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Entrevistas

Hablamos con Ed y Graciela Donovan

Ed y Graciela Donovan son un matrimonio que actualmente vive en Middletown, Delaware (Estados Unidos). Ed nació en Wilmington, Delaware y Graciela en Buenos Aires (Argentina) aunque en 1964 emigró a los Estados Unidos y allí fue donde se conocieron. Llevan casados treinta y seis años y tienen once hijos.

¿Cómo se conocieron?
Nos conocimos en un pícnic organizado por la compañía Du Pont el 16 de Julio de 1970.

¿Siempre han tenido fe?
Gracie: Sí, aunque no la interioricé hasta Mayo de 1983.
Ed: Sí, en mi familia siempre rezábamos antes de las comidas y antes de acostarnos.

¿Podrían decirnos algo de su itinerario de fe?
Gracie: Me crié en un ambiente católico pero mis padres no iban a misa todos los domingos. Mi abuelo, Pepe, tenía una gran devoción y me llevaba a la Iglesia. Se aseguraba de que aprendiera mis oraciones, devociones y las enseñanzas de nuestra religión católica. Él fue mi mejor ejemplo de fidelidad, amor y reverencia a Dios durante mi infancia. Hasta mayo de 1983, yo era fácilmente influída por el mundo y llevada a la idea de autorealización a través de una carrera y el éxito. A través de un seminario de “vida en el Espíritu”, llegué a darme cuenta de que para hacer eso, yo debería sacrificar tiempo con mi familia  y eso no era lo que Dios quería para mí. Como consecuencia de esto, después de 6 hijos y ya pensando que nuestra familia estaba completa, tuvimos 5 hijos más. Cuando comenzamos a confiar en Dios completamente, nuestro matrimonio y la vida en familia mejoraron y pudimos afrontar los problemas diarios con fe, esperanza y amor.
Ed: Me crié en una familia metodista e hice estudios religiosos cada domingo pero no íbamos a misa excepto en Pascua. Luego me hice amigo de gente católica y poco a poco fui aprendiendo del catolicismo. Monseñor Paul Taggart, de la Diócesis de Wilmington, me instruyó en la fe y a través de su ejemplo y amistad me ayudó a convertirme. Después, mi fe aumentó a través de lecturas espirituales de autores como G.K. Chesterton y C.S. Lewis. Estas aceleraron mi desarrollo espiritual aunque todavía cuestiono ciertas creencias de la fe católica.

¿Cómo fue vuestro noviazgo?
Nuestro noviazgo fue relativamente corto (un año) porque ya éramos mayores (de 23 y 27 años) y sabíamos qué tipo de persona queríamos de compañera para toda la vida.

¿Qué es lo que más os ayudó a la hora de vivir vuestro noviazgo? ¿Supuso renuncias?
Aunque en un principio la fe no estaba en el centro de nuestras vidas, los valores familiares eran muy importantes. Sabíamos que no estaba bien vivir juntos sin estar casados pues eso afectaría mucho a nuestras familias y los ofendería.

¿Cómo discernisteis vuestra vocación matrimonial?
El deseo de encontrar a una persona con quien compartir nuestra vida fue formado en cada una de nuestras familias. Aunque yo  consideré (Gracie) la vida religiosa cuando estaba haciendo estudios universitarios, recé a Dios que me dejara saber lo que Él quería para mi vida. Poco a poco, Él me mostró que la major manera de servirle sería como esposa y madre.

¿Cuál ha sido y es vuestra idea de un matrimonio?
Gracie: Me casé convencida de que el matrimonio es una unión y una promesa para toda la vida. Con el pasar del tiempo, he llegado a una comprensión más profunda del matrimonio como camino de santidad, amor mutuo y sacrificio.
Ed: Me crié en una familia donde los matrimonios eran permanentes, para toda la vida. El matrimonio tiene sus luchas y tribulaciones pero creo que Dios nos otorga especialmente una persona para cada uno de nosotros, aunque no todo el mundo reconoce esto.

Llama la atención contemplar cómo os queréis. ¿Podéis contarnos cómo se conserva y se reaviva el amor después de tantos años?
Nuestro amor se conserva y reaviva porque tratamos de pasar tiempos juntos rezando, hablando, paseando, saliendo a comer o viajando. En otras palabras, gran parte de nuestra vida la pasamos juntos aunque a veces también necesitamos estar solos. Es un equilibrio entre compartir muchas actividades juntos y darnos tiempo para actividades y devociones que nos gusta hacer solos. Es un equilibrio entre compartir muchas actividades juntos y darnos tiempo para actividades y devociones que necesitamos hacer solos o en familia.

