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Temas InteresantesTemas variados que se pueden tratar en reuniones con jóvenes o adultos.

La actuación del demonio

La astucia más hábil del diablo es la de convencernos de su no existencia. Pero lo creamos o no, el demonio existe y el demonio actúa, y por desgracia mucho más de lo que pensamos. Este artículo señala varias prácticas peligrosas, como son la idolatría, la adivinación, la magia, la superstición y el espiritismo, y los caminos que suelen llevar a ellas. Nos ayuda así a mantener una distancia prudente de todo lo que viene del maligno, para que no caigamos en sus trampas.

¿Existe realmente el demonio?  ¿Cómo actúa?  ¿Se dan realmente las posesiones diabólicas?  ¿Es tan fácil llegar a eso?
Estas y otras muchas preguntas se hacen con frecuencia los jóvenes hoy en día y por curiosidad, porque es un tema que atrae y caen en muchas cosas que pueden tener consecuencias terribles en sus vidas. La astucia más hábil del diablo es la de convencernos de su no existencia.  Y realmente lo está consiguiendo.  No pocos en nuestro tiempo piensan que la realidad llamada Diablo, Demonio, Satanás no es sino un residuo medieval o algo que no es aceptable para una fe  que haya alcanzado la madurez.
    Pero lo creamos o no, el demonio existe y el demonio actúa y por desgracia mucho más de lo que nos pensamos y especialmente entre los jóvenes.  Existen en la actualidad muchos medios de los cuales se sirve para actuar como son: la música, la televisión y el cine, anuncios, juegos...   
    Los jóvenes sienten gran interés por las prácticas relacionadas con el más allá, con el demonio, con este tipo de músicas, de películas... Este interés se ha visto favorecido por la cantidad de propaganda que la sociedad presenta (horóscopos, tarot, astrología...)
    Hay una ignorancia del peligro que supone la participación en estas prácticas y por ello hay que formarse muy bien y avisar a los jóvenes de este peligro real. No podemos callarnos por miedo a que nos señalen por hablar de estos temas claramente.  Si los agentes del demonio actúan tanto ¿no debemos hacer nosotros más viendo el gran peligro que hay?


PRÁCTICAS PELIGROSAS    

         El primer mandamiento (Amar a Dios sobre todas las cosas) prohíbe honrar a dioses distintos del único Dios y Señor que se nos ha revelado en Jesucristo.
         Solo hay un Dios verdadero y a Él solo debemos culto.  Cuando damos un culto indebido a otra criatura que no es Dios cometemos un pecado que generalmente es muy grave.  Se cae en este pecado con toda actividad que directa o indirectamente intenta divinizar alguna criatura de la que pretende conocimientos y bienes que solo Dios puede conceder.
        Entre estos actos se encuentra:

1.-IDOLATRÍA.  Consiste en tributar directamente culto de adoración a una criatura.  Es un pecado gravísimo que Dios condena en la Sagrada Escritura (Ex 22,20).  Nunca está permitido, ni siquiera para evitar la muerte, adorar a dioses falsos.

2.-ADIVINACIÓN.  Consiste en invocar explícita o implícitamente al demonio para saber cosa ocultas, imposibles de saber por los medios normales.
         En general los adivinos suelen ser hábiles charlatanes, pero si se producen de hecho sucesos extraordinarios, no pueden ser debidos sino a los demonios.  Dios o las almas de los bienaventurados no pueden favorecer doctrinas erróneas y prácticas supersticiosas condenadas desde antiguo por Él mismo. (cf.  Lev. 19, 27; 20, 31)  Por ello todas las prácticas de adivinación deben rechazarse.
         Las consultas a oráculos, lectura de naipes, horóscopos buenaventura... son pecados si se les da crédito y se actúa según lo que dicen, ya que esta consulta encierra una voluntad de poder sobre el tiempo y la historia y los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos.  Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.
          A veces se hacen estas consultas y por juego y curiosidad sin ninguna otra intención.  En este caso,  no son propiamente pecado, pero siempre deben evitarse, pues no deja de ser una ocasión de grave peligro.  (Anexo I y II)

3.-MAGIA.  La magia puede ser blanca cuando se funda en la habilidad del prestidigitador y en la ilusión o la ignorancia del que observa.  Esto, por supuesto, no es pecado.
       Pero existe otra magia muy peligrosa, la magia negra o diabólica o bien simplemente brujería, que es cuando un poder oculto permite al mago obtener efectos  superiores a la eficiencia de los medios realmente usados.
        Este poder oculto proviene ordinariamente del demonio y en esta comunicación se encuentra el elemento pecaminoso de la magia.
        Por tanto, todas las prácticas de magia o hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo-aunque sea para procurar la salud-son gravemente contrarias a la virtud de la religión.  Estas prácticas son más condenables cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios.

4.-SUPERSTICIÓN.   La superstición proviene de un falso sentimiento religioso y abunda en personas ignorantes o irreligiosas.  La mayoría de los incrédulos son supersticiosos: por no creer en Dios, creen en las mayores necedades.
         La gravedad de la superstición se mide por la mayor o menor invocación al demonio.  Cuando hay invocación explícita del demonio el pecado es gravísimo.
          El llevar amuletos, creer en objetos, acciones, días que me dan buena o mala suerte es reprensible y puede llevar ciertamente a pecado mortal cuando constituye un sustito de Dios (No creo que Dios es mi Padre, que es bueno y quiere lo mejor para mi, pero creo que si hago cualquier tontería me irá todo bien.  Creo en lo más ilógico y absurdo).

