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San Enrique de Ossó

San Enrique de Ossó

Ficha

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Nacimiento

Vinebre, Tarragona (España), 16 de octubre de 1840.

Muerte

Gilet, Valencia (España), 27 de enero de 1896.

Beatificación

Fue beatificado por Juan Pablo II, el 14 de octubre de 1979.

Canonización

Fue canonizado por Juan Pablo II, el 16 de junio de 1993.

Fiesta

27 de enero

Vida

enriqueosso7San Enrique de Ossó y Cervelló nació el 16 de octubre de 1840 en Vinebre, Tarragona (España). Era el último de los tres hijos de Jaime y Micaela. Sus padres eran buenos cristianos, le educaron en la fe y en la piedad. Micaela tenía el deseo de que su hijo pequeño llegase a ser sacerdote y así se lo manifestó a Enrique en varias ocasiones. Él, sin embargo, estaba convencido de su vocación de maestro. Por otra parte, la idea que su padre se había hecho era bien distinta, pues deseaba que trabajase en el mundo del comercio.

Cuando Enrique tenía 12 años, su padre le mandó con su tío Juan, que tenía un comercio textil en Zaragoza, para que fuese aprendiendo el oficio. En los meses que pasó con él, el muchacho aprendió bien las destrezas del comercio de las telas y familiarizó ampliamente con todo lo relativo a cuentas y facturas. Estando allí, Enrique contrajo unas fiebres que le pusieron al borde de la muerte. Su tío, muy preocupado por la salud del pequeño, le encomendó a Nuestra Señora del Pilar y pidió que le fueran administrados los últimos sacramentos, recibiendo su primera comunión como viático. La Santísima Virgen no se hizo esperar y Enrique se restableció enseguida. A pesar de la notable mejoría, su tío decidió devolverlo a casa de sus padres.

Su padre dispuso entonces enviarlo a Reus (Tarragona) para que empezase a trabajar como dependiente en un importante comercio de tejidos. Durante su estancia en Reus recibe la noticia de que su madre ha contraído el cólera y está agonizando. Enrique se presenta enseguida en Vinebre y llega a tiempo para despedirse de ella. La madre moribunda volvió a confiarle su mayor deseo, que llegase a ser sacerdote. El 15 de septiembre falleció Micaela, cuando Enrique tenía 14 años.

enriqueosso8Después de la muerte de su madre, Enrique vuelve a Reus, pero ya no es el mismo. La muerte de su madre le había afectado profundamente y en él comenzaba a madurar un anhelo de soledad y de entrega a Dios. Se da a la oración y a la lectura de las obras de Santa Teresa de Jesús. Poco después escribe una carta a su padre en la que le manifiesta su decisión de marcharse y dejarlo todo, pidiéndole que reparta sus bienes entre los pobres. “[...] Mi ausencia le causará tristeza, padre; pero es la gloria de Dios lo que me motiva. Su dolor se transformará en gozo si recuerda que pronto nos encontraremos en el cielo [...] Me marcho; no temáis por mí; Dios será mi protector y mi defensor. La gloria y el servicio de mi Eterno Padre han motivado mi ausencia; adiós”.

Enrique no le dijo adónde iba. Su deseo era ser ermitaño y se dirigió, sin dinero ni equipaje, al Monasterio Benedictino de Montserrat, en Barcelona, para ofrecerse a María. Por el camino se encontró con un niño que mendigaba y, como no tenía nada que ofrecerle, intercambió con él su ropa. Así llegó a Montserrat, con los pobres andrajos del mendigo.

