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Temas InteresantesTemas variados que se pueden tratar en reuniones con jóvenes o adultos.

La fuente de la felicidad

La fuente de la felicidad...

Esta es una anécdota sobre unos amigos que emprenden una aventura, buscando la fuente de la felicidad. Quien beba de esta fuente se siente plenamente feliz. El cuento es toda una aplicación espiritual y se puede perfectamente encontrar paralelos en nuestra propia lucha para llegar a nuestra meta, la santidad. Después hay preguntas y temas para comentar en grupo para profundizar en la vida cristiana y fomentar en nuestros corazones el deseo de la santidad.

Eran unos cuantos amigos. Roberto era el jefe: un buen muchacho. Decidieron un día ir a buscar, entre las montañas, la famosa fuente de la felicidad.  El que de ella bebía se sentía plenamente feliz.


Estaba lejos... pero no importaba, pues ellos eran valientes. El camino era difícil y empinado... mejor; así sería más bonita la aventura.

Cuando partieron algunos compañeros se les reían. Pero los diez amigos, sin hacer caso, emprendieron la marcha en busca de la fuente de la felicidad. Roberto iba delante cantando y animando a los demás. A ratos descansaban. Comían un poco. Y vuelta a andar. Así un día entero.  Pasaron la noche en dos tiendas de campaña y estaban cansados.

Al día siguiente surgió la primera dificultad. Luis y Antonio no querían seguir. Estaban rendidos. Roberto les habla aparte, pero no logra convencerlos. No quieren dar un paso más.

El jefe da la orden y ocho muchachos reemprenden la subida. ¿Qué dificultades tendrán hoy? son valientes y no encuentran obstáculos. A veces pasa el camino entre zarzas. Algún rasguño, pero nada. Alguna caída... pero tampoco es dificultad. Roberto sigue adelante. ¡Si él pudiera dirigir la expedición por otro lado! no es posible. Él camino pasa por allí. No puede evitar el paso junto a las cuevas.

Las siete celebres cuevas, ¡Sigamos, no os detengáis! suena la voz de Roberto-, no tenemos tiempo. Hemos de llegar a la fuente de la felicidad.

Pero las cuevas atraen a los muchachos… “Solo un poco, son muy bonitas”  - dicen algunos - y se meten dentro a inspeccionarlas.

Roberto, con otros cuatro, no entra. Descansan un poco. Esperan. Pasa el tiempo y nadie sale. Solo al cabo de dos horas aparecen los de las cuevas. Parecen contentos; pero están agotados. Tampoco ellos quieren seguir. “¡se está muy bien en las cuevas!” dicen, “y todavía nos han quedado cosas por ver”.



“Lo siento por vosotros”, dice el jefe. “Pero hemos dado palabra de llegar a la fuente. Nosotros seguimos.”



Y parten los cinco. Son menos pero se sienten más unidos. Conforme van subiendo, el camino se estrecha, se esconde. Hay pocas huellas. Se nota que han pasado pocos por allí. Dudan, y se pierden a veces. Pero son cinco amigos valientes y están empeñados en encontrar la fuente. A ratos se dispersan para buscar entre todos el camino. Luego se reúnen. Comentan las pistas que han visto.



Por fin, Roberto da un grito: “¡por aquí!” ha visto un sendero. Están cerca de la cima. 


Arriba, arriba...un sprint (carrera) final... y...



“¡LA FUENTE!” gritan una tras otra cinco gargantas. 



Y las montañas repiten el eco:

¡La fuente!, ¡la fuente!... 

Han llegado. Sudan. Están rendidos. Pero gozan, miran el cielo, las montañas, el agua. Se contemplan unos a otros y gozan. Y todos, en silencio, beben de la fuente. Se levantan, vuelven a mirarse y sonríen. Ahora lo entienden todo. 


La fuente de la felicidad. El agua es limpia y fresca, pero es agua como las demás sin embargo, se sienten felices, enormemente felices.



Roberto explica: “Amigos, es el esfuerzo, el sacrificio, que nos han costado lo que os produce la felicidad. No hemos hecho caso de los que se reían de nosotros. No hemos cedido al cansancio, hemos renunciado las cuevas, que también a nosotros nos atraían, hemos sido valientes, por eso somos felices”.



Los cinco amigos se abrazan, cantan, y, antes de bajar, juran solemnemente que llevarán a otros amigos, para que puedan, como ellos, gozar de la alegría del esfuerzo, del gozo de haber llegado a la meta.



 1.-LA FUENTE DE LA FELICIDAD

-La historia de Roberto y la fuente de la felicidad. (Libro: Sólo para los valientes)
-¿Qué nos dice la historia de Roberto?  ¿Cuál es nuestra meta cristiana?

- La meta de todo cristiano es la santidad, la tenemos desde el día de nuestro bautismo, y allí encontraremos la felicidad.  Pero ser santo es difícil, es sólo para valientes, sólo los esforzados conquistan la meta.
-El gran día de nuestro bautismo.  El nacimiento de un niño en una casa es una gran alegría para todos, y especialmente para los padres que nos dan la vida.  Como ellos nos quieren tanto, quisieron darnos lo mejor, y nos llevaron a bautizar.  ¿Alguno se acuerda de su bautizo?  ¿Verdad que no?  Eso es porque éramos muy  pequeños para recordarlo, pero sí acuerdan nuestros padres, padrinos, abuelos, tíos...y además tenemos fotos y a lo mejor un video ¿verdad?

-¿Qué nos ocurre el día de nuestro bautismo?
1º-Nuestra alma queda limpia del pecado original, ¿cuál fue el pecado original?
2º-Desde ese día Dios vive en nuestro corazón, y eso es muy importante ¿no?  Es como si fuéramos sagrarios andantes.
3º-A partir de ese día Dios es nuestro padre, y por eso le rezamos el Padrenuestro.
4º-Desde ese día, pertenecemos al ejército de Jesús, El es nuestro capitán y nosotros valientes soldados.
5º-A partir de ese día tenemos otro vida más, la vida cristiana:  la Gracia, que también ha de crecer como el resto de cuerpo, pero no con la comida normal, sino con la oración, conociendo y amando más a Jesús y para eso necesitamos su ayuda y se la pedimos cuando rezamos.

2.- LA VIDA CRISTIANA  

-¿Cómo crece un bebé hasta que se hace mayor?  Su madre le da leche, luego toma papillas y va aprendiendo a andar, aunque a veces se caiga, allí está su madre para ayudarle a levantarse.  Después de la leche tomará papillas y cuando tenga dientes podrá comer todo tipo de comida ¿verdad?  Así va creciendo y haciéndose más fuerte cada vez.
     -Lectura:  Lucas 2, 40-52.
      ¿Qué le ocurre a Jesús en este trocito de evangelio?  Lo que pasaba es que El tenía que ocuparse de las cosas de su padre del cielo, antes que de su padre de la tierra.  A nosotros nos pasa lo mismo, porque tenemos una vida cristiana por la gracia de Dios, que también ha de crecer:
      *el alimento: la oración (hablar con Dios), la reflexión(pensar cómo nos ha ido el día) y los sacramentos, ¿cuáles son?
       *el ejército: hay que ir entrenándose para ser cada día más buenos y mejores, porque sin entrenamiento no se consigue nada, fijaos sino en los deportistas, ¿a qué se entrenan mucho?  Es para llegar cada vez más lejos.
        *y por último, se necesitan años para crecer en nuestra vida cristiana, a los deportistas también les cuesta años llegar a ser los mejores ¿verdad?  Pues a nosotros nos pasa lo mismo.

3.-SED SANTOS

-La meta de nuestra vida cristiana es ser santos y ahí está nuestra felicidad.  No importa la edad que tengamos, hay que ser santos en todo momento de nuestra vida: de pequeños en la escuela, más mayores en el instituto y cuando seamos mayores en el trabajo, en la mili, en casa...
-Porque también ha habido niños que han sido santos y tenían los mismos problemas que nosotros:  El niño de cajita de oro, San Tarsicio: cuando Tarsicio, pequenito aún, levaba en una cajita de oro la Eucaristía a los cristianos encarcelados, unos malos compañeros lo mataron a pedradas.
-El Papa nos dice que si estamos bautizados somos cristianos y que los cristianos hemos de ser santos siempre, de pequeños y de mayores.  El Papa está seguro de que también entre los niños de ahora saldrán santos ¿seremos alguno de nosotros?
-El Papa a veces se pone triste porque ve que hay mucho mal en el mundo y sobre todo porque los cristianos no le hacemos caso muchas veces, pero ha dicho que ayudará al grupo de valientes que quieran vivir como verdaderos cristianos.  ¿Queréis ayudar al Papa en su misión?

4º- LOS DOS EJÉRCITOS

-La santidad no se consigue sin luchar como valientes, y en toda guerra hay dos bandos enemigos.
-El primer bando: los que no siguen a Jesús.  Su capitán es el demonio y tiene muchos soldados porque es fácil ser de este bando: por ser perezosos, caprichosos, desobedientes, por pelearse, por ser cobardes, golosos...    
-El segundo bando: los que siguen a Jesús.  Su capitán es Jesús, aquí hay pocos soldados pero muy valientes, porque Jesús sólo quiere a chicos y chicas valientes que:  lleguen puntuales, hagan los deberes, ayuden en casa, cuando hacen algo malo saben pedir perdón.
-¿En qué bando estamos?  ¿A qué bando queremos pertenecer?
-Dos historias:
+ El buen samaritano:  bajaba un hombre hacia Jericó y los ladrones lo dejaron medio muerto.  Pasó un sacerdote y dio un rodeo para no molestarse en ayudarlo.  Bajó también un ayudante del templo lo vio y lo dejó.  Un samaritano, al verle, se llenó de compasión, le curó las heridas con vino y aceite y lo llevo al médico
+El joven rico:  en una ocasión llegó un joven corriendo y preguntó a Jesús “Maestro ¿qué he de hacer para entrar en el cielo?”  Jesús le respondió: “Cumple los mandamientos.”  “Siempre los he cumplido,”le contestó.  Jesús le miró muy contento y le dijo: “Si quieres ser más valiente, vende lo que tienes, dalo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo.”  El joven se puso triste...bajó la cabeza...y se marcho.
-¿A qué bando pertenece cada uno?

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