres. Este vídeo ayudó mucho a las chicas, que dijeron que les había abierto los ojos acerca de la realidad del aborto, y que les había dado argumentos concretos con los que defender el movimiento provida.

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Después de ver la película, subimos a cenar y a contemplar a través de las ventanas la nieve que se había acumulado. Todo lo que se veía fuera era de color blanco.

Salimos a la calle durante la tormenta y limpiamos la nieve hasta ver el suelo. Terminado el trabajo, las chicas jugaron con la nieve por primera vez en su vida. La lanzaron, la comieron y saltaron sobre ella. Fue un espectáculo digno de ver. Después fuimos a casa para tomar un poco de chocolate caliente, que nos hizo entrar en calor.

Antes de jugar otro rato e irnos a dormir, el señor Vivirito -nuestro padre adoptivo ahora- les habló a las chicas acerca de cómo llevar una vida de pureza y les pidió que se aseguraran de encontrar al chico adecuado. Les habló también de la importancia de averiguar lo que Dios quiere de ellas y de asegurarse de cumplirlo. Esto les hizo pensar bastante. Al finalizar su charla, jugamos un rato, rezamos la oración de la noche y nos fuimos a dormir. Fue un día largo y muy divertido.

El sábado y el domingo seguimos en casa a causa del temporal. Las chicas se alegraron de poder aprender a limpiar la nieve y de seguir jugando con ella. Hicieron un muñeco y jugaron a tirarse bolas de nieve.

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El sábado, una de las hermanas les habló sobre la importancia del silencio del corazón en un mundo tan bullicioso. Les hizo darse cuenta de que el Señor siempre está buscando oportunidades para hablar con ellas, pero que nunca tenemos el silencio necesario para escucharle. El domingo, otra de las hermanas les habló del poder de Dios y de cómo cualquier cosa que Él dice, se cumple, y si quiere hacer que algo vuelva a la vida, lo hace. Puesto que es el Año de la Misericordia, decidimos cantar la coronilla de la Divina Misericordia. Al terminar, fuimos fuera para comprobar que aún no habían despejado de nieve las carreteras.

Y así descubrimos otra sorpresa: no regresaríamos a casa el domingo. Esa noche, la familia Vivirito nos agasajó con un delicioso pastel conocido en EEUU como "funnel cake", que ninguna de nosotras olvidará jamás. Jugamos, rezamos la oración de la noche y nos fuimos a dormir muy satisfechas.

El lunes por la mañana, el día amaneció bastante soleado y claro. El sol derretía la nieve poco a poco y, para nuestra sorpresa, ¡habían limpiado las carreteras! Era el momento de hacer las maletas, de agradecer la maravillosa acogida a nuestra familia adoptiva y de abandonar el estado de Virginia cubierto de nieve.

Fuimos a la misa de San Timoteo, donde las chicas tuvieron la oportunidad de confesarse. Después subimos en las furgonetas e hicimos kilómetros, y kilómetros, y kilómetros... Las chicas comentaron que habían disfrutado mucho todo el tiempo que pasamos juntas. Dijeron que habían hecho nuevas y grandes amistades, y que se llevaban recuerdos que nunca olvidarán. Muchas de ellas se dieron cuenta de la importancia de la oración y de cómo en la práctica no es tan difícil encontrar tiempo durante el día para hablar con Dios. Llegamos a Florida la noche del lunes 25 de enero sin ningún rastro de nieve, pero las chicas nunca olvidarán su peregrinación de 2016 con tormenta incluida.


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