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Categoría: Noviembre

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Convivencia de familias en el Monasterio de Loeches (España), 17 de noviembre de 2018.

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Como viene ocurriendo en los últimos años, una vez más, el Monasterio de la Inmaculada Concepción de Loeches, a las afueras de Madrid, acogía nuestra convivencia mensual de familias el sábado 17 de noviembre. Tras el momento de acogida y bienvenida, pasamos a la capilla para alimentarnos del Pan de Vida en la Eucaristía presidida por el P. Colum Power, Siervo de la Comunidad del H.M. Durante la homilía, el padre compartió con nosotros los pensamientos que le venían asaltando los últimos días acerca de la necesidad de morir a uno mismo y de orar insistentemente. También aclaró que la convivencia no sólo es un encuentro con los demás, pues cualquier otra circunstancia sería propicia para compartir vivencias y charlar, sino, sobre todo, un momento de hacer silencio interior para interrogarnos si estamos haciendo lo que el Señor quiere y para oír su voz.

Al hilo de estas palabras, tras la misa, tuvimos un tiempo precioso de adoración eucarística. El P. Colum nos dio unos puntos de oración relacionados con lo que llamó, de forma jocosa, “la teología de los animales”. Nos habló de la simbología de cada animal que aparece en la Biblia. ¿A qué animal se comparó Nuestro Señor mismo? No eligió el león o el águila, sino una gallina que cuida de sus polluelos. ¡Qué imagen tan tierna! Seguidamente, nos dejó tiempo de silencio mientras se quedaba en la sacristía para quien tuviera necesidad de acudir al sacramento de la reconciliación.

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Después de la reserva del Santísimo Sacramento, nos pusimos, entre todos, a poner la mesa y a preparar la comida que cada uno había aportado generosamente para compartir con los demás. Desde sopa de ajos a tortillas, empanadas, croquetas,… y una enorme variedad de postres, ¡todo preparado con mucho cariño!

La comida fue el momento en el que más pudimos conversar y conocernos, pues Nuestra Madre no cesa de sorprendernos siempre con nuevas caras que llegan por los motivos más diversos que imaginemos. Por ejemplo, una joven vino desde Cáceres a conocernos solo por haber visto “de casualidad” un vídeo de la Hna. Clare en internet y tener un gran deseo de saber más del movimiento.

La sobremesa se extendió, por lo que un grupito de Hermanas se llevó a los más pequeños al parque. Cuando recogimos y limpiamos el comedor (¡qué gusto da cuando entre todos arrimamos el hombro y terminamos enseguida!), nos fuimos a rezar el rosario paseando al aire libre por el gran patio del Monasterio. Ese momento me gustó especialmente, pues me parecía muy entrañable vernos cantar a la Virgen entre misterio y misterio, bajo un cielo soleado de otoño. Además, muchas personas aprovecharon para confesarse, pues llegaron más Siervos del Hogar.

Para acabar, tuvimos una reunión de formación que el P. Colum inició basándose en la conversión de Joseph Pearce y su autobiografía espiritual: “Mi carrera con el diablo: del odio racial al amor racional”. Con una fuerte ideología racista, sus artículos y las acciones revolucionarias que ejercía por todo el Reino Unido le llevaron en dos ocasiones a prisión en los años 80. Fue en la cárcel donde se encontró con Cristo y empezó su camino de conversión. Sin embargo, nuestra reunión no fue sobre su historia, sino que ésta fue el punto de partida para reflexionar sobre cómo nos manipulan y qué podemos hacer para resistirnos (si es que eso nos pide el Señor). Para que esto no quedara en “diálogo inútil” en el que cada uno expresara comentarios pesimistas y anécdotas para corroborar “lo mal que van las cosas”, el P. Colum nos animó a salir renovados de aquella convivencia, a plantearnos qué hacemos cada uno de nosotros para luchar contra el peso del pecado en la sociedad. Para ello, el primer compromiso de lucha que debemos adquirir es el de pasar, al menos, 15 minutos en oración cada día. Si no lo hacemos, todo lo demás se puede quedar en puro activismo.

Para acabar, tuvimos una reunión de formación que el P. Colum inició basándose en la conversión de Joseph Pearce y su autobiografía espiritual: “Mi carrera con el diablo: del odio racial al amor racional”. Con una fuerte ideología racista, sus artículos y las acciones revolucionarias que ejercía por todo el Reino Unido le llevaron en dos ocasiones a prisión en los años 80. Fue en la cárcel donde se encontró con Cristo y empezó su camino de conversión. Sin embargo, nuestra reunión no fue sobre su historia, sino que ésta fue el punto de partida para reflexionar sobre cómo nos manipulan y qué podemos hacer para resistirnos (si es que eso nos pide el Señor). Para que esto no quedara en “diálogo inútil” en el que cada uno expresara comentarios pesimistas y anécdotas para corroborar “lo mal que van las cosas”, el P. Colum nos animó a salir renovados de aquella convivencia, a plantearnos qué hacemos cada uno de nosotros para luchar contra el peso del pecado en la sociedad. Para ello, el primer compromiso de lucha que debemos adquirir es el de pasar, al menos, 15 minutos en oración cada día. Si no lo hacemos, todo lo demás se puede quedar en puro activismo.

-Por Esperanza Marín

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