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Categoría: Diciembre

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Misión de Navidad en Arroyomolinos (Madrid), España, 16 de diciembre de 2018.

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Desde el 3 de Septiembre de 2018, las Siervas del Hogar de la Madre, realizamos nuestra labor de apostolado en el Municipio de Arroyomolinos, Madrid. La mayor parte de los residentes son familias jóvenes que han salido de la ciudad huyendo del ajetreo y el ruido. Cuenta con 33 mil habitantes y aún está en expansión.

Con respecto a la fe, impera la ignorancia y la indiferencia total hacia un Dios tan bueno que nos trae la salvación. Por eso, con motivo de la Navidad, decidimos emprender una misión para llegar a cada hogar y regalarles de parte de la parroquia un Niño Jesús para recordarles Quien es el protagonista y cuál es el verdadero sentido de estas santas fiestas en las que se repite lo que dice S. Juan: “vino a los suyos y los suyos no le recibieron”.

El párroco y los miembros de la parroquia más cercanos se entusiasmaron con la idea. Formamos un grupo de misioneros: familias, niños, jóvenes y señoras con una fe tan viva que ni la edad con sus achaques les impedían salir a anunciar la alegría de la vida cristiana.

Como preparación, toda la parroquia hicimos una novena a nuestro santo protector: S. Francisco Javier. En cada Misa, el P. Juan Cerrato, párroco, ponía esta intención sobre el altar. La oración fue la más eficaz preparación remota.

El domingo 16 de diciembre de 2018, fue el gran día de la Misión. A las 12:00 tuvimos la Misa de envío misionero en la iglesia “La Asunción” con una bendición especial para los misioneros y la imposición de la cruz misionera a cada miembro del grupo. Después, nos dirigimos a la otra iglesia, “Santa Ángela de la Cruz”, para comer todos juntos y conocernos un poco más. Al terminar, tuvimos una pequeña reunión para concretar en qué consistiría la misión y hacer la entrega del kit misionero a cada equipo. Antes de salir a las calles, nos pusimos en presencia de Jesús Sacramentado. El Santísimo quedaría expuesto durante el tiempo de misión para que el grupo orante de la parroquia encomendara a los misioneros.

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Fuimos nombrando a cada pequeño grupo, 23 en total, la mayor parte eran familias numerosas que salían con sus hijos, pequeños, adolescentes… dispuestos a evangelizar. Cada grupo pasaba a los pies del presbiterio para recibir la bendición y… en Su Nombre salíamos a echar las redes. Los grupos tenían asignadas una serie de calles a las que llevar al Niño Jesús.

La misión era desde las 17:00 hasta las 20:30 y consistía en ir de casa en casa llevando una imagen pequeña de un Niño Jesús que estaba envuelto en papel de regalo y una tarjeta de navidad con una felicitación de parte de la parroquia y los horarios de las misas de esos días.

Cuando llegábamos a una casa decíamos que íbamos de parte de la parroquia de Arroyomolinos a entregarles un regalo de Navidad. La verdad es que las impresiones de las personas eran muy variadas. En muchas casas ni siquiera nos abrían las puertas; en cambio en las casas que lográbamos que nos abrieran, la primera impresión era de desconfianza porque la gente no se fiaba del todo de que fuésemos a darles un regalo y que no pidiésemos nada a cambio. Después de que podíamos explicarles un poco lo que estábamos haciendo y que lo único que queríamos era recordar a las familias que lo importante de la Navidad es que Jesús nace para salvarnos, muchos de ellos se sorprendían gratamente de que la parroquia tuviese ese detalle con ellos. En las casas que nos permitían entrar, cantábamos un villancico con ellos al Niño Jesús, también si ellos lo querían podíamos rezar por la familia o por cualquier necesidad que ellos tuviesen.

Al finalizar el tiempo previsto para la misión nos reunimos todos los que pudimos en la iglesia de “Santa Ángela de la Cruz” para comentar nuestras experiencias. En general, todos habíamos tenido una muy buena experiencia y nos dábamos cuenta del bien que pudimos hacer solo con tres horas que le entregamos al Señor para salir a evangelizar.

Lo triste es que se repitió aquella primera Navidad en la que la Sagrada Familia no encontró un sitio donde el Niño pudiera nacer. Muchas puertas no se abrían o si se abrían se volvían a cerrar inmediatamente al ver quién estaba al otro lado de la puerta. Esto es lo que Jesús hace cada día con cada alma. Llama y llama, insiste a tiempo y a destiempo para poder entrar y dar al alma lo que más necesita: la salvación.

Nosotros, los misioneros, como Jesús, no podemos dejar de llamar e insistir. Porque, al igual que el amigo inoportuno del evangelio, por pesado, quizá al final abran la puerta y nos dejen entrar… y Le dejen entrar.

Esta misión ha sido el pistoletazo de salida de un grupo misionero que ya está en marcha en esta parroquia de Arroyomolinos y que continuará realizando misiones y soñando en grande hasta que Jesús pueda entrar en cada hogar, en cada corazón.

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