Pocos días tardó la familia en recibir su carta y ponerse a buscarle. Entre sus cosas encontraron varios folletos sobre Montserrat. Conociendo su predilección por este santuario, sospecharon que ese pudiera ser su paradero. Su hermano Jaime se dirigió allí y le buscó desesperadamente. Finalmente, encontró a un niño andrajoso rezando ante el altar. En un movimiento del muchacho descubrió que era su hermano. Jaime intentó convencer a Enrique para que volviera a casa, pero este se negaba por considerar que la voluntad del Señor sobre él era muy distinta a la de su padre. Jaime comprendió entonces que aquello era algo de Dios. Le rogó que volviese a casa, comprometiéndose a ayudarle para que pudiera seguir su vocación.

enriqueosso9En 1854, comenzó sus estudios en el seminario de Tortosa.  El joven seminarista destacaba por sus virtudes: tenía una gran piedad, era entregado y amable con todos, era responsable respecto a los estudios, disciplinado, tenía un gran celo apostólico... En esta época se zambulle totalmente en los escritos de Santa Teresa de Jesús, gran inspiradora de su vida espiritual y apostólica, a la que cariñosamente llama “la robadora de corazones”. Durante el curso, además de dedicarse a los estudios como tarea principal, sabe sacar tiempo para el apostolado y para la caridad con los enfermos. Durante las vacaciones, se retiraba al “Desierto de las Palmas”, en Castellón, buscando el silencio y la oración.

El día 6 de octubre de 1867 fue ordenado sacerdote en Tortosa y quiso celebrar su primera Misa en el Santuario de Montserrat, al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora del Rosario.  

Como sacerdote, se volcó de lleno en la formación de niños y jóvenes, pues veía que crecían en un mundo cada vez menos cristiano y le preocupaba la salvación de sus almas. Compaginaba sus tareas pastorales con la docencia, dando clases de matemáticas y de física en el seminario de Tortosa.

Su incansable celo apostólico le llevó a escribir numerosos folletos formativos. Para él, la formación de los jóvenes y la catequesis eran esenciales. Por eso organizó una escuela de catequistas en muchas iglesias de Tortosa y escribió una “Guía práctica para los catequistas”, su primer libro. Lanza también dos revistas: "El amigo del pueblo" y “Santa Teresa de Jesús”, en las que transmite las enseñanzas del Santo Padre, enseña el arte de la oración, expone la doctrina católica y propaga la devoción a Santa Teresa. En 1874 publica “El cuarto de hora de oración”, libro de meditaciones que alcanzó una grandísima difusión. Fundó varias asociaciones y congregaciones marianas con el fin de familiarizar a los jóvenes con la oración y enseñarles a ser apóstoles en sus ambientes.

enriqueosso10El Señor le inspiró también una fundación más grande. Ya había hecho mucho por los jóvenes, pero necesitaba mujeres que, como madres espirituales, se consagraran totalmente a esta labor de formación. Por eso, en el año 1876, fundó en Tarragona la “Compañía de Santa Teresa de Jesús”, una congregación religiosa femenina en la que se consagraron inicialmente 8 maestras. Su deseo era que ellas, empapadas del espíritu de Santa Teresa de Ávila, se dedicaran especialmente a la formación de mujeres, con el fin de “extender el reinado del conocimiento y amor a Jesucristo por todo el mundo por medio de los apostolados de la oración, enseñanza y sacrificio” (San Enrique de Ossó).

Desde la fundación de la Compañía, San Enrique se dedicó cuidadosamente a la formación de las hermanas, a las que alentaba en su vida espiritual y apostólica, contagiándoles su celo y entusiasmo. Aún en vida del Fundador, pudieron ver cómo la obra se expandía por España y llegaba también a otros países: Portugal, Uruguay y Méjico.

San Enrique de Ossó fue un apóstol incansable de Jesús. Su secreto era, sin duda, la intimidad con Él, que le hizo ser otro Cristo. Él mismo decía: “Para conformarse a la vida de Jesucristo es necesario, sobre todo, estudiarla, meditarla, no sólo en su aspecto exterior, sino penetrando en los sentimientos, deseos, afectos e intenciones de Jesucristo, para hacer todo en unión perfecta con Él… El que obre así se transformará en Jesús y podrá decir con el Apóstol: «No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí»".

En enero de 1896, San Enrique se quiso retirar unos días en el convento franciscano “Sancti Spiritu”, en Gilet (Valencia), para hacer ejercicios espirituales y dedicar un tiempo a leer y escribir. Estando allí, compuso una novena al Espíritu Santo y escribió un tratado sobre la vida mística. El día 27 por la noche se encontraba mal y decidió subir a avisar a los frailes. Pero no llegó a tiempo, pues en las escaleras cayó desplomado. Los auxilios fueron vanos, ya que su corazón estaba extenuado. En pocas horas murió. Se había desgastado hasta el último minuto. Los que le habían conocido, sabían que se trataba de la muerte de un santo. Fue enterrado allí y trasladado posteriormente al Noviciado de la Compañía, en Tortosa. Pidió que su epitafio figurasen estas palabras: “Soy hijo de la Iglesia”.

enriqueosso6En 1923, el santo curó milagrosamente a dos hermanas de la Compañía. En esto vieron una señal para empezar el proceso de su causa. El 15 de mayo de 1976, el papa Pablo VI dio su aprobación a la publicación del decreto sobre la heroicidad de las virtudes de Enrique de Ossó. El 14 de octubre de 1979, Juan Pablo II le declara beato. El 16 de junio de 1993, el mismo Pontífice le canoniza en Madrid, durante uno de sus viajes apostólicos a España. El Santo Padre quiso destacar estas palabras del santo durante su homilía:  “Pensar, sentir, amar como Cristo Jesús; obrar, conversar o hablar con Él; conformar, en una palabra, toda nuestra vida con la de Cristo; revestirnos de Cristo Jesús es nuestra ocupación esencial”.

Eucaristía

San Enrique de Ossó era un asiduo adorador. Desde muy joven, en su horario diario no faltaban la Misa y la adoración. También hacía visitas frecuentes al Santísimo y las recomendaba a los demás: “Así, con las visitas frecuentes a Jesús se consigue amarle cada día con más ardor. Allí siente el corazón, mejor que en otra parte, que sólo Dios basta”.

enriqueosso3Comulgaba siempre que se le concedía el permiso, normalmente una vez a la semana, pues en su época no era habitual recibir la comunión con la misma frecuencia que ahora. Antes de comulgar, se preparaba durante varios días y después se detenía largamente en la acción de gracias. Confiaba en las palabras de Santa Teresa de Jesús, que afirmaba que la comunión era el momento de “los grandes negocios” con el Señor. En los apuntes de sus ejercicios espirituales podemos encontrar las peticiones que hacía al Señor en este momento: “la victoria completa de la pasión dominante, la perseverancia en el amor de Jesús, la conversión de los pecadores, por el Papa y demás ministros de Jesucristo, para que todos sean santos y celosos”.

Como sacerdote, animaba a los fieles a tener un gran amor por este sacramento tan especial e importante para nuestra santificación. “En los otros sacramentos se nos da la gracia de Dios, en este se nos da al mismo Dios. Por eso es el compendio de todos los misterios que su infinita misericordia ha sabido y podido inventar para la salud y santificación de los hombres”. “Mírale en la Eucaristía de día y de noche ofreciéndose al Padre como víctima, a los hombres como alimento y consolador”.

Tal era su fe en la Eucaristía que llegó a afirmar: “Basta una comunión bien hecha para hacernos santos”.

María

La relación de San Enrique de Ossó con la Virgen María era la de un hijo con su Madre. Él solía invocarla como Inmaculada, Virgen Madre o Reina del cielo. Él mismo dice a María: “Vos sabéis, oh gran Señora y Madre mía, la devoción que desde mi niñez os profeso, y el amor de predilección que me ha robado siempre vuestro Inmaculado Misterio, cifra y compendio admirable de todas vuestras glorias”.

enriqueosso2Este amor por la Madre de Dios le llevó a escribir varios devocionarios marianos, entre ellos: “Un mes en la escuela de María Inmaculada", "María al corazón de sus hijos” y “Novena a la Inmaculada Concepción de María”, en los que se manifiesta la ternura de su trato con ella.

Alimenta este amor con constantes jaculatorias, entre sus preferidas está: “Muestra que eres mi Madre”. Practica diversas devociones marianas, dando preferencia al rezo del santo Rosario que considera como “la oración más agradable a María”.

Acude a ella en toda necesidad porque la considera el “acueducto de las divinas gracias”. Con frecuencia peregrina a distintos santuarios marianos para pedir su intercesión por diversas necesidades. Su santuario preferido es el de la Virgen de Montserrat, en Cataluña (España). Allí descubrió su vocación al sacerdocio y será el lugar escogido para la celebración de su primera Misa.

