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Laicos del Hogar de la Madre (L.H.M.)Los L.H.M. tienen como finalidad la santificación de sus miembros para gloria de Dios, bajo la protección maternal de María. Esta vocación nace en la Iglesia para su servicio. Y los principios por los que se mueve emanan del misterio de Cristo y su Evangelio, como lo cree, lo interpreta y lo predica la Iglesia asistida siempre por el Espíritu Santo.

Bruno Polotti y Lorena Bertoli

bruno-lorena2 Italia - 2011

Somos Bruno y Lorena y nos casamos en 1993. Para nosotros, la fe era una parte importante en nuestras vidas pero no era algo fundamental. En 1997 nació nuestro primer hijo y ahí empezamos a entender que era bueno llevarle a  la iglesia los domingos, dado que habíamos pedido para él el bautismo. Pero en ese momento nuestra fe era todavía un poco débil.

Más tarde, con el nacimiento de nuestro segundo hijo, se abrió un mundo nuevo y seguramente muy comprometido, dado que era un niño afectado por el síndrome de Down. A partir de ese momento comenzamos a buscar, en la oración y en la súplica a Dios, la respuesta a las preguntas que se nos planteaban cada día. Veíamos que sin Jesús entre nosotros, poco podíamos hacer. Cuando el día después de su nacimiento nos dijeron que debía someterse a una operación muy importante, no dudamos ni siquiera un instante en pedir a los religiosos del hospital que bautizaran a nuestro hijo, porque con la ayuda de Dios recibíamos, tanto nosotros como él, toda la fuerza necesaria para superar esta operación. Con el tiempo, hemos comprobado que hicimos lo que era mejor para él. Después, nuestro hijo tuvo que estar durante varios meses en el hospital, porque le habían diagnosticado, además de un problema en el duodeno, la enfermedad de Hirschsprung. Y también en este caso era necesaria una operación quirúrgica de urgencia para extirparle el tramo de intestino dañado. Es fácil entender cómo esto fue para nosotros, sus padres, un duro golpe, sobre todo porque tenía tan sólo seis meses y era ya la segunda operación de riesgo que sufría. Y las posibilidades de conseguir superarlo no eran tantas, dado que no conseguía crecer. En efecto, pesaba tan sólo 3.900 gramos.

bruno-lorena3En esos momentos, la única solución que nos venía a la mente era el poner a nuestro hijo en las manos del Señor. Le pedíamos que estuviera cercano para sobrellevar juntos todos los dolores que le causaba la enfermedad. A partir de ahí comenzamos a rezar el rosario y a pedir a María que intercediera por nosotros ante su Hijo.

Cuando él entraba en la sala de operaciones, nos metíamos en una esquina y rezábamos hasta que salía. Las dos veces tuvimos la impresión de que no pasaba el tiempo porque las dos intervenciones duraron casi nueve horas. Pero con la ayuda de María sabíamos que todo se resolvería del mejor modo posible. En efecto, las operaciones salieron bien y él tenía unas ganas inmensas de recuperarse lo antes posible, hasta el punto de que ni siquiera el médico que le había operado se explicaba una mejoría tan rápida. Pero nosotros sabíamos el porqué, porque con él estaba el Señor. Al decirle estas cosas al médico, él nos dijo que teníamos razón, que ellos ponen las manos pero es el Espíritu de Dios quien hace el resto.

Ahora Samuel hijo tiene 10 años y crece bien. Le gusta mucho acudir a Jesús, como él dice, cuando vamos a misa. Todos los sábados, después de los scouts, quiere ir a casa de las señoras (como él llama a las hermanas) y cuando nos vamos se echa a llorar y frunce el ceño.

Un año después de su nacimiento, en 2002, sucedió algo muy grave en nuestra familia que supuso una dura prueba para todos. En todo momento confiamos a María nuestras preocupaciones, visto que Ella intercede ante su Hijo y que, como una buena Madre, nos coge de la mano. De este modo, conseguíamos llegar al final del día con una sonrisa y con el deseo de comenzar de nuevo. Durante ese periodo, nuestro punto de referencia fue el Santuario de María, Rosa Mística. Y así, gracias a las oraciones que le dirigimos, todo se resolvió y volvimos a vivir con la gran alegría de haber descubierto el amor de María y de su Hijo, nuestro Señor. Un amor que tantas veces habíamos recibido pero que nunca habíamos querido reconocer. Y ellos, a pesar de todo, nunca nos han abandonado. Ahora estamos muy felices de este amor y rezamos para que nunca nos falte.

bruno-lorena1Más tarde, en 2009, llegaron a nuestra parroquia las Siervas del Hogar de la Madre. Desde el principio nos impresionó mucho su espiritualidad, el amor a María, la defensa de la Eucaristía y la conquista de los jóvenes. Con ellas conocimos también al fundador, el P. Rafael, un hombre con un corazón de oro y con un amor al Señor y a la Virgen que nos dejó sin palabras. Por ello quisimos formar parte también nosotros de esta gran familia e hicimos el compromiso de Amigos del Hogar de la Madre. Participamos con mucho gusto en las reuniones y encuentros, tanto de espiritualidad como de formación, que nos dan las hermanas y debemos reconocer que nos están enriqueciendo mucho el alma. Este año, por primera vez, hemos participado también en el encuentro de Semana Santa y hemos descubierto muchas cosas de la Pascua, cosas que no sabíamos ni siquiera que existían. Y esto lo debemos  a las hermanas a las que aprovechamos la ocasión para agradecérselo de todo corazón.

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