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Laicos del Hogar de la Madre (L.H.M.)Los L.H.M. tienen como finalidad la santificación de sus miembros para gloria de Dios, bajo la protección maternal de María. Esta vocación nace en la Iglesia para su servicio. Y los principios por los que se mueve emanan del misterio de Cristo y su Evangelio, como lo cree, lo interpreta y lo predica la Iglesia asistida siempre por el Espíritu Santo.

Betsy Nieto

Estados Unidos - 2012

betsy-retreatMe llamo Betsalia Nieto, pero todos me conocen por Betsy. Nací en México, pero ahora vivo con mi familia en Estados Unidos. Todavía recuerdo estar sentada frente al televisor viendo uno de mis programas favoritos, Life on the Rock. Era febrero del 2007. Dos hermanas salieron en el programa hablando acerca de su comunidad. Algo que me impresionó mucho fue que dijeron que eran bilingües, yo nunca había escuchado algo así. Esto me llamó la atención porque yo también soy bilingüe (hablo inglés y español). Yo no sabía que las hermanas podían ser bilingües. ¡Qué maravilla!

¡La verdad es que disfruté mucho el programa, tanto es así que días después fui a la página web de EWTN para escuchar todo el programa de nuevo! La manera como ellas expresaban su amor por Jesús y su Madre María causó en mí una gran impresión. ¡Quería saber más acerca de ellas, de su espiritualidad!

Así que decidí visitar su web, que había salido en el programa. Recuerdo haber leído sobre ellas y el fundador, el P. Rafael Alonso y todo me llegaba al corazón. Había algo que me llamaba al Hogar. Realmente quería conocerlas en persona, pero en ese momento era estudiante de universidad y no tenía dinero suficiente para viajar en avión. Por lo tanto, decidí que cada mes visitaría su web para “estar en contacto” con el Hogar. Mis cosas favoritas eran leer las noticias y ver las fotos. A veces me preguntaba, “¿Algún día estaré yo en esas fotos?” También me aseguré de mirar los programas del Hogar en EWTN. Estos programas me ayudaron a saber más acerca del Hogar, de su misión y de sus miembros. De vez en cuando me preguntaba: “¿Qué estarán haciendo ahora las hermanas? ¿Lo sabré algún día?”

betsy-nietoLos años pasaron, me gradué en la universidad y empecé mi carrera como maestra bilingüe de jardín de infancia. ¡Ahora ya tenía posibilidad de viajar y conocer a las hermanas! Así que me puse en contacto con las hermanas que tenía más cerca, en Florida, y ellas me dijeron que podía ir al Encuentro de Semana Santa. Yo les dije que “¡Sí!”. Cuando llegué al aeropuerto O’Hare de Chicago, me dijeron que el vuelo se había retrasado. Me dije a mí misma: “He esperado años para llegar aquí, creo que puedo esperar una hora más”. Horas más tarde, llegué a Jacksonville, donde me recibieron dos chicas muy majas, Andrea y Jennifer. Ellas me llevaron al lugar del Encuentro. ¡Me encantó cada segundo del retiro porque todos me hicieron sentirme como en casa y porque Jesús realmente estaba presente! Mis dos cosas favoritas fueron hablar con el Señor junto al lago y recibirlo en la lengua y de rodillas. No tenía duda de que verdaderamente el Señor me había llamado todos estos años a conocer mi hogar y mi familia espiritual. Entonces me di cuenta de que el Señor quería que entrara como experta del Hogar y así sucedió, con la bendición del Padre Dominic. ¡Días después fui a la web del Hogar y para mi sorpresa vi una foto mía del Encuentro!

Ese fin de semana, me dijeron que tenía que ir a España a conocer al P. Rafael, a la M. Ana y al resto del Hogar. ¡No podía esperar más! Así que ocho meses después, estaba de nuevo en el aeropuerto O’Hare de Chicago de camino a España. ¡Llegué a Santander y una vez más me recibió Jennifer! Dos hermanas más habían venido también a recogerme. Me llevaron a Barcenilla donde conocí a más chicas y hermanas. Ese mismo día conocí al resto de ellas que viven en Zurita junto con la Madre Ana y por la noche, antes de acostarnos, conocí al P. Rafael, que nos dio su bendición en la capilla. Recuerdo que me caían lágrimas de los ojos porque me di cuenta que si no hubiera sido por su “Sí”, yo no sería miembro del Hogar y no tendría un lugar donde crecer en santidad.

Estuve nueve días de visita y cada día me sentí muy acogida y querida. Realmente es un hogar donde me sentí como si ya hubiera estado ahí años. Por esta razón todo lo hice con voluntad y alegría. ¡Esto incluyó ayudar en todo lo que hacían... desde la limpieza hasta partir nueces, alzar una revista o lijar ventanas... Ya no tenía que preguntarme más acerca de su horario, ya lo conocía como la palma de mi mano.

betsy-familiaCuando llegó el momento de regresar a casa, tenía muchas ganas de continuar con un compromiso más profundo en mi fe católica. Aprendí de todos los del Hogar a confiar en el Señor con todo mi corazón y a dejar que Él guíe mi vida. También aprendí a hacer todo con mucho gusto para su gloria y a depender de nuestra Madre María porque Ella se preocupa por mí, su hija querida.

Todos los días hago mis oraciones del Hogar y cumplo los demás compromisos de veterana. Agradezco al Señor el que me enseñara el camino hacia mi Hogar y familia espiritual porque sé que Él quiere que yo sea esa persona que Él creó desde toda la eternidad para mi propia salvación y la salvación de los demás.

©Revista HM Nº 168 Septiembre-Octubre 2012

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