Menu

Material didácticoLecciones de catequesis sobre los sacramentos y más temas para jóvenes o adultos.

Explicación breve de la Misa

Un recurso para la catequesis que contiene lo más básico sobre la Misa: una explicación breve de las vestiduras sacerdotales y algunos otros símbolos, y luego se definen las dos partes principales de la Misa (Liturgia de la Palabra y Liturgia Eucarística) con sus componentes.



EXPLICACIÓN DE LAS VESTIDURAS SACERDOTALES Y ALGUNOS OTROS SÌMBOLOS

ALBA: Túnica blanca que se viste el sacerdote y simboliza la pureza del alma.
CÍNGULO: Una cuerda o tela blanca que simboliza atarse a las enseñanzas de Jesús, atarse a Dios; participar, aceptar y unirse a lo que Él enseña.
CASULLA: Vestidura exterior que se pone el sacerdote cuando celebra la Santa Misa, encima del alba y de la estola, y que es como una capa cerrada también por delante. Se ve representado en ella el "yugo del Señor" que se impone a los sacerdotes. También simboliza revestirse de la caridad.
SACERDOTE: Es Cristo mismo. Habla en nombre de todos.
ALTAR: Donde se realiza el santo sacrificio del Cuerpo y Sangre del Señor. Es a la vez la Palabra de Dios y el Cuerpo de Cristo.
VELAS: Oración constante que sube al Padre, en recuerdo de los fieles de las catacumbas y de los mártires cristianos. Se ponen por lo menos dos. Su número debe ser par.

En el sacramento de la Eucaristía, es el mismo Cristo quien se da a nosotros, es el sacramento de la unión que alimenta y mantiene la vida divina en nosotros. Cuando un alma se percata de la grandeza de esta vida sobrenatural y se convence de que el fundamento de ella es nuestra unión con Cristo, anhela la plenitud de esa vida y no pierde ninguna oportunidad para crecer en ella.


Se distinguen dos partes en la celebración de la Santa Misa:

LITURGIA DE LA PALABRA:
- Escritos de los profetas (A.T.)
- Memorias de los apóstoles (cartas y Evangelios)
- Homilía
- Peticiones, acción de gracias…

LITURGIA EUCARÍSTICA:
- Ofertorio.
- Consagración.
- Comunión.

Todos tenemos parte activa en la celebración: los lectores, los de las ofrendas y todos los demás que con su Amén, manifiestan su participación.

LITURGIA DE LA PALABRA:

Entra el sacerdote, saluda a Jesús sacramentado y besa el altar. Se dirigue a nosotros y nos saluda en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Es Dios Padre quien nos convoca para participar del banquete, nosotros comenzamos pidiéndole perdón, con un pequeño examen de conciencia porque no siempre hacemos lo que El quiere.

Gloria. Oración importante porque le cantamos a Dios Padre todas sus maravillas.
Lecturas. Hay que estar muy atentos a las lecturas pues es Dios mismo el que nos habla. “Si ponemos tanto cuidado en que no caiga una partícula del Cuerpo de Cristo al suelo, ¿por qué no ponemos el mismo cuidado para no dejar caer ni una sola Palabra suya?
Homilía. Es Dios el que nos sigue hablando, exhortándonos a acoger esta Palabra como lo que realmente es, invitándonos a ponerla en práctica. El sacerdote explicará las lecturas enfocándolas a las necesidades por las que la comunidad de fieles esté pasando: problemas, proyectos, dudas, confusiones…
Credo. Profesión de fe.
Peticiones. Se pide por todos los hombres y en primer lugar por el Papa.

LITURGIA EUCARÍSTICA:

Comienza con el ofertorio que es la acción de la Última Cena. Y colecta.
Se presentan las ofrendas del pan y el vino que serán ofrecidas por el sacerdote en nombre de Cristo en el Sacrificio Eucarístico.

Se hace por separado:

- Toma primero el pan. Cada una de las formas representa a cada uno de nosotros y lo ofrece al Padre (nos ofrece). “… éste es mi Cuerpo”.

- Coge después el vino al que añade unas gotitas de agua. Esto representa los sacramentos, al igual que manó agua del costado de Cristo y nos dio así los sacramentos. También significa la unión de la divinidad y la humanidad y, por tanto, nuestra unión con Cristo en su sacrificio. “… esto es mi Sangre”.

Separa de esta manera el Cuerpo y la Sangre de Cristo como pasó en la Cruz (representa la muerte). Él se ofreció por nosotros por lo tanto todos morimos con Él. Tenemos que vivir la Misa con espíritu de ofrecimiento.

1.- Los granos de trigo se unen para formar una sola masa.
Las uvas se reúnen y prensan para formar un solo líquido.
Es la imagen de la unión entre los fieles y con Cristo (Cuerpo místico).

2.- El pan y el vino son dos elementos derivados que para llegar a hacerlos tienen que pasar por varios procesos:

PAN: - Se desgranan las espigas.
- Se muelen los granos de trigo, machacándolos para convertirlos en polvo.
- Se hace el pan (es muy trabajoso, se tiene que amasar, hay que aguantar el cansancio, la vela, para que todo esté a punto = Pasión: para que todo se cumpla para nuestra salvación.)

VINO: - Se recogen las uvas.
- Se pisan y se machacan, se esprimen para sacarlas todo el jugo con el que se hace el vino.

CONSAGRACIÓN:

El sacerdote nos invita a nosotros y también a toda la Corte Celestial a rodear el Altar (por eso nos ponemos de pie) que va a convertirse en un nuevo calvario. Con el Santo toda la Iglesia se une a la celebración: los ángeles y los santos en el Cielo cantan a Dios.
Pide el Espíritu Santo para convertir… (la transustanciación)
Después de unas oraciones preparatorias y antes de la comunión, el sacerdote hace la partición del Cuerpo de Cristo y añade un trocito al Cáliz de su Sangre. Esto significa el momento de la Resurrección, en el que Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesùs se unen de nuevo en un modo nuevo.

COMUNIÓN:

Hay que ir con las debidas disposiciones para que el sacramento, “no sirva para nuestra condenación sino para nuestra salvación”.
“El que come o bebe el Cuerpo o Sangre de Cristo en pecado mortal, come y bebe su propia condenación.”

Es otra procesión, esta vez para encontrarnos con el mismo Dios, por eso hay que ir preparando nuestra alma a medida que nos acercamos. Pedirle a María que la prepare como le gustaría encontrarla a su Hijo y caer muy bien en la cuenta de que “yo no soy digno de que entres en mi casa”.

ACCIÓN DE GRACIAS:

Somos verdaderos Sagrarios pues tenemos al mismo Cristo vivo dentro de nosotros. La presencia de Cristo en nuestra alma es de más o menos diez minutos.

El sacerdote se despide igual que empezó deseándonos la paz: “Podéis ir en paz”

Por medio de este sacrificio, podemos:

- Ofrecer a Dios un acto de adoración perfecto.
- Solicitar la remisión completa de nuestras faltas (borra la pena)
- Tributarle dignas acciones de gracias.
- Obtener la luz y fortaleza que necesitamos.

FRUTOS DE LA COMUNIÓN:

- Acrecienta nuestra unión con Cristo y con la Iglesia.
- Conserva, acrecienta y renueva la vida de la gracia.
- Nos separa del pecado.
- Fortalece la caridad.
- Preserva de futuros pecados mortales.

 

Hermana Clare

Hermana Clare

Aniversario votos perpetuos de la Hna. Clare

El 8 de septiembre de 2010 la Hna. Clare María de la Trinidad y del Corazón de María firmó su definitivo «cheque en blanco» a nombre de...

Buscar

Redes sociales

Elegir idioma

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo