Menu

Entrevistas

Francisco y Francisco

P.Francisco

El P. Francisco Lázzaro, miembro de la Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino (FASTA), es el capellán del Colegio Fasta Madre Sacramento en Valencia; un colegio que tiene 1200 alumnos.  Con motivo de la Misa Crismal de Semana Santa 2013, oficiada por el arzobispo D. Carlos Osoro Sierra,  pudimos entrevistarle para que nos contase la experiencia de su ordenación sacerdotal por el entonces arzobispo Jorge Bergoglio y ahora Papa Francisco.

En primer lugar, felicidades. Como buen argentino que eres estarás contento de que el nuevo Papa también lo sea. ¿Cómo es nuestro Papa?
El Papa Francisco es un hombre evangélico, un hombre que vive el evangelio como el Señor nos lo ha transmitido, con verdad y sencillez.

En tu teléfono móvil llevas con orgullo una fotografía en la que el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, te está ordenando sacerdote. ¿Cuándo fue esto?
La ordenación fue en Buenos Aires,  el 18 de agosto del año 2001.

¿Y qué recuerdos tienes entorno a tu ordenación?
Hermosos recuerdos. Después de ocho años de preparación llegó el día. En la celebración estaba mi familia, amigos y nuestro Padre fundador, el dominico Padre Fosbery, que es quien nos ha formado durante los años de discernimiento.  Fui ordenado con otro hermano sacerdote, el Padre Roberto Zerillo.  El día de mi ordenación tuve la gran alegría de decir Sí a la voluntad de Dios que había surgido hacía muchos años atrás.

¿Te acuerdas de alguna de las ideas que os dirigió el Sr. Obispo en la homilía de la ordenación?
Su homilía fue la lectura de la homilía ritual que está en el Pontifical. Habló del sacerdote como un hombre que es escogido por el Señor para ser mediador, para ser un puente ante Dios y entregarse en servicio a los hermanos para hacer presente el misterio de Dios con los sacramentos. Recuerdo muy claramente que él se detuvo a la mitad de la lectura de la homilía y sorprendentemente nos dijo unas palabras: “no se olviden de sus familias; no olvidéis a la familia”. Esa prioridad de la familia la llevo muy presente en mi persona.

¿Por qué te impresionaron estas palabras que dijo?
Me impresionaron porque yo esperaba un mensaje puramente ministerial, eclesial, algo más angelical… y fue como volver a mirar con una actitud de gratitud a quienes me transmitieron la fe. Era como una relectura de aquellas otras palabras: “nadie que ponga la mano en el arado y mira hacia atrás…”, o “deja que los muertos entierren a sus muertos…”.  Por un lado, tengo que cortar con mi historia,  aunque es cierto que mi familia, mis amigos, forman parte de mi historia, y ellos me han conducido a mi encuentro con el Señor. Pero ahora mi vida ya va a ser consagrada a un servicio más universal, a la misión donde me envíe el Superior, el padre fundador, pero  siempre con un agradecimiento continuo a la familia.

Por otro lado, las palabras de Mons. Bergoglio me marcaron mucho por la importancia que tienen, al menos para mí: vivir la fe en la familia.  Porque esa ha sido mi experiencia personal y yo he asumido tal vez como una vocación específica el hacer apostolado para la familia.  A raíz de esto, el año pasado terminé y  presenté la tesis del máster sobre “La oración del matrimonio y de la familia. Una experiencia de retorno a la Casa del Padre”. Veo la familia como un espacio privilegiado donde se transmite y acrecienta la fe. La interpretación que hago es que la transmisión de la fe se ha interrumpido en las familias cristianas. Muchos abuelos mayores dicen: ¿qué ha sucedido, cómo es que nuestros hijos no tienen fe si los llevábamos a misa todos los domingos? Claro, es que  nosotros debemos transmitir la fe en el día a día, en el hogar cristiano. No se puede transmitir si los padres no rezan con sus hijos o los matrimonios no rezan juntos.

Cuando tú viste al Cardenal Jorge Mario Bergoglio asomarse al balcón de la basílica vaticana, vestido de blanco, ¿de alguna manera revivieron en ti esas palabras del día de tu ordenación?
Sí, revivieron esas palabras en mí porque fue otro signo muy fuerte. Y es que casualmente, o providencialmente, para esas fechas de marzo tenemos la reunión anual de formación de los sacerdotes y también reunión de los responsables de formación de los colegios del movimiento, por esa razón tuve que ir a Argentina. Y el día de la elección, cuando salió elegido el Papa, yo estaba con mi padre, mi madre y una sobrina; y claro, aquellas palabras: “no os olvidéis de vuestra familia”,  revivieron en mi corazón y en mi conciencia, las volví a hacer presente cuando yo estaba con ellos, justo en ese momento.

¿TOrdenacioPFrancisco2ienes algunos recuerdos más del que ahora es nuestro Santo Padre?
Recuerdo que después de la ordenación sacerdotal no se quedó al festejo posterior. Era un hombre muy austero. Siempre fue muy austero en el modo de vivir. En los últimos años, al menos lo que yo he visto, es como que cada vez se ha ido encendiendo más el fuego del espíritu para transmitir la fe por medio de la predicación. Por ejemplo, me han contado recientemente que en un encuentro que tuvo con la diócesis de Buenos Aires, estuvo junto a un grupo de personas de Cáritas y les dijo: “mirad hermanos, esto no es una ONG, es un servicio a Cristo mismo en el rostro de los demás. Y les siguió diciendo: el otro día -y con esto yo no quiero que nadie se sienta ofendido-, alguien de la comisión de Cáritas, cumplió un aniversario y se tuvo la reunión y una cena en uno de los restaurantes más caros de Buenos Aires, donde un plato de comida puede costar  80 dólares. Y allí fue todo el equipo”. Y el agregó: “¡¡¡No!!! Eso no es Cáritas, porque cuando uno asume una misión de la Iglesia y vive la fe, asume también un estilo de vida que impregna toda la vida, no solamente aquello que estoy haciendo sino toda mi vida en un estilo nuevo desde esa misión que he asumido y esa fe que estoy viviendo.” Más o menos éste es el pensamiento de lo que dijo el cardenal Bergoglio con ardor en el corazón.

Otro ejemplo. Lo que se dice de él sobre sus traslados en metro por Buenos Aires, es cierto. Un seminarista nuestro de Buenos Aires, llamado Miguel, iba un día a una Eucaristía que había en la catedral y que presidía el mismo cardenal Bergoglio, y allí se lo encontró, sentado en el metro con la gente. Fueron charlando todo el viaje.

Es cierto también que él como arzobispo, no quiso vivir en la sede propia, ya que parecía muy suntuosa. Atendía en una simple sala con un par de sillas. Sus traslados eran sin chófer, sin coche, era todo en metro para poder tratar con la gente, muchas veces visitando a gente muy pobre, que vivía en la miseria. Tanto pobres como ricos, siempre se acercaba a ellos con un corazón muy sacerdotal, muy universal. Si iba a una peregrinación mariana o a lo que fuera, él iba con la gente muchas veces en actitud de oración, y dejaba a veces  que otro sacerdote fuera el que presidiera esa peregrinación. Yo creo que es un hombre privilegiado por el Señor, pero sin privilegios. No quiere los privilegios. Ahora lo está demostrando como Papa.

Por lo que dices, es un hombre de oración.
Sí, sabemos que se levantaba pronto, sobre las 4 h de la mañana. Estaba en oración un par de horas porque después ya empezaba el día y empezaba la tarea fuerte. Es un hombre de profunda oración. Si nos preguntamos, ¿qué haría Cristo? Pues allí está Bergoglio – bueno, ahora ya el Papa Francisco-, con esa radicalidad y simplicidad por el evangelio como lo vivía san Francisco de Asís. Un evangelio vivo; así es como siempre le hemos conocido aunque también sabemos que es un hombre de gobierno.

¿Por qué dices eso?
Porque en muchas situaciones de la archidiócesis de Buenos Aires, la más importante de Argentina, frente a leyes y gobiernos marxistas en estos últimos años,  frente a algunos hermanos suyos que siendo pastores no tenían tal vez la claridad y fidelidad como él siempre la ha tenido, el cardenal Bergoglio ha sabido gobernar muy bien la Iglesia. Y esto ya venía desde su época como provincial de los Jesuitas. Vivió situaciones donde la teología de la liberación se había metido en las instituciones. Había que defender la verdad, hacer muchos cambios y él los hizo. Y bueno, después de todo eso tuvo que pagar el precio de las decisiones que tomaba pero no por eso quiso negociar para lograr un puesto mayor. Por tanto, en toda su historia como hombre de gobierno ha sido muy firme.

Nuestro fundador ha sido y es amigo muy cercano del Papa, porque se criaron juntos en el mismo barrio, en el Barrio Flores. El Padre Fosbery tiene ahora 79 años, el Santo Padre 76, y en la misma época de la juventud pertenecieron a la Acción Católica. El jefe de ellos, Carlos D’Agostino, un joven laico, era quien dirigía este grupo y los dos tuvieron mucha afinidad con él. D’Agostino, después sería un referente muy importante para FASTA como laico hasta que falleció en un accidente unos años después. Estos jóvenes vivieron toda esa juventud juntos, leían los mismos autores Guardini, Papini, etc… crecieron juntos en la fe. Así es como se formó toda esta generación que dio tantos frutos. Y será en la parroquia de Flores, acercándose al sacramento de la confesión, cuando los dos descubrirán la vocación sacerdotal. Aníbal Fosbery ingresaría en los Padres dominicos y Jorge Mario Bergoglio ingresaría en la Compañía de Jesús. Sus caminos ya empezaron de modo paralelo y continuaron así.

ElOrdenacionPFrancisco3 P. Fosbery estará muy contento con la elección del Papa Francisco.
¡¡Sí!!, está muy emocionado. Cuando se enteró de la noticia se quedó una hora sin hablar porque lo conoce profundamente y se preguntaba sobre qué significaba semejante providencia.
 Monseñor Bergoglio, había sido provincial de los Jesuitas mientras que el Padre Fosbery, provincial de los Dominicos; como hombres de gobierno se iban acompañando. Han sido vidas muy cercanas. Luego, cuando fue Arzobispo de Buenos Aires,  la Fraternidad Sacerdotal de FASTA que fundara el P Fosbery, fue incardinada ahí.
Yo recuerdo que estando en el seminario varias veces, a la hora de la cena después de haber ido a la facultad, bajaba el Padre fundador, cenaba con nosotros y decía “... me llamó Monseñor Bergoglio, estuvimos hablando por teléfono y me dice: