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Temas InteresantesTemas variados que se pueden tratar en reuniones con jóvenes o adultos.

La diversión

Los objetivos de este tema son: 1) ayudar a los niños y a los jóvenes a “saber divertirse”, 2) saber distinguir entre “mala diversión” y “sana diversión” y 3) hacerles entender que no siempre hacer lo que queremos trae diversión. Al final del artículo, hay preguntas para comentar en grupo.

Podemos decir que es la acción y efecto de divertirse; espectáculos, fiestas, juegos que nos divierten.

Ahora bien, no siempre estos llevan consigo la diversión; no todos los espectáculos son buenos, no todas las fiestas son divertidas y no todos los juegos pueden divertirnos.

Divertir es separar. La diversión nos aparta del trabajo y las preocupaciones diarias; se ha hecho imprescindible y ha llegado incluso a convertirse en una primera necesidad; divertirse es en cierto modo salirse de sí mismo e intentar evadirnos de lo que nos rodea. La monotonía también puede cambiarnos, de ahí la búsqueda de un complemento por medio de la diversión hacia una vida diferente a la de todos los días.

Unas veces con actividades reales: viajes, juegos, deportes… Otras son ficticias: cine, música, lectura… Con esto tratamos de encontrar para nuestra vida un “nuestro” doble.

 

Cumplir esto nos desorienta; nos refugiamos en la música, en el cine, en el baile y no siempre son buenos. Nos encontramos con:

1.    Letras de música inmorales.
2.    Mensajes que van en contra de nuestros principios.
3.    Conciertos: ambientes no gratos.
4.    Películas con un contenido poco ético.
5.    Libros no educativos.
6.    Baile: en sí no es malo siempre y cuando seamos prudentes. Hay muchas formas de bailar y sólo cuando existe mala intención se cae en el pecado; no sólo pecamos nosotros, además estamos haciendo que los demás también pequen.
7.    Cine: en ocasiones está hecho a base de criterios no cristianos y esto puede hacer que vayamos cambiando. Vemos imágenes de diferentes ambientes cayendo constantemente en el pecado.
8.    Libros: siempre se ha dicho que leer es bueno, leer es importante,… pero ¡CUIDADO! ¿Qué leemos? ¿Estamos realmente seguros que lo que estamos leyendo es lo que nos conviene? A nuestras manos llegan muchas lecturas, pero debemos saber seleccionar cuales afectan a nuestros valores como cristianos y cuales pueden aportarnos una formación.
9.    Amistades: Una de las causas por las que llegamos al mal camino es debido a los “amigos”. Ellos hacen cualquier cosa por ti, siempre están a tu lado, esos sí pueden considerarse amigos. Existen amistades “malas” que te conducen al caos, todo te lo hacen fácil hasta que te das cuenta que estás pillado por todos lados, éstos jamás pueden ser llamados “amigos”.

Debemos saber separar en partes cada “diversión” y quedarnos únicamente con aquella que nos proporcione paz y felicidad, y saber rechazar la que ponga en peligro nuestra moral cristiana.

    Aquí es cuando aparece nuestra gran preocupación: ¿Sabemos divertirnos?
(NOTA: Tenemos que aprender a divertirnos cristianamente.)

•    Saber divertirse es saber elegir.
•    Saber divertirse es distinguir el bien del mal.
•    Saber divertirse es mirar lo que quiere Dios.
•    Saber divertirse es buscar lo que nos conviene.
•    Saber divertirse es HUIR DEL PECADO.

Un buen Cristiano:

•    No busca la felicidad en la diversión.
    SU DIVERSIÓN ESTA EN DIOS.

•    No le preocupa la diversión con otros.
    LA QUIERE CON DIOS.

•    No se conforma con cualquier diversión.
    BUSCA LA DE DIOS.

•    Su compañero no es un mero instrumento.
    SU MEJOR AMIGO ES DIOS.
   

Una mala vida nos hará estar lejos del amor de Dios; vivir decentemente nos unirá cada día un poquito más a Él.

Sólo aquellos que decidan seguir el camino que quiere Cristo, disfrutarán en el Cielo de una diversión plena.


¿CÓMO PODEMOS DIVERTIRNOS?

El verdadero sentido de la diversión es hallar ocios adecuados.

1.    Ocio infantil:  Época de “descanso” donde los juegos pasan a un primer plano dependiendo si se es niño o niña y conforme a sus edades, ambientes y gustos, habrá diversos tipos: juegos físicos, de habilidad, creativos e imaginativos.
2.    Ocio en la adolescencia:  Influencia de dos agentes, la familia y centro de enseñanza con la que suele entrar en contacto. Es una edad  de transición difícil donde se tiende a crear su propio estilo de vida, tienen como paso inmediato la juventud y supone el descubrimiento de un nuevo reto: enfrentarse a la vida.

Aparece con gran fuerza la relación con el sexo contrario; estas relaciones no suponen diversión. No debería tomarse como un juego que se empieza y se acaba cuando nosotros queremos. Va más allá, es algo muy serio que debe tratarse con cuidado. Resulta positivo cuando entre ambos existe una relación de respeto y un punto en común: el amor a Dios. Lo negativo aparece cuando la relación pasa a ser parte de un juego más.

Durante esta edad, suele ser el deporte la principal ocupación y medio de diversión.

La diversión tiene su propio fin dentro de los valores éticos, morales, de pensamiento… Por eso, la diversión digna, es el camino para permitir la realización del hombre y una ayuda para nuestra formación.


GRANDES PROBLEMAS EN LA DIVERSIÓN

Dentro de la “mala diversión”, son muchos los problemas que encontramos; los más comunes y más importantes son: tabaco, alcohol, drogas.

Este tipo de diversión nos conduce a malas compañías y éstas a grandes vicios. Un “no se que hacer” en un momento nos puede llevar a hacer cosas con las que Cristo nunca estaría conforme pero que a nosotros por un momento nos mantendrá ocupados.

Un Cristiano siempre tiene algo que hacer; cualquiera de nosotros tiene que decir NO a todo aquello que no entre dentro de DIOS. EL no quiere un reino de “valientes” que sólo quieren probar experiencias nuevas, ni uno de “cobardes” que no sean capaces de rechazar lo que no va con ellos.

•    TABACO: Es quizás a lo primero que nos enganchamos cuando nos creemos mayores. Llevar un cigarro en las manos nos hace sentirnos “importantes” pero nos impide darnos cuenta de lo que hay detrás. Sería interesante analizar por qué empezamos a fumar: por  imitación, porque queda bien,… Nuestra preocupación no se reduce a tres cigarros diarios, lo peor comienza cuando se intenta ir más allá.

•    ALCOHOL: Se empieza con “nada” y se acaba con “todo”. Lo tenemos a nuestro alcance por eso cada vez se empieza antes. Aprendamos a decir NO. En estos casos decir no, no es síntoma de cobardía sino de valientes. Pensemos en que la mejor bebida debería ser: LA SANGRE DE CRISTO.¿Qué ocurriría entonces?

•    DROGAS: Normalmente se acude a ellas cuando los anteriores vicios no dan resultado y ya nada nos estimula; es el gran problema de nuestra sociedad, por sentir placer durante unas horas, nos metemos al cuerpo cuanto podemos.

Esto ocasiona un deterioro tan grande que incluso nos produce la muerte. Todos estos problemas nos llevan a: fracasos familiares, económicos,…; por este último, muchos acaban en la delincuencia y en la prostitución para poder soportar sus caprichos. A grandes males peores remedios.

Lo peor de la droga y del alcohol es que acaban con lo más valioso que tiene el hombre: su dignidad y su libertad. Con ellos no somos nosotros mismo, ellos nos manipulan y nos controlan.

El uso de drogas y alcohol atenta contra el quinto mandamiento (CATECISMO: 2291)

Los vicios peligrosos y el no saber divertirnos traen la separación de todo y con todo lo que nos rodea: la familia deja de importarnos, no alejamos de nuestros amigos, nuestros valores humanos y cristianos pasan a ser simples anécdotas, y DIOS deja de ser “alguien” para pasar a ser “algo” que ya no merece la pena.

Sigamos una regla de oro: “busca que los demás se diviertan, tú también te divertirás; si buscas tu propia diversión, lo más normal es que no lo consigas”.

Cualquier droga es aquello que cree dependencia sobre ella, aquello son el cual no podemos pasar y que incluso nos mata si no lo tenemos cerca. Aprendamos a saber divertirnos y busquemos cada uno de nosotros cual puede ser nuestra droga particular.

¿Por qué no empezamos a llamarla CRISTO-DEPENDENCIA?

PREGUNTAS

•    ¿Qué es para ti la diversión?
•    ¿Cómo crees tú que debería ser una buena diversión?
•    ¿Qué haces para divertirte?
•    ¿Cuál podría ser tu “droga” particular?
•    ¿Crees tú que únicamente se llega a las drogas por una “mala” diversión?

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