5.-ESPÍRITISMO.  Es el arte de comunicar con los espíritus, pero en concreto con los demonios o los condenados, para recibir de ellos conocimientos.
              No hay que confundir el acto de orar por los difuntos o la “invocación”  a los santos como mediadores ante Dios con la “evocación”a los espíritus propia del espiritismo.  La invocación no es más que una forma de oración o súplica mientras que la evocación pretende siempre una comunicación perceptible con el más allá para descubrir cosas lejanas o desconocidas.
                La Iglesia admite que:
 -Los fallecidos no rompen totalmente sus lazos con los que aún viven (comunión de los santos).  Pero esta comunicación se da solo entre las almas de la Iglesia triunfante, militante y purgante.  Con las almas del infierno hay una ruptura total.  Porque ellas voluntariamente se han separado de Dios.
-Los espíritus del más allá  pueden manifestarse o comunicarse perceptiblemente con nosotros.  Las manifestaciones pueden ser:
      *espontáneas.  La iniciativa es de Dios.  Son admitidas por la Iglesia.
       *provocadas.   Tienen su iniciativa en este mundo.  Son las que se hacen mediante la “evocación” (espiritismo).
                 Ante la pregunta de si podríamos ser ayudados por la revelación de los muertos, el propio Jesús nos da la respuesta en la parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón  (Lc.  16, 19-31),  En esta parábola queda claro que la separación entre ambos (uno en el cielo y otro en el infierno) es definitiva y la comunicación imposible.  La respuesta es dura: “entre nosotros y vosotros hay interpuesto un abismo, de modo que los que quieren atravesar de aquí a vosotros no pueden ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros.”
                 Epulón pide entonces que envíe a Lázaro para que avise a su familia del peligro.  Y nuevamente la respuesta: “tienen a Moisés y a los Profetas.  ¡Qué los escuchen!”  Podríamos preguntarnos ¿por qué no podría el Creador escoger esta vía para traer revelaciones útiles del más allá?  La repuesta es contundente:  “si no escuchan a Moisés y a los Profetas tampoco se convencerán aunque uno de los muertos resucite”.
                  Es el rechazo puro y simple de la vía espiritista.  Dios quiere ciertamente que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.  Él no quiere dejarnos en la ignorancia y por ello dispuso en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad.  El presenta como el Camino, la Verdad y la Vida.  En Jesucristo se nos ha revelado todo lo que necesitamos para nuestra salvación.  No necesitamos más revelaciones.
                    La Iglesia siempre se ha mantenido fiel a la rigurosa prohibición divina de evocar a los muertos.  Debe siempre huirse de cualquier práctica de este tipo porque encierra un grave peligro. 
 
CAMINOS QUE LLEVAN A ESTAS PRÁCTICAS
          -La participación en reuniones espiritistas para evocar seres particulares.  (ouija)
          -El recurso a los magos para afrontar problemas de diversos géneros: puede llegar incluso a la magia negra.
           -La atracción idolátrica por ciertos cantantes y grupos de música rock los cuales blasfeman e incitan al suicidio, al homicidio a la violencia, al uso de drogas...

           Existen otros caminos muy peligrosos hoy en día por el gran atractivo que tienen para los jóvenes en los que hay una invocación explícita o implícita al demonio como son:
           -Películas y obras de teatro que imprudentemente hacen aparecer intervenciones satanicas o tratan directamente el tema  (“El exorcista”, “Poseidos”...).
            -Ciertos grupos musicales  con las letras de sus canciones en las que hay invocación directa o indirecta a Satanás e inducen a quien los escucha a estas prácticas.  El “pontífice” de la música satánica es Mick Jagger, pues es quien imprimió la impronta satánica a su conjunto, el de los Rolling Stones, campeón del rock en la decáda de los 70. Se consagró a Satanás en la secta masónica “The Order of the Golden Daw”.  Se declara a sí mismo una encarnación de Lucifer, como puede comprobarlo quien escucha la letra de algunas de sus canciones (Sympathy for the Devil”, “To their satanic majesties”, “Invocations of my Demon”) (Anexo III)
           El problema de estos caminos es que uno entra muy fácilmente y sin darse ni cuenta porque atrae mucho y no se ve de primeras el alcance que eso pueda tener.  Existe la obligación grave de no acudir a ver esas películas y no escuchar esas músicas.

JUICIO DE LA IGLESIA

           La Iglesia siempre advierte del peligro real y nos pone sobre aviso para que no caigamos en ello.  El demonio existe realmente y actúa.  El diablo y otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos hicieron a si mismos malos.  El demonio busca nuestro mal, busca apartarnos de Dios  y llevarnos al infierno.  Pero no hay que tener miedo porque su poder no es infinito.  No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu, pero solo criatura.
          Con estas prácticas se cae en idolatrías porque atribuyen poderes y características divinas a un ser que no es Dios, por tanto estos actos apartan radicalmente de la comunión con Dios ya que conlleva una libre elección por Satanás.
           Con estas prácticas se perjudica la fe, esperanza y caridad, pilares sobre los que se asienta la fisonomía cristiana.  Además, muchas veces estas prácticas contienen el acto de sacrilegio particularmente contra la Eucaristía.
             Incurrir en estas prácticas es caer en tentación de una ambición de poder de las fuerza del mal.  Se trata de un pecado mortal. 

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