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Laicos del Hogar de la Madre (L.H.M.)Los L.H.M. tienen como finalidad la santificación de sus miembros para gloria de Dios, bajo la protección maternal de María. Esta vocación nace en la Iglesia para su servicio. Y los principios por los que se mueve emanan del misterio de Cristo y su Evangelio, como lo cree, lo interpreta y lo predica la Iglesia asistida siempre por el Espíritu Santo.

José Pezo

 

jose-pezzoEstados Unidos - 2011

Mi esposa Marta y yo conocimos el Hogar el año 2004. Nuestra hija mayor, Kelly, insistía en que lo conociéramos porque sentía que su llamada a la vida religiosa se encontraba en el Hogar de la Madre.

Era el segundo año de Kelly en la universidad y allí había conocido a una comunidad llamada Siervas del Hogar de la Madre. Marta y yo ya sabíamos, por experiencias en retiros juveniles, que Kelly había sentido la llamada del Señor. Ella nos comentó que iba a entrar en el Programa de Discernimiento que las hermanas llevaban allí en la Universidad y mi esposa y yo accedimos sin saber con certeza quiénes eran las hermanas del llamado Hogar.

El tiempo fue pasando y ella, allí a 1.500 millas (2.400 km. aprox.) al sur de donde vivimos, en una de las llamadas de teléfono que nos hizo una noche, nos dijo que tenía un 99,9% de certeza que el Señor la estaba llamando a ser Sierva del Hogar de la Madre. Ambos, Marta y yo, aunque más yo, le cuestionábamos que por qué el Hogar de la Madre y no considerar a las Dominicas, Carmelitas, Franciscanas, etc. El Hogar era una Institución ajena a nuestro conocimiento. Kelly sufrió bastante el que nosotros pusiéramos trabas a su deseo de ser Sierva del Hogar (¡qué error el nuestro!). Fue así que ella organizó el que conociéramos (como muchos decimos ‘en vivo y en directo’) al fundador, el Padre Rafael y a la Madre Ana. El Padre y la Madre junto con la Hna. Elena y la familia Gardner iban a visitar el norte de los EE.UU. y accedimos a reunirnos con ellos en Scranton, Pennsylvania (a dos horas y media de donde vivimos en el estado de Connecticut).

jose-pezzo1Me acuerdo que la reunión tuvo lugar en un restaurante y fue muy agradable. El Padre, la Madre Ana, la Hna. Elena y la familia Gardner fueron muy pacientes con nosotros ya que llegamos a esa reunión con muchas incógnitas y cuanto más hablábamos, más preguntas brotaban... Nuestra hija quería estar con ‘ellos’ y necesitábamos saber en qué consistía el Hogar. Todavía me acuerdo que después de comer estuvimos casi dos horas ‘interrogándoles’. Como respuesta a una de nuestras últimas preguntas, el P. Rafael nos dijo algo así como que ‘El Hogar no quiere robar a tu hija... Si ella no está llamada a ser Sierva del Hogar, no la aceptaremos porque no sería bueno ni para ella ni para el resto’. Y como se dice en inglés: ‘that did it for me’ (eso fue suficiente). Así empezamos a conocer el Hogar.

Se hizo muy real para nosotros el dicho que ‘por sus frutos los conocerán’. Kelly nos hablaba de la inmensa alegría que siempre tenían todas las hermanas del Hogar y ahora la metamorfosis estaba ocurriendo en nuestra hija. Qué grande es Dios y qué obra la del Hogar. Nuestra hija mostraba esa felicidad especial y sincera cada vez que nos hablaba del Hogar. Marta y yo empezamos a conocer más y más al Hogar a través de nuestra hija. En nuestras visitas a Kelly en la Universidad, era un gozo para nosotros poder compartir con las hermanas y comprobar todo lo que Kelly nos había dicho sobre ellas.  La alegría que experimentamos fue refrescante, contagiosa y santa. Me acuerdo que pasamos el Día de Acción de Gracias con las hermanas en Florida. Mi esposa cocinó y cenamos todos juntos y como siempre ocurre con el Hogar ‘lo pasamos muy bien’.

jose-pezzo2Tuvimos la bendición de poder participar en nuestro primer Encuentro de Semana Santa con el Hogar en Cherry Lake en el año 2005 y fue allí donde verdaderamente conocimos el Hogar. Fue una experiencia maravillosa que nos empujó a mirar hacia nuestro interior y a examinar cómo estábamos viviendo nuestras vidas. El Padre Félix y el Padre Colum nos exhortaron a pasar más tiempo en oración, asistir a la misa diaria y acercarnos a nuestra Madre la Virgen María.  Recuerdo al Padre Colum que nos decía que “el día tiene 24 horas... pero ¿cuántas horas le dedicamos a Dios?” El Encuentro fue como un despertar en nuestras vidas. Habíamos pasado bastante tiempo distraídos en cosas que no nos acercaban a Dios y a nuestra Madre.

Poco a poco aceptamos ese reto que se nos presentó en el Encuentro y lentamente tuvimos un mejor entendimiento de lo que es realmente importante en nuestra vida, en nuestra jornada hacia la santidad.

Así fue el comienzo de nuestra relación con el Hogar. A través del Hogar hemos recibido muchas gracias. Nuestra segunda hija, Kristina, es ahora novicia del Hogar y Dios mediante, profesará sus primeros votos el próximo verano. Al igual que con la Hna. Kelly, la alegría que se palpa en nuestra Hna. Kristina es muy auténtica y para nosotros, padres de familia, eso es lo que más deseamos... su felicidad, una felicidad de servicio al Señor, de saber que están haciendo su voluntad.

jose-pezzo3Para nosotros de manera personal el Hogar ha sido una de las más grandes bendiciones por la cual el Señor se nos ha manifestado. Marta y yo venimos de familias católicas, de misa dominical, de Eucaristía pero al haber conocido el Hogar y al acogerlo en nuestra familia, nuestro catolicismo de ‘cuna’ continúa transformándose en un catolicismo de plenitud y de verdad. A través del Hogar, nuestro propio hogar, con la gracia de Dios, es un lugar donde hay más paz, más armonía y un deseo sincero de ayudarnos el uno al otro, de alcanzar el cielo. Nuestra hija Klarisa, la menor, ya en algunas ocasiones ha expresado con su propia madurez espiritual ‘que sea lo que Dios quiera’ cuando sus amistades se enteran de que sus dos hermanas mayores son religiosas. Y allí está el detalle: en lo que Dios quiera de nosotros.

Se dice del Hogar que es una de las plantas más pequeñas del jardín del Señor pero ha sido y es un gran árbol frondoso de santificación para nosotros y del cual nos sentimos privilegiados de pertenecer como miembros laicos.

Que nuestra Madrecita linda, la Virgen María, proteja y cuide siempre al Hogar en sus tres misiones y que ruegue por nosotros para que su Hijo, nuestro Señor, nos infunda su gracia para proclamar siempre la verdad del Evangelio con o sin palabras.

Hermana Clare

Hermana Clare

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