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Noticias 2016

Peregrinación del Hogar de la Madre a Méjico

sseeuu3Peregrinación a Méjico con laicos del Hogar de la Madre, del 24 de febrero al 8 de marzo de 2016.

Un grupo de laicos del Hogar de la Madre, acompañado de dos Siervas, la Hna. Leticia (mejicana) y la Hna. Teresa, han realizado una peregrinación a este país con el objetivo de visitar a Nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe.

Iniciamos nuestra peregrinación en la madrugada del 24 de febrero y volvimos a Ecuador el 8 de marzo. En cuanto llegamos a Méjico, fuimos a saludar a Nuestra Madre para pasar el día en su compañía. Ella, como buena madre, nos esperaba con los brazos abiertos para derramar muchas gracias sobre cada uno de sus hijos.

Fueron muchas las vivencias de estos días y abundantes también las bendiciones recibidas del Señor y de Nuestra Madre en los numerosos lugares que visitamos, algunos de ellos santificados por la presencia de mártires y santos, como Sahuayo (Michoacán), donde pudimos visitar y rezar ante la tumba del joven José Sánchez del Río, mártir de la guerra de los cristeros. Visitamos las catacumbas de san Calixto, que están localizadas en la misma ciudad; el templo de San Florencio, en Orizaba; la iglesia donde se conserva el cuerpo incorrupto de san Sebastián de Aparicio, en Puebla, y muchas otras iglesias y catedrales donde pudimos rezar con el pueblo mejicano, que tan firme conserva su fe, algo digno de aprender.

sseeuu2En muchas de estas iglesias, además, pudimos atravesar la Puerta Santa y ganar así el jubileo concedido en este Año de la Misericordia. Tuvimos ocasión de disfrutar de la cultura mejicana visitando otros lugares como la gruta de la estrella, el pueblo mágico de Taxco, Guadalajara, la pirámide tolteca en el cerrito de El Pueblito, las cavas de Freixenet en el pueblo de Ezequiel Montes, Querétaro, el bucólico pueblo de Valle de Bravo… Al final de la peregrinación, nos esperaba un lugar especial muy bendecido por Nuestra Madre, la Virgen Santísima, llamado “El Jardín de María”, donde pasamos algunas horas en oración junto a Ella.

Cualquier momento era bueno para rezar un poco. La furgoneta se convirtió, así, en nuestra pequeña capilla ambulante, y la oración de la Liturgia de las Horas, el rosario, y las meditaciones cotidianas que nos daban las hermanas, iban alimentando nuestras almas.

A lo largo de nuestra peregrinación pudimos conocer a varias comunidades religiosas que nos acogieron en sus casas o simplemente nos recibieron para compartir su espiritualidad con nosotros: las Madres Pasionistas, en Toluca; las Madres del Espíritu Santo, en Zamora; las Madres Carmelitas del Convento Maranatha, y la Comunidad Cenáculo de Guadalupe, en Valle de Bravo.

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Nos resulta difícil agradecer a Vero, nuestra guía, la inmensa generosidad demostrada con nosotros durante estos días. Ella se ha encargado de supervisar todos los itinerarios desde Méjico, mientas su hermana, la Hna. Leticia, organizaba la peregrinación desde Ecuador. Además, Vero nos ha acompañado durante todo el viaje superando las dificultades que han ido surgiendo, que no han sido pocas. ¡Gracias, Vero, de todo corazón!

Aquí recogemos varios testimonios de algunos de los peregrinos:

- La peregrinación a Méjico ha sido una experiencia inolvidable. A pesar de las dificultades que se me presentaron, fue la Virgen quien quiso que hiciera este viaje. Poder ir ha sido una gracia de tantas que la Virgen me tenía preparada. El solo hecho de caminar hacia la Basílica me hizo sentir una emoción muy grande. Su presencia es tan maternal que notas que te recibe con los brazos abiertos, y el hecho de mirarla, simplemente, te llena el corazón (Margarita, Guayaquil).

- En general, toda la peregrinación ha sido una gracia para mí, pero el encuentro con Mapi fue especial: su casa pequeña, limpia y acogedora, y cómo nos atendió cuando tuvimos una dificultad con el vehículo en el que viajábamos. Ella, sin conocernos, nos abrió las puertas de su hogar de par en par, sin medir cuántos éramos, ni la hora, ni nada… Solo nos abrió el corazón. A mí esto me tocó mucho, porque su generosidad me ha hecho reflexionar acerca de mi propia vida y de mi forma de ser generosa (Alba Cristina, Chone).

- Doy gracias a Dios por el gozo que he vivido visitando a Nuestra Madre de Guadalupe. Me llenó de muchas gracias, sentí la confianza de disfrutar cada día que el Señor me regalaba. Perder la esperanza me quitaba la paz, pero he entendido que Él se encarga del mañana. En “El jardín de María” fui muy bendecida (Ana María, Chone).

- La gracia que el Señor me dio en Méjico estando en la Basílica, frente a la Virgen de Guadalupe, fue única. Le pedí por mi familia y pasé una y otra vez delante de Ella. Escuché que me decía: “Tranquila, sé paciente: ¿no estoy yo aquí que soy tu Madre?”. Esto me llenó de emoción y no quería separarme de Ella. Dios me conceda la gracia de volver algún día (Beatriz, Chone).

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