Actualmente hay muchos matrimonios que se rompen, ¿dónde fundamentáis vuestra fidelidad?
Nuestra fidelidad está fundamentada en nuestra fe, en la promesa que hicimos al casarnos de compartir todo para toda la vida, los sacramentos y devociones. También apreciamos lo que cada uno aporta al matrimonio y la oportunidad de aprender el uno del otro.

¿Por qué se producen tantos fracasos en el matrimonio o por qué se tiene tanto miedo al compromiso? Cuándo habéis tenido alguna dificultad, ¿cómo la habéis solucionado?
Creemos que los matrimonios fracasan por el egoísmo. El mundo nos enseña que hay que hacer lo que nos place sin tener en consideración cómo afecta a los demás. El materialismo nos separa de Dios. Es imposible no tener dificultades en un matrimonio; uno necesita dar tiempo al otro, considerar cómo cada uno encara los problemas, perdonar y encontrar lo que se tiene en común. El matrimonio es para toda la vida.

¿Siempre deseasteis una familia grande?
Gracie: Sí, como soy de una familia de muchas mujeres, deseaba tener 5 varones. Pero Dios, que tiene un buen sentido del humor, nos dio 9 hijas y 2 hijos.

Ed: Siempre recé por una familia grande pero me olvidé de limitarla a un cierto numero.

¿Cómo habéis vivido el nacimiento de vuestros hijos?
El amor que nos une ha producido once hijos. Es contra cultural no planear cuántos hijos tener, pero en nuestro caso decimos que aunque no planeamos nuestros hijos, todos han sido queridos. Dios ha proveído y continúa proveyendo en todas nuestras necesidades.

¿Es importante tener igualdad de criterios a la hora de educar a los hijos? ¿cómo lo habéis vivido?
Sí, es muy importante tener igualdad de criterios a la hora de educar a los hijos. Los padres deben presentar un frente unido al disciplinar a los hijos pues esto crea límites de acción y les otorga seguridad.

¿Os ha resultado difícil la educación de los hijos? ¿Cuáles han sido los mayores obstáculos?
Las mayores dificultades se han presentado del mundo que nos rodea. Porque la sociedad es insidiosa y las tentaciones son muy grandes, es difícil protegerlos de las malas influencias.

¿Tantos hijos son una carga?
Los hijos son una gran responsabilidad que nos envía Dios como también una gran bendición. Cuando los vemos amándose los unos a los otros, muy unidos, nos da mucha satisfacción.

¿Qué es lo más importante que le habéis dado a vuestros hijos?
Lo más importante que les hemos dado ha sido amor incondicional y fe en Dios.

¿Cómo afrontáis los momentos de sufrimiento?
Gracie: Cada mañana le ofrezco a Dios mi día con todos los gozos, trabajos y sufrimientos. Creo que el sufrimiento tiene valor redentor cuando está unido a los sufrimientos de Cristo en la cruz.
Ed: Interiorizo los sufrimientos y deseo retirarme. Prefiero estar en un lugar en silencio y rezar para obtener la fortaleza de afrontarlos.

¿Qué importancia tiene la Providencia de Dios en vuestra vida?
Dios sabe lo que necesitamos y siempre es fiel. En momentos de sufrimiento, de necesidades económicas o de enfermedad, nos ha proveído inesperadamente con gracia en abundancia. Al aceptar el regalo de la vida, Dios nos ha dado oportunidades que nos han permitido proveer a todos nuestros hijos. Aunque tenemos muchas dificultades pagando por su educación y otras necesidades. Es una lucha constante.

¿Qué es lo que más alegría os ha producido en el matrimonio?
La mayor alegría que se ha producido en nuestro matrimonio es la satisfacción de ver la familia que hemos formado y presenciar cómo están formando sus propias familias con amor y fe.

Ed, ¿qué es lo que más admiras de tu esposa?
Ed: Lo que más admiro de Gracie es que es una mujer genuína que ama a su familia, como también su fe y su sabiduría.

Graciela, y tú, ¿qué destacarías de tu esposo?
Gracie: Lo que más admiro de Ed es que es un hombre honesto de gran integridad, generoso y caritativo.

Ahora, cuando miráis hacia atrás, ¿que reflexiones surgen?
Cuando miramos hacia atrás, nos parece increíble lo que hemos logrado con la ayuda de Dios. Tenemos que disfrutar del momento presente confiando en Dios que nos acompaña cada día, guiándonos con ternura infinita. Así es como hemos podido enfrentar todo lo que la vida nos otorga.

©Revista HM º141 Marzo/Abril 2008

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