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Cómo conocí el Hogar

1982- 19 años
2004- 41 años

Nací en Ocaña, un pueblo de Toledo, España. Soy la cuarta de nueve hermanos. Mis padres son maravillosos, nos han educado siempre en la fe y en el amor y temor de Dios.

En el período de la adolescencia y primera juventud yo también pasé mi crisis o bache espiritual.
Interiormente vivía muy lejos de Dios porque sobre mi conciencia pesaban pecados mortales. Yo no estaba contenta con esta situación y quería cambiar, ser diferente; porque vivía muy triste por dentro, lloraba siempre por las noches y a solas; aunque al exterior parecía todo lo contrario.

Cómo conocí el Hogar

1997- 17 años
2004- 24 años

Yo tenía diecisiete años cuando conocí el Hogar. Son ya siete años los que llevo formando parte de él y sigo con la misma ilusión o quizás más que la primera vez cuando hice mi primer compromiso. Puedo decir que mi amor hacia el Hogar no ha decaído en ningún momento, pero a la vez he de reconocer que todo lo que he recibido ha sido gracia de Dios.

Todo comenzó gracias a unos amigos que me invitaron a unas convivencias de Semana Santa con el Hogar de la Madre. Yo me lancé a ir, pero no tanto por el deseo de encontrarme con Dios sino por estos chicos que eran tan... tan auténticos. No dudé en aceptar la propuesta.

Cómo conocí el Hogar

Sueño… en un monaguillo, rubio y timiducho. Y sueño… en un sacerdote cuyo corazón rebosante de amor consuela, gobierna, santifica…

¿ A qué vienen estas frases en el comienzo de este artículo? Supongo que quien más, quien menos, se ha preguntado un poco eso. Pues todo es muy sencillo, porque en los planes de Dios todo es sencillo, incluso aquello que a nosotros nos resulta complicadísimo, y casi un misterio que no podemos comprender ni explicar.

Sí, todo empezó porque yo era monaguillo en mi pueblo, Rielves, un pueblecito de la provincia de Toledo (España). Y verdaderamente era un monaguillo rubio, muy rubio, y timiducho, muy timiducho. Allí estaba yo, siendo monaguillo en la parroquia.

Cómo conocí el Hogar

Año 1982: 17 años
Año 2003: 38 años

l primero que conocí fue al P. Rafael. Yo estudiaba en el Colegio Ntra Sra. de los Infantes, en Toledo, y él era el Vicerrector. Por entonces, yo tenía dieciséis años y estaba en 3º de BUP. He de confesar que al principio no me cayó muy bien. Como, por desgracia, tantas veces hacemos, me dejé llevar por la primera impresión.

Varios amigos y compañeros de clase empezaron a asistir a las reuniones que el P. Rafael tenía todos los sábados con jóvenes. Me invitaban todas las semanas, pero me resistía a ir. Tanto insistieron que al final accedí. Desde el primer día, me sentí atraída por la amistad y la acogida que allí encontré. Los temas que trataban me parecían interesantes, pero sobre todo me atrajo el ambiente. Nos juntábamos unos treinta jóvenes, chicos y chicas. Se creaba un clima realmente bueno.

Cómo conocí el Hogar

Año 1997: 31 años
Año 2003: 37 años

“Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos - oráculo de Yahveh; pues como los cielos superan en elevación a la tierra, así mis caminos son más elevados que vuestros caminos, y mis pensamientos, que vuestros pensamientos” (Is 55,8). Dios tenía sus planes y muy pronto, yo iba a ser incluido en ellos. En pocas palabras, fue así como conocí el Hogar. Este dulce encuentro era, para mí, totalmente impredecible. Y hoy, ya soy Siervo desde hace más de cinco años. Todavía no me lo creo. ¡Qué Bueno es Dios! Él está siempre dándonos más de lo que podemos imaginar o pedir. Sólo necesitamos confiar en Él... y esperar sus sorpresas. ¿Por qué digo esto?

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