Del libro "El cuarto de hora de oración" de San Enrique de Ossó:

"Al dar el sí o su consentimiento María para ser Madre de Dios, el Hijo de Dios se encarnó en sus purísimas y virginales entrañas por obra del Espíritu Santo; y Aquel que antes tan sólo era Dios, quedó hecho Dios y hombre verdadero, y María, sin dejar de ser Virgen, fue elevada a la dignidad casi infinita de verdadera Madre de Dios... ¡Oh Virgen benditísima! ¡Cuán agradecidos hemos de estar por vuestra obediencia a las órdenes del Altísimo! Por esta obediencia Vos sois Madre de Dios, y Dios hermano nuestro, y Vos también nuestra Madre y Abogada, porque si erais tan sólo hermana nuestra por la condición de vuestra naturaleza de Adán, desde este momento sois Madre de todos los hijos de Dios y hermanos de Jesucristo".

Lugares

enriqueosso11En Tarragona (España), hay dos lugares fundamentales de peregrinación:

- Vinebre, donde se puede visitar la casa natal de San Enrique de Ossó, ahora convertida en museo;

- y Tortosa, en cuyo seminario estudió y donde se empezó a formar la compañía. En esta ciudad se puede visitar la casa donde vivió, el seminario, la iglesia donde llamó a las primeras jóvenes, la primera casa de las hermanas, la Ermita de Mig Camí, en la que daba catequesis a los niños. Allí también está el Noviciado de las hermanas, donde reposan los restos del santo.

En Castellón (España) está la Ermita de Santa Teresa en el llamado Desierto de las Palmas, lugar donde San Enrique se retiraba con frecuencia para orar, leer y escribir.

En Gilet, Valencia (España) se encuentra el monasterio franciscano "Sancti Spiritu" donde murió el santo. En él se puede visitar su habitación y el lugar exacto donde murió (las escaleras que suben a las habitaciones de los frailes).

Lecturas

Del santo:

San Enrique fue un hombre con mucha iniciativa apostólica. Sus primeras publicaciones son de prensa y nacen de este celo por las almas. Fundó el periódico “El amigo del pueblo” y la revista “Santa Teresa de Jesús”. Escribió, además, numerosos libros de piedad y catequesis. Sus libros tratan, sobre todo, de la oración, de la devoción a María y al Sagrado Corazón de Jesús, de Santa Teresa de Jesús y de temas catequéticos.

enriqueosso5Uno de sus obras más difundidas es “El cuardo de hora de oración”, que incluye meditaciones basadas en la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús.

Se pueden citar también otros libros: “El espíritu de Santa Teresa”, que es una antología de la santa; “Viva Jesús”, un folleto para enseñar a los niños a hacer oración; “Guía práctica del catequista”, “Novena a la Inmaculada Concepción de María”, “Un mes en la escuela del Corazón de Jesús”, “Cartas sobre la educación de la mujer”, “Tres florecillas a la Virgen de Montserrat”, etc.

También se conservan numerosas cartas y apuntes de sus ejercicios espirituales.

Muchas de estas obras se pueden descargar en español de la Biblioteca de San Enrique de Ossó, en este enlace de la página oficial de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.

De los Papas:

- Homilía de Juan Pablo II en la beatificación de San Enrique de Ossó, 14 de octubre de 1979. Puedes leerla pinchando aquí.

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- Homilía de Juan Pablo II en la canonización de San Enrique de Ossó, 16 de junio de 1993. Puedes leerla pinchando aquí.

De otros autores:

- "Enrique de Ossó o la fuerza del sacerdocio", por el Cardenal Marcelo González Martín (Barcelona, 1953). Este libro se puede adquirir en librerías o en la página web de la Biblioteca de Autores Cristianos (B.A.C.), a través de este enlace.

- "Experiencia espiritual de Enrique de Ossó", por Gloria Rodríguez, S.T.J., y Silvia Mª Casado, S.T.J. (Ediciones S.T.J. Barcelona, 2005).

Estos dos libros también se pueden descargar en español de la página oficial de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, a través de este enlace.

 

 

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