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RecursosVida espiritual y material de catequesis.

articulo.misericordiaJUBILEO DE LA MISERICORDIA

"Misericordiosos como el Padre"

(8 diciembre 2015 – 20 noviembre 2016)

Por hna. María Luisa Belmonte, SHM

Este año santo, con el cual el Papa quiere recordar a la Iglesia que “Jesús es el rostro de la misericordia del Padre” (MV, n. 1), comenzó con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano, el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción; y concluirá con la clausura de la misma, el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

El lema del año santo es: “Misericordiosos como el Padre”. La explicación de este lema, tomado del Evangelio de San Lucas (cf. Lc. 6, 36), la da el mismo Papa en la bula: “En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios ama. Él lo da todo de sí mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio. Viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos. […] Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos” (MV, n. 14).

 El deseo del Santo Padre para este Año Jubilar es, en primer lugar, que nos acerquemos a Dios, para experimentar, cada vez más, “la misericordia que, desde siempre, el Padre dispensa hacia nosotros” (MV, n. 25). Y, en segundo lugar, que hagamos fructificar esta gracia, siendo nosotros, a su vez, portadores de la misericordia que recibimos de Dios. El mismo Cristo fue quien nos instó a ello: “Sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es misericordioso” (Lc. 6, 36). 

El Año de la Misericordia es, por lo tanto, una fuerte llamada a la Iglesia –y, por consiguiente, a cada fiel– a recordar su misión “de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona” (MV, n. 12). Para ello, “la Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios, que sale al encuentro de todos, sin excluir a ninguno” (ibíd.).

Uno de los medios que el Papa Francisco propone para llevar esto a cabo es el de practicar las obras de misericordia espirituales y materiales, con el fin de “despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina” (MV, n. 15). El ejemplo supremo de misericordia que el Santo Padre nos presenta es Jesucristo, y nos invita a leer y a reflexionar algunos pasajes del Evangelio en los que vemos su actitud compasiva hacia las muchedumbres, hacia los enfermos, hacia los pecadores…; así como las parábolas llamadas “de la misericordia”: la oveja perdida, el hijo pródigo, el rey compasivo y el siervo despiadado, etc.

Comenzamos “un año de gracia del Señor” (Lc. 4, 19), en el que podremos experimentar la misericordia de Dios también a través de las indulgencias que la Iglesia concede. No desaprovechemos estos momentos privilegiados que el Señor nos regala para recibir y dar misericordia. 
«Que en este Año Jubilar, la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios, que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Que nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente para consolar y perdonar. Que la Iglesia se convierta en la voz de cada hombre y mujer, y repita con confianza y sin descanso: “Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos (Sal. 25 [24], 6)”» (MV, n. 25).


INDULGENCIAS
¿Qué son las indulgencias?
«La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos» (Pablo VI, Const. ap. Indulgentiarum doctrina, normas 1). Ver también los números 1471-1479 del Catecismo de la Iglesia Católica, donde se explica con detalle el significado de los términos de esta definición.

 

¿Cómo se obtiene la indulgencia?
- arrepentirse y rechazar todo pecado, incluso venial;
- comulgar y confesar;
- rezar por las intenciones del Papa;
- cumplir el acto que pida la Iglesia para obtener tal indulgencia, como puede ser peregrinar a una basílica jubilar.

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