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TeatrosUna buena manera de aprender las vidas de los santos y valores cristianos para niños y jóvenes.

La búsqueda (Navidad)

PERSONAJES: SAN JOSÉ - VIRGEN - CAMINANTE - CIEGO - BUSCADOR - MADRE - SORDOMUDO - JOVEN - MENDIGO - JOVEN - PERSONA 1 - PERSONA 2 - PERSONA 3 - LECTOR 1 - LECTOR 2 - LECTOR 3- LECTOR 4


El escenario está en penumbra. Desde distintos puntos se escuchan las siguientes voces. Con micro.

            -BUSCO EL CAMINO.
            -BUSCO LA LUZ
            -BUSCO LA VERDAD
            -BUSCO LA VIDA
            -BUSCO LA VOZ Y LA PALABRA
            -BUSCO LA FELICIDAD
            -BUSCO AL HERMANO
            -BUSCO EL AMOR
         
TODOS: ¡¡BUSCO LA SALVACIÓN!!

(Efecto sonoro: Se puede omitir.)   Busco, busco...busco....   (con efectos de eco)

Se enfoca al personaje (Caminate) que sale de la derecha del escenario con micro. Música de fondo. Cuando hablan se baja la música.

CAMINANTE: Busco el camino. Llevo tiempo buscando, pero desconozco el rumbo, desconozco mi destino. ¿Quién podrá mostrármelo? Estoy perdido. Un camino que tenga sentido, el camino.... ¿Quién sostendrá mi esperanza? (Sale con una mochila. Se queda en el centro con la cabeza baja, pensativo. Quizás mirando un mapa).

(Los lectores estarán a la izquierda con un atril y un micro. Se les enfoca cuando leen.)

LECTOR 1:  [Lee: (Isaías 40, 3-5)]
Una voz clama: «En el desierto abrid camino al Señor, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios. Que todo valle sea elevado, y todo monte y cerro rebajado; vuélvase lo escabroso llano, y las breñas planicie. Se revelará la gloria del Señor, y toda criatura la verá. Pues la boca de Yahveh ha hablado.

MÚSICA (El caminante se fija en alguien que viene. Ve a un ciego que está entrando por el fondo (por detrás de la gente), a la derecha, camina a tientas con las manos extendidas) (el ciego llega hasta el escenario)

CAMINANTE: ¿Qué buscas? (Ayuda a subir al ciego)

CIEGO: Busco la luz. (En voz muy alta. No tiene micro)

CIEGO: No puedo ver. Soy ciego. El mundo es oscuro para mi. Me hablan del sol, de la aurora y no lo veo. Me hablan del esplendor de las estrellas y no las puedo contemplar. Me dicen que la luna es bella, no conozco la belleza... y tantas maravillas que hay en el mundo: colores, matices suaves y brillantes. Para mi el mundo es gris. No veo el rostro de los niños, no veo sus sonrisas. No veo el reflejo de alegrías y penas en sus ojos. Soy ciego. ¡Quiero ver! ¿Quién me dará la luz?

(Se gira hacia el caminante. Importante hablar muy claro y con decisión (sin chillar) al micro.)

CIEGO: Pero tú, tú, ¿quién eres? ¿Qué buscas?

CAMINANTE: Busco el camino. Pero me doy cuenta de que también soy ciego como tú, pues no sé donde poner dar el próximo paso.

CIEGO: Buscamos lo mismo: LA LUZ Y EL  CAMINO.

CAMINANTE: Vamos hermano, busquemos juntos...

 (Los dos siguen caminando, el caminante toma del brazo al ciego. Luego caminan despacio y se colocan a la derecha.

LECTOR 2: (Isaías 42, 6-7)
“Yo, el Señor, te he llamado, te tomé de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes, para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas.

MÚSICA (Se enfoca al buscador de la verdad que entra por el pasillo central acercándose al escenario. Escenifica con las manos hojeando un libro. Mientras, el caminante, al lado del ciego, lo mira desde lejos.)

BUSCADOR DE LA VERDAD: Estoy cansado de buscar la verdad. Llevo tanto tiempo haciéndolo. He buscado en las ciencias. En las distintas filosofías, en las ideologías. Me han dicho que cada uno tiene su verdad... Que no existe la verdad. ¿Qué es la verdad? ¿Quién me la mostrará? Unos me dijeron que buscara en los horóscopos; otros me quisieron convencer que la verdad está en el TENER, en el PLACER, y en el PODER. Probé de todo y lo que me quedó fue nada y vacío. No, la riqueza no es la verdad, ni el poder, ni el placer. Las ciencias y la filosofía sólo me dieron ni una chispa de luz. Pero la VERDAD tiene que ser una llama que arde sin apagarse jamás. ¿Dónde está?

LECTOR 3: Éxodo 3,2-6
El ángel de Dios se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía. Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver esto tan extraño: por qué no se consume la zarza.»

(Se acercan hacia el borde del escenario antes de que buscador suba)

CAMINANTE: ¿Tú también buscas?

BUSCADOR DE LA VERDAD: ¿Quiénes sois?

(Los dos se echan un poco para atrás y, mientras contesta el caminante, sube el buscador.)

CAMINANTE: Yo soy un caminante, un peregrino en busca del camino. Pero en definitiva veo que busco lo mismo que tú. Soy errante y también busco la verdad.

(Dirigiéndose al ciego y tocándole un brazo para que el ciego sepa que se dirige a él. El buscador le pregunta:)

BUSCADOR DE LA VERDAD: Y tú, ¿quién eres?

CIEGO: ¡Ay amigo! Soy ciego. Busco la luz. Mi deseo es poder ver. Pero tú y yo nos parecemos. Los dos somos ciegos y buscamos la verdad. Mi ceguera es más grande de lo que pensaba, porque no conozco la VERDAD. Fuera de la luz sólo hay oscuridad y mentira.

BUSCADOR DE LA VERDAD: ¿Podéis ayudarme a buscar?

(Se van juntos hacia la derecha. Se quedan inmóbiles.)

MÚSICA

LECTOR 4: Isaías 11, 1-2. Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y brotará  un retoño de sus raíces. Reposará sobre él el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor.

(Desde la izquierda sale una mujer llorando y escenificando. Llega un momento en que se desploma.)

MADRE: ¡Ay Dios mío! ¡Mi hijo ha muerto! Era mi única esperanza. Ahora su cuerpo está sin vida.

(El caminante antes de que termine la frase la mujer comienza a acercarse. Cuando dice: “no sabéis cuánto dolor llevo en mi corazón...”  la levanta del suelo.)

CAMINANTE: ¿Por qué lloras mujer?

MADRE: Mi hijo ha muerto. No tenía con que alimentarlo. Uno tras otro se han ido muriendo. Murió también mi marido. El alcohol lo destrozó y terminó arruinando el hogar. Ya no había con que mantener a mis hijos. La vida se me acabó con todos ellos. No sabéis cuánto dolor llevo en mi corazón. (La levanta el caminante). Y lo que además me da pena, es que algún día yo voy a morir también. Pero ¡yo quiero vivir! ¡Quiero la vida! ¿Dónde está la vida?

CAMINANTE: Sí, todos buscamos la vida pero no cualquier vida, sino la VIDA VERDADERA.

(El ciego y el buscador comienzan a acercarse. Están todos hacia el centro.)

CIEGO: Ven con nosotros mujer (no hace falta que la mire es ciego. Mira al infinito) acompáñanos en nuestra búsqueda.

BUSCADOR DE LA VERDAD: Juntos nos ayudaremos a encontrar lo que buscamos.

MADRE: Gracias.

(Se retiran despacio hacia la derecha. Se quedan inmóbiles.)

MÚSICA

LECTOR 2: Isaías 49, 15-16
    ¿Acaso puede olvidar una mujer a su hijo de pecho, no compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidase yo no me olvidaré de ti jamás. Te tengo tatuado en las palmas de mis manos.
El Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Isaías 7, 14

(Aparece el sordomudo haciendo señas, les llama desde abajo a la izquierda. El caminante mirando hacia la izquerda señala y dice:)

CAMINANTE: Mirad, alguien nos está haciendo señas.... Nos está llamando. (Yendo hacia el sordomudo dice...) ¿Qué buscas hermano?

SORDOMUDO: (El sordomudo gesticula y con señas hace entender que no oye, ni puede hablar, sólo los ha visto)

(El caminante como se da cuenta de que no oye ni habla se lo pregunta con gestos.)

CAMINANTE: ¿No oyes? ¿No hablas?

(Baja un poco la cabeza y se dice para sí mismo.)
    
CAMINANTE: ¡Qué duro! Una vida sorda, de silencio, monótona...

(Hablando con gestos hacia el sordomudo llama para que suba)
    
SORDOMUDO: Ya arriba, con gestos da a entender que desea oír y hablar.

(Se van acercando el buscador, el ciego y la mujer. El sordomudo se sitúa al lado de los otros tres. El caminante dirigiéndose a todo el grupo. Les dice:)

CAMINANTE: Todos buscamos aquello de lo que carecemos, cada uno según su necesidad. En nuestro buscar y caminar estoy seguro de que existe Alguien que nos tiene que traer lo esperado.

BUSCADOR DE LA VERDAD: A veces todos somos sordos. Yo también he sido sordo. Quizás haya estado cerca de la verdad y no le he prestado atención; he sido mudo porque no he sabido responder. Cuántas veces he callado cuando debía hablar.

MADRE: Él también busca una VIDA MEJOR, como todos nosotros. La Vida.

CIEGO: Vamos.

(Todos siguen caminando hacia la derecha y se quedan allí.)

LECTOR 3: Isaías 50, 4a-5
    El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que de al cansado una palabra de aliento. Mañana tras mañana despierta mi oído, para escuchar como los discípulos; el Señor me ha abierto el oído. Y yo no me resistí, ni me hice atrás.

MÚSICA
(Sale un joven de la iquierda del escenario. Está un poco enfadado con la vida. Se queda en el centro.)

JOVEN: Esta vida no tiene sentido. Sólo es desgracia y amargura, tristeza y soledad. ¿No habrá algo mejor?

(El caminante dirigiéndose al grupo les dice señalando al joven:)

CAMINANTE: Mirad ese joven, parece que también busca.

(Y dirigiéndose a él le dice:)

CAMINANTE: ¿Qué buscas muchacho?

JOVEN: ¿Que qué busco? busqué la felicidad, pero no la encontré. Pensaba encontrar la alegría en las fiestas... Y no fue así. Terminé con todo lo que tenía, incluso mi dignidad de hombre. Quise pasármelo bien con chicas, todas me cansaban... He probado de todo, pero creo que he perdido el tiempo, he perdido mi juventud. No sé hasta cuándo voy a aguantar... Sólo encuentro vacío, aburrimiento...

(Todos se van acercando hacia el centro.)

CAMINANTE: Buscas la alegría, buscas la felicidad, buscas una vida mejor. La vida que pasaste no es la vida verdadera. Todos nosotros estamos en busca de ella.

CIEGO: Ven, la juventud ha de tener la esperanza de una nueva luz. Eso que tú has vivido no es la juventud.

BUSCADOR DE LA VERDAD: Ven, ya has dado un paso, reconociendo que en todo eso no está la felicidad. ¡Hay algo más grande! Pienso que nos estamos acercando cada vez más hacia la VERDAD. Aun no sé explicarlo pero tiene que haber algo más.

MADRE: Sí, algo que de sentido a nuestras vidas. Que nunca se acabe. Tú todavía tienes una vida. Busca con nosotros la VIDA VERDADERA y encontrarás la felicidad.

JOVEN: Bien, no tengo nada que perder. Vamos.

(Se van hacia la derecha y desde la izquierda aparecen las tres jóvenes como llamándoles. Los demás se vuelven para atenderlas.)

1ª JOVEN: Eeeh, ¿Podemos ir con vosotros? Creo que vamos buscando lo mismo, la felicidad, ¿dónde podemos encontrarla?

2ª JOVEN: ¿Hay alguna respuesta para nosotras?

3ª JOVEN: Estoy cansada de buscar la alegría verdadera. ¿Existe realmente?

CAMINANTE: Creo que sí existe pero debemos seguir caminando y buscando...
     
(Todos se quedan a la derecha. Intentado estar en grupos pero sin dar la espalda al público.)

MÚSICA

LECTOR 4: Isaías 60 y 61, 10
 “Levántate y brilla, que ha llegado tu luz, y la gloria del Señor amanecerá sobre ti. Salto de alegría delante del Señor, y mi alma se alegra en mi Dios. Pues me puso ropas de salvación y me abrigó con el manto de justicia, como un novio se coloca su anillo o como la esposa se arregla sus joyas.
Como brotan las flores del campo así el Señor hará brotar la justicia y la felicidad a la vista de todas las naciones”.
        
(Aparece una mendiga pidiendo limosna entre el público. Tiene que hablar fuerte porque no tendrá micro. Se va acercando hacia el escenario. Tiene que llegar antes de que termine de hablar va subiendo.)

POBRE: ¡Por el amor de Dios, por el amor de Dios, una limosnita! Dios los bendiga, Dios se lo pague. Regáleme el pan, por el amor de Dios... unos céntimos, por el amor de Dios...
    
(Cuando sube arriba mira al grupo con desconfianza y guardándose sus cosas para que no se las quiten. Les dice:)

POBRE: Y ustedes, ¿quiénes son? No me irán a quitar lo que me han dado ¿no? Me ha pasado muchas veces.

(La mendiga está hacia la derecha el caminante se adelanta un poco y la da en el hombro. Mientras la dice:)

CAMINANTE: No, ten confianza, hermana.
 
POBRE: (Con cara de malas pulgas le quita el hombro y con desconfianza) Hermana, hermana... suena bonita esa palabra. ¡Yo no creo en la hermandad, no existe el hermano! En este mundo sólo existe la ambición, el aprovecharse de los demás, el oportunismo. Sólo hay lobos que devoran a los corderos y leones que se comen a los cabritos. No hombre, hace tiempo que no creo ya en esa palabra.

CAMINANTE: Sin embargo, lo que buscas es precisamente al hermano, alguien que te tienda la mano, alguien que te abra el corazón, alguien que te brinde su amor.

(El ciego se adelanta un poco del grupo.)

CIEGO: ¿No será que también tú, en el fondo, buscas una luz nueva? ¿no está tu alma amarga, triste por el desamor?

(Se adelanta el buscador)

BUSCADOR DE LA VERDAD: ¿Acaso no es en el amor donde está la razón de nuestra vida?

MADRE: ¿No buscas acaso tú la vida como yo?

JOVEN: ¿No tienes también ansias de felicidad?

(La pobre baja un poco la cabeza no demasiado para que se la oiga. Se lleva la mano a la cabeza.)

POBRE: Tenéis razón. Mi hambre no sólo es de pan, sino de algo más. Ahora parece que se ha encendido en mi, una chispa de esperanza.

(El caminante se acerca a ella y la coge del brazo y la invita a que vaya con ellos.)

CAMINANTE: Ven con nosotros, todos buscamos lo mismo, buscamos la salvación.

(Se quedan hacia la derecha.)

MÚSICA

LECTOR 2: Isaías 41, 17-18
“Los pobres y los humildes buscan agua pero no encuentran, y se les seca la lengua de sed. Pero yo, Dios de Israel, no los abandonaré. Yo Yahvé los escucharé. Haré brotar ríos en los cerros pelados y arroyos en medio de los valles. Convertiré el desierto en lagunas y la tierra seca en manantiales”.

(Salen todos del escenario y después de la lectura sale el caminante al centro y se dirige al público. Con entusiasmo.)

CAMINANTE: ¡¡Venid hermanos y hermanas!! venid todos los que tenéis ansia de encontrar el CAMINO. Mirad a los ojos al Único que salió en nuestra búsca.

(Vuelve a la derecha al mismo tiempo sale el ciego al centro. Con entusiasmo.)
    
CIEGO: ¡¡Venid los que tenéis deseos de ver la LUZ!! Dios ha aparecido en nuestra oscuridad.

(Vuelve a la derecha al mismo tiempo sale el buscador al centro. Con entusiasmo.)

BUSCADOR DE LA VERDAD: ¡¡Venid los que tenéis deseos de VERDAD!! Dios nos revela la verdad sobre nosotros mismos.

(Vuelve a la derecha al mismo tiempo sale la madre al centro. Con entusiasmo.)

MADRE: ¡¡Venid los que tenéis el anhelo de LA VIDA VERDADERA!! Dios nos pide que dejemos de aferrarnos a la muerte y que nos dejemos conducir a la vida.

(Vuelve a la derecha al mismo tiempo salen los jóvenes al centro. Con entusiasmo.)

GRUPO DE JÓVENES: ¡¡Venid los que buscáis la FELICIDAD!! Sólo en Dios podréis encontrarla.

(Vuelven a la derecha al mismo tiempo sale el pobre al centro. Con entusiasmo.)

POBRE: Venid los que buscáis y tenéis sed del amor verdadero. Dios es Amor.

(Salen de escenario. Se apagan casi todas las luces.)

MÚSICA.
Se para la música.    

EFECTO SONORO:  “YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA. Quien me sigue no anda en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Yo soy la luz del mundo.

 Sale el caminante.  Se le enfoca. Se apagan las luces. Se va el caminante. Y se enfoca a los lectores.

CAMINANTE: Ya no estamos lejos de lo que buscamos, se abre un nuevo CAMINO, UNA NUEVA LUZ, UNA NUEVA ESPERANZA.

LECTORA 3: “En ese tiempo se presentó Juan el Bautista en el desierto de Judea predicando de esta forma”: “Convertíos, porque está cerca el Reino de los Cielos”.

LECTOR 4: ¡¡Preparad el camino del Señor, allanad los senderos, y escuchad la Palabra de Dios!!

(Cuando se empieza a leer el Evangelio salen San José, la Virgen con el Niño. Se va oyendo Noche de Paz. Se sientan. Los demás salen y se postran en el pesebre cuando el Evangelio dice: “Había en la comarca unos pastores.....”)

LECTORA 1: Proclama el Evangelio de Lc. 2, 1-20

“... Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño. Se les presentó el Ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor. El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en los cielos y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.» Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.» Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre...”

(Uno a uno, los actores se van levantando según su turno y se van dirigiendo al público, los demás se quedan en postura de contemplación y meditación del nacimiento. Son preguntas que se hacen al público)

CAMINANTE: Nosotros hemos encontrado lo que buscábamos. Y vosotros, ¿qué buscáis? ¿cuál es vuestra esperanza? ¿por qué habéis venido aquí hoy? Todas nuestras esperanzas se cumplen en Jesús que ha nacido en Belén, que ha venido ha hacerse uno de nosotros. Desde esta noche todos estamos invitados a buscar, a ver y a reconocer a Aquél “Dios con-nosotros”. Desde esta noche existe Alguien a favor del hombre.

(Se pone de rodillas se levanta el ciego.)

CIEGO: Desde esta noche podemos levantar la cabeza y comenzar a vivir en la LUZ, porque Dios nos ha dado a su Hijo, Luz del mundo.

(Se pone de rodillas se levanta el buscador.)

BUSCADOR DE LA VERDAD: Desde esta noche, la VERDAD se ha hecho presente entre nosotros: “Dios levanta del polvo a los humildes y derriba a los poderosos de sus tronos, colma de bienes a los pobres y a los ricos los despide vacíos”.

(Se pone de rodillas se levanta la madre.)

MADRE: Desde esta noche ha nacido la VIDA, ¿optamos por ella?¿queremos vivir para Dios o para nosotros mismos?

(Se pone de rodillas se levanta el sordomudo)

SORDOMUDO: Desde esta noche en medio del silencio ha nacido la Palabra de Vida.

(Se pone de rodillas se levantan las tres jóvenes.)

JOVEN 1: Desde esta noche ha venido la FELICIDAD.

JOVEN 2: Y la juventud camina al encuentro del LIBERTADOR.

JOVEN 3: Desde esta noche la alegría llena la tierra.

(Se arrodillas y se levanta el joven:)

JOVEN: Sólo él hace libre verdaderamente. Él comprende nuestras debilidades y nos ofrece un encuentro muy personal que transforma. Él es la roca donde se asienta mi vida.

(Se pone de rodillas se levanta el pobre)

POBRE: Desde esta noche hay Alguien que ofrece su vida por mí y por ti. Desde esta noche, Alguien nos hizo hermanos haciéndose Hermano nuestro.

LECTOR 2: Desde esta noche, sabemos que Dios entra en nuestra historia, en nuestro mundo. ¿Y en nuestra vida? Desde esta noche, Dios llega a nosotros si tenemos:
Un corazón sencillo.
Un acorazón abierto
Un corazón sediento
Un corazón que le busca...
Cristo asume nuestra condición humana esta noche, con todos sus valores y con todas sus debilidades y la redime.
Cada vez que reconocemos la grandeza de lo pequeño y lo sencillo, NACE JESÚS.
Cada vez que logramos superar las divisiones entre hermanos, en los hogares, en la parroquia, en nuestro corazón, NACE JESÚS.
Cada vez que vencemos nuestra indiferencia frente al hermano que sufre, frente al dolor de la humanidad, frente a esa persona que no tiene sitio en mi corazón, NACE JESÚS.

(Un lector y se dirige al público intentado que sus palabras lleguen al corazón. O leído o de memoria. Se oye música.)

LECTOR: Durante toda nuestra vida, consciente o inconscientemente, hemos luchado por encontar a Dios, por conocer a Dios, por amar a Dios,... Ahora, podemos preguntarnos si durante todo este tiempo, nos hemos dado cuenta de que Dios ha estado intentado encontarnos, conocernos y querernos. La cuestión no es ¿cómo puedo encontrar a Dios? Sino: ¿cómo puedo dejar que me encuentre? La cuestión no es ¿cómo puedo conocer a Dios? sino ¿cómo puedo dejar que Dios me conozca? Y finalmente, la cuestión no es ¿cómo voy a amar a Dios? Sino ¿cómo voy a dejarme amar por Dios? Dios me busca con los brazos abiertos deseando llevarme a casa de nuevo. ¿No podemos en esta Navidad dar una alegría a Dios, dejándole que me encuentre? ¿Creo realmente Dios viene a estar conmigo? Esta Navidad y siempre lo estará, si yo le dejo.

ALGUIEN QUE TENGA BUENA VOZ Y QUE LEA BIEN, POSTRADO ANTE EL PESEBRE. SE DIRIGE AL NIÑO CON ACTITUD DE ORACIÓN. COMO SI REALMENTE ESE NIÑO ESTUVIERA ALLÍ VIVO. Mientras se oye NOCHE DE PAZ. Cuando termina la oración tal y como están se cierra el telón. Se vuelve a abrir y todos ya de pie saludan y desean feliz Navidad.

Señor Jesús,
te vemos niño
y creemos que eres el Hijo de Dios,
hecho hombre por obra del Espíritu Santo
en el seno de la Virgen María.
Como en Belén
también nosotros con María, José,
los Ángeles y los pastores
te adoramos y reconocemos
como único Salvador nuestro.
Te hiciste pobre
para hacernos ricos con tu pobreza:
concédenos no olvidarnos nunca
de los pobres ni de ninguna persona que sufra.
Protege a nuestras familias,
bendice a todos los niños del mundo
y haz que reine siempre entre nosotros
el amor que nos has traído
y que hace la vida más feliz.
Concédenos a todos, ¡oh Jesús!,
que reconozcamos la verdad de tu Nacimiento
para que todos sepan
que has venido a traer
a toda la familia humana
la luz, la alegría y la paz.


Hermana Clare

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Aniversario votos perpetuos de la Hna. Clare

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