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Laicos del Hogar de la Madre (L.H.M.)Los L.H.M. tienen como finalidad la santificación de sus miembros para gloria de Dios, bajo la protección maternal de María. Esta vocación nace en la Iglesia para su servicio. Y los principios por los que se mueve emanan del misterio de Cristo y su Evangelio, como lo cree, lo interpreta y lo predica la Iglesia asistida siempre por el Espíritu Santo.

María Fra

fra1Alcalá de Henares - España - 25 años

He estudiado la carrera de Matemáticas y Estadística y después de trabajar durante un año y medio en una empresa, decidí ser profesora porque “no me llenaba” emplear la mayor parte de mi vida prácticamente sola delante de un ordenador. Entendí que trabajar con personas a las que poder ayudar no sólo en el campo de las Matemáticas sino en lo que surgiera, especialmente en lo espiritual, me iba a gustar más. Llevo un año y poco siendo profesora en un colegio de ideario católico y ciertamente es genial. Soy la primera de cuatro hermanos, uno de ellos, Pablo, es ahora seminarista, otro, Emilio, militar y la pequeña, Beatriz, está estudiando enfermería. Hemos crecido en un ambiente católico, nuestros padres siempre nos han hablado de Dios, de la importancia de la oración y nos han llevado siempre a Misa, a catequesis, han fomentado que nos impliquemos en las actividades de la parroquia, etc. Por este motivo, yo he tenido la suerte de tener experiencia de Dios desde hace años y de contar con la ayuda de nuestra Madre. Sin embargo, siempre me ha llamado la atención que muchos católicos hablan de que ha sucedido algo en sus vidas que ha supuesto un antes y un después, que les ha hecho cambiar radicalmente para buscar día a día no conformarse con ser buenos sino buscar la santidad. Yo también lo buscaba, especialmente entre los años 2013-2015 donde ponía todo mi empeño, porque por mis circunstancias (había terminado una relación de noviazgo de 4 años, ya no tenía actividades en la parroquia, no daba catequesis, no recibía formación, etc.) me sentía vacía, sabía que teóricamente el Señor me tenía que llenar, tenía que dar sentido a mi vida, pero no lo experimentaba. Me acerqué a diferentes movimientos, pero nada suponía ese “antes y después”. Y fue en abril de 2015 cuando las Siervas fundaron en Alcalá de Henares cuando llegó ese esperado momento sin yo preverlo, sin yo buscarlo. Desde el principio me sentía con ellas en mi sitio, me atraía su alegría, su cercanía, que eran jóvenes,… y encima volvía a tener formación, actividades, excursiones, un grupo, pero sobre todo me ayudaron mucho a acercarme al Señor y nuestra Madre de una manera más radical. Y experimenté cómo de repente comenzó a llenarse ese vacío que hasta entonces había sentido. Ya tenía costumbre de ir a Misa y hacer un ratito de oración todos los días menos los sábados, pero entendí que eso de “menos los sábados” no tenía sentido alguno, comencé entonces a tomarme mi relación con el Señor más en serio. Además, empecé a rezar el rosario todos los días porque era una manera de sentirme más cerca de las Hermanas, que estaban siempre tan cerca de la Virgen.

Ese verano de 2015, la Hna. Paqui me invitó a participar en la ‘Garabandalada’ que tuvo lugar durante los días de Centro Hogar y ahí fue donde conocí el Hogar más allá de las Siervas. Me encantó, sentí la presencia de la Virgen entre nosotras, era palpable que Ella nos acompañaba durante todo el camino y que nos recibió entre sus brazos allí en Los Pinos, lo experimenté muy fuerte, mi corazón se llenó de una inmensa alegría que jamás antes había sentido. Me encantó ver a tanta gente con una vida de oración tan comprometida, tan felices, tan unidos, y era evidente que formaban una gran familia en el Señor y en nuestra Madre de la que yo de alguna forma me sentía partícipe. Por todo lo vivido decidí quedarme unos días en Santander para seguir llenándome de todo aquello, me quedé con algunas chicas del HMJ y fueron unos días muy bonitos donde experimenté con absoluta claridad que ese era mi sitio. Sin embargo, no entré al Hogar esos días porque una Hermana delante de la imagen de la Virgen, que está al lado de la Capilla de Zurita, me dijo: fra3“¿Has preguntado a nuestra Madre si te quiere como regalo?”, esta pregunta me hizo pensar que yo lo tenía claro pero no sabía si Ella me quería como regalo entonces, no podía entrar sin antes preguntarle. Y no me atreví, porque no tenía a la Virgen todavía como una Madre cercana, sólo como un modelo de Santidad, alguien a quien admiraba y a quien quería imitar. Así pasaron 6 meses, durante los que me esforcé por cumplir el compromiso de veterana, hasta que el 20 de enero de 2016 entré junto con otras dos chicas de Alcalá, Marta y Natalia. Conocer el Hogar ha supuesto para mí un revitalizar mi Fe y darle un sentido más profundo, más firme y verdadero. Me ha ayudado muchísimo a descubrir a la Virgen como una Madre cercana, que nos cuida, nos protege y nos acompaña siempre, y a acercarme al Señor. Este año que ha pasado, he vivido con mucha más intensidad cada festividad litúrgica y ha sido una verdadera bendición. He recibido un montón de Gracias, porque el Señor no se deja ganar en generosidad y conmigo ¡se ha pasado! Las dos últimas Gracias más grandes que he recibido han sido la experiencia misionera que he tenido en Ecuador, que ha sido un auténtico regalo donde he podido ir enamorándome más del Señor y conocer a la gran familia del Hogar de la Madre en sus miembros de allí, quienes sentía muy cercanos, como una verdadera familia; y la segunda, y más importante, entrar de candidata de las Siervas el día 8 de septiembre. En particular este verano, he experimentado muy fuerte que la Virgen, como Madre mía que es, me conoce y ha querido devolverle este regalo a Jesús para que yo sea Suya para siempre. Y Jesús me ha regalado como hermanas a las Siervas, que son a través de quienes descubrí el Hogar, ese “antes y después” que ha cambiado mi vida radicalmente y para siempre.fra2

Ecuador: Esta experiencia misionera ha sido un auténtico regalo del Señor, siento que no he dado apenas nada pero que he recibido tantísimo. Está claro que el Señor no se deja ganar en generosidad, pero es sorprendente cómo ofreciéndole tan solo “un mes de vacaciones” puede hacer maravillas. Me ha ayudado sobre todo en mi vida espiritual, a aprender que Dios nos habla en cada momento, y que nosotros debemos estar muy atentos y seguir siempre su Voluntad, porque solo así seremos realmente felices, aunque objetivamente nuestros deseos, cuando no coincidan, puedan parecer humanamente “mejor opción”. Debemos ser siempre muy generosos con Él, y empezar hoy mismo hasta poder llegar a afirmar como Santa Teresa de Calcuta: “no le he negado nunca nada a Dios”. El hecho de dejar todo en España, nuestras comodidades, nuestras seguridades, llevar el control de nuestras vidas, planes y demás, nos ha obligado a dejarnos en sus Manos. Yo he aprendido a poner un poco mejor mi confianza en Él, porque por fuerza debías hacerlo, pero lo cierto es que al final se experimentaba que siempre era lo mejor, dejarlo todo en sus Manos, porque nadie mejor que Él nos podía cuidar. Verdaderamente siento que no hemos hecho “nada”, pero si tuviera que destacar algo, quizá fuera la experiencia en el EJA y en Playa Prieta. El EJA es el encuentro de jóvenes de la arquidiócesis de …. ¿Portoviejo?.... donde pudimos aportar nuestro granito de arena en la organización del evento. Fue impresionante ver a tantos jóvenes compartiendo aquella jornada entorno al Señor en un ambiente de oración. Respecto a los días en Playa, fue muy bonita la labor que hicimos en la Escuela, y es increíble la generosidad y la capacidad de asombro que tienen aquellos niños en sus corazones. Estaban súper agradecidos por cada cosa que hacíamos por pequeña que fuera. También fue precioso poder acercarnos a repartir “las canastas” (bolsas que cubren las necesidades básicas, alimentación e higiene) a las familias apadrinadas. Muchas de ellas lo habían perdido todo en el terremoto, casa, trabajo, sin embargo, lo que no habían perdido era la alegría y la Esperanza, porque evidentemente no la tenían puestas en las cosas materiales sino en el Señor. Es increíble como a pesar de sus circunstancias no culpaban a Dios sino que seguían agradeciéndole lo poco que tenían. Ha sido una experiencia muy fuerte que indudablemente nos ha hecho salir de nosotras mismas para intentar ser instrumentos del Señor. En este sentido, todo lo vivido ha sido una bendición, más allá de lo que hemos hecho, y el bien que hayamos podido hacer, porque ha ido de la mano de un acercamiento muy fuerte al Señor y nuestra Madre que han dado sentido a este viaje y han hecho que su valor sea incalculable.

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