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Entrevistas

Entrevista a Paul Bhatti

PapayPaulintro

Shahbaz Bhatti, el único ministro católico de Pakistán, fue asesinado en 2011 por dos hombres armados que asaltaron su coche cuando iba camino del trabajo. Había recibido numerosas amenazas de muerte tras sus intentos de derogar la ley sobre la blasfemia de Pakistán, que condena a muerte a quien insulte el Islam o al profeta Mahoma. Actualmente su hermano Paul Bhatti ha ocupado el puesto de su hermano en esta lucha por la justicia y hemos podido entrevistarle en su viaje a España. 

Tenemos que seguir protegiendo a los perseguidos y marginados. Tenemos que dar testimonio de nuestra fe. Debemos amar al ser humano como tal, como ser humano. Tenemos que promulgar los valores humanos y la dignidad del ser humano. Por eso, en la actual situación, no podemos retirarnos y dar un paso atrás, es un deber. La opción de no intervenir no existe.

¿Puede presentarse? 

Me llamo Paul Bhatti, soy de Pakistán. Me gradué en medicina y cirugía en Italia. Me especialicé en pediatría y cirugía general. Trabajé en Pakistán durante diez años como médico misionero, desde 1994 hasta el 2001. Volví a Italia después de algunas dificultades en Pakistán, y empecé mi trabajo como cirujano general y asistente en un departamento de emergencia. He trabajado como consultor en este departamento, desde el 2003 hasta el año pasado, en que comencé a trabajar como médico de cabecera. Yo estaba muy unido a mi hermano Shahbaz cuando estaba en Pakistán durante mi trabajo misionero, ayudando a la gente y apoyando en todo lo que podía su trabajo. Respaldé también su lucha contra la injusticia, la intolerancia y la discriminación en Pakistán. Más tarde, cuando yo estaba en Italia, mantenía contacto con él y él me visitaba de vez en cuando, con lo cual teníamos un contacto muy estrecho. El 2 de marzo de este año, cuando tuvo lugar su asesinato, volví a Pakistán. Fue un día muy trágico. No tenía la intención de quedarme allí, pero yo creo que fue una cosa de Dios porque entendí que debía continuar su misión, y decidí quedarme en Pakistán.

¿En que trabaja actualmente?

Soy consejero del primer ministro para la armonía nacional desde la evolución del ministerio paralos asuntos de las minorías. Esta labor lleva implícito el título de ministro federal, por tanto, soy ministro federal para la armonía nacional en Pakistán. Trabajo en unión con el presidente y el primer ministro protegiendo a las minorías, promulgando a nivel nacional el diálogo interreligioso y creando armonía en el país. También soy presidente de “All Pakistan minority Alliance” que  es la organización fundada por mi difuntohermano Shahbaz en el 2002.

BATHICRUZ¿Cómo fue la toma de contacto con el trabajo que estaba haciendo su hermano?

El inicio fue difícil porque primero tuve que dejar la práctica de la medicina en Italia. Además tenía que conocer y enterarme de la verdadera situación para poder ayudar a la comunidad. Ahora lo he entendido y he visto que aparte de la discriminación y del problema entre la mayoría y la minoría, hay otras cuestiones básicas como son el analfabetismo, la pobreza y una ley de discriminación.

¿En qué consistía el trabajo de Shahbaz?

Mi hermano fue un interlocutor enérgico, habló en contra de la violación de los derechos humanos fundamentales, denunció la persecución religiosa, defendió a los que no tenían voz, y de alguna manera fue víctima del extremismo Talibán de quienes recibió muchas amenazas. Cada vez que había una violación de los derechos humanos fundamentales o se producía alguna discriminación, él levantaba su voz con mucha energía y eso resultaba muy molesto a los extremistas porque él se oponía con todas sus fuerzas.

¿Cree que es posible eliminar la ley de la blasfemia?

El problema no es la ley de la blasfemia sino la mentalidad que hay detrás de esta ley. Aunque se cambiara la ley continuría habiendo personas pensando de esa manera, que son capaces de matar en nombre de la religión. Por tanto, aunque se cambiase la ley no se resolvería ese problema. Por ejemplo, ha habido algún caso en que gente considerada inocente por el juez, fueron absueltas por el tribunal, pero después esas mismas personas mataron incluso al juez. Por tanto, aunque se cambiara la ley, si persiste la mentalidad que hay detrás no hay nada que hacer. Mi preocupación es cambiar este tipo de pensamiento, la mentalidad de estas personas.

¿Su hermano era un hombre de fe?

Él tenía una fe muy fuerte, y de hecho yo le veía todas las mañanas encerrado en su habitación durante media hora, con su biblia y su rosario y nadie podía interrumpirlo durante este tiempo. Él rezaba constantemente. Tenía una fe muy fuerte y la practicaba. Iba a misa, rezaba el rosario, muchas veces lo veía en su bolsillo junto con la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Fue un verdadero hombre de fe.

¿Cree que su muerte ha tenido o tendrá consecuencias para Pakistán?

Su muerte va a tener consecuencias buenas en el sentido de que mucha gente del gobierno, del sector político, gente del sector religioso, se han dado cuenta de que él era inocente, y lo reconocen. Dicen que no debería haber sucedido nunca. Por tanto, en un cierto sentido ha despertado a la sociedad, ha dejado el mensaje de que no podemos seguir así.  Ha sido un interrogante para la sociedad. Yo creo que él ha motivado y movilizado no sólo a la sociedad nacional sino también a la sociedad internacional.

¿Cree que su ejemplo ayudará a otros que sufren a causa de su fe a permanecer fieles?

Seguramente. Si tenemos una fe firme, si estamos convencidos de nuestro seguimiento de Jesucristo, si creemos en Él, es el camino a seguir. Shabbaz tenía muchos valores, mucha fuerza, y quizá Dios nos lo concedió como un regalo para estos momentos concretos. Si nosotros debemos seguir la fe cristiana, las creencias cristianas, y confiar, él es un buen ejemplo a imitar.

PAUL BHATTI

¿Cómo es la fe de los católicos en Pakistán?  

Hay personas que tienen una fe fuerte y mucha convicción, viven sólo para Jesucristo. Y hay otros que tienen una fe más endeble debido a las circunstancias en las que viven, como son la pobreza, el analfabetismo, el miedo a la mayoría. Pero muchos tienen una fe muy robusta.

¿Qué es lo que les mantiene fieles en medio de tantas persecuciones?   

Eso es una buena pregunta, es una pregunta que muchas veces me hago yo a mí mismo. Creo que es cierta educación cristiana en las verdades de nuestra religión, que yo debo enseñar a los demás para que puedan creer y descubrir que la única solución a los problemas, que la felicidad en este mundo y en el mundo futuro se encuentra tan sólo en la fe católica. Cuando la gente está convencida de esto, encuentran la fuerza y energía para vivirlo.

¿Ha perdonado a los que mataron a su hermano?

En primer lugar no me he encontrado con la gente que lo mató, no conocemos a los responsables. He afirmado que no me preocupan tanto sus asesinos porque estoy seguro de que no sabían lo que hacían. Pero sí me gustaría conocer a los que están detrás de la matanza, para ver cómo podemos cambiar su mentalidad, saber por qué han cometido este acto de terrorismo. ¿Ha sido por envidia a mi hermano? ¿Por qué estaban tan en contra cuando él sólo vivía la caridad según su fe? ¿Fue sólo una cuestión de fe? Por otra parte, el perdonar o no, depende de la familia y de todos aquellos que querían a mi hermano, pero hasta que tengamos un cuadro claro de sus asesinos no podremos decir nada. 

¿Tiene miedo a morir?

Claro, es algo natural. No me gustaría morir y tomaré todas las medidas posibles para evitarlo. ¡Pero si Dios lo quiere! Uno puede morir aquí en Europa o en España o en cualquier sitio. 

¿Tiene miedo por su familia?

Por mi familia, no, porque casi toda mi familia vive ahora en Canadá. A veces hay algunas dudas y tem

ores pero si uno quiere conseguir la paz, si uno quiere seguir su misión, sabe que esto implica ciertos riesgos. Hay que estar dispuesto a asumir los riesgos por conseguirlo.  

¿Qué es lo que le ayuda a seguir luchando por la justicia y la libertad religiosa?

En primer lugar, yo quiero mucho a mi país, Pakistán, y quiero ver el país en paz. Quiero ver que los oprimidos son respetados en su dignidad, tratados con igualdad. Que haya valores humanos y paz en nuestro país. Quiero ver florecer nuestra nación y que todas las religiones se respeten mutuamente. Creo que soy la persona adecuada, que estoy en la situación y con las posibilidades de hacer algo. Si yo no estuviera en esta posición a lo mejor no podría llevar a cabo mi deber. Por eso, si Dios me ha dado esta oportunidad, intentaré hacerlo. 

¿Quiere añadir algo?

Estoy pidiendo, y es mi deseo, que la comunidad internacional y todos vosotros permanezcáis muy unidos a nosotros, con vuestras oraciones, vuestro apoyo y con vuestra preocupación y solidaridad para que podamos unirnos en favor de la dignidad humana, para conseguir la paz en nuestro país, y el fin a la violencia en este mundo.

©Revista HM º164 Enero/Febrero 2012 

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