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Categoría: Febrero

romaperegrinacion2Peregrinación a las cuatro basílicas mayores de Roma en el Año de la Misericordia, 21 de febrero de 2016.

En este Año Jubilar de la Misericordia, las cuatro basílicas mayores de Roma han abierto su Puerta Santa para que los fieles que vayan en peregrinación puedan atravesarla y, cumpliendo con todos los requisitos, puedan ganar la indulgencia plenaria. Las Siervas de Roma decidimos hacer una peregrinación caminando a las cuatro puertas santas el pasado domingo 21 de febrero.

Empezamos nuestra peregrinación en el Vaticano, en la Basílica de San Pedro. Allí, las hermanas nos reunimos con un grupo de chicas universitarias, rezamos juntas una oración para comenzar con espíritu de peregrinación, y entramos enseguida en la Basílica.

Hicimos la primera parada ante la tumba de S. Juan Pablo II para invocar a este gran santo de nuestro tiempo y frente a ella rezamos un credo afirmando nuestra fe en la Iglesia Católica.

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La siguiente parada fue en la Basílica de Santa María la Mayor, a una hora de camino. Como llegamos con tiempo suficiente, las que quisieron se confesaron, y luego nos quedamos a la misa dominical.

Antes de continuar hacia la tercera basílica, nos desviamos un poco del camino para comer nuestros bocadillos en un parque, sentadas en el césped bajo el sol, ya que hacía un día espléndido para estar al aire libre.

Con fuerzas revitalizadas, recorrimos la corta distancia que nos separaba de la Basílica de San Juan Letrán. Allí hicimos un breve rato de oración en la capilla donde estaba reservado el Santísimo Sacramento. Después disfrutamos del arte, los frescos y las esculturas del templo, que verdaderamente elevan la mente y el corazón hacia Dios.

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Solamente quedaba la última etapa, que fue la que más puso a prueba nuestra perseverancia. Hasta la Basílica de San Pablo Extramuros que, como indica su nombre, está más apartada del centro de la ciudad que el resto de las basílicas, quedaba a otra hora de camino. Como fuimos hacia allí rezando el rosario y charlando, el tiempo pasó rápido. Una vez dentro de esta grandiosa basílica, rezamos ante la tumba de San Pablo, tuvimos un último rato de oración ante el Santísimo y estuvimos viendo el arte de la vida de San Pablo y los retratos de los Papas desde la época de San Pedro, el primero de muchos.

Aquí terminó nuestra peregrinación. Cada una volvió a su casa, unas andando y otras en metro, pero todas edificadas y fortalecidas en la fe por este don tan grande que nos ha dejado el Señor, la Iglesia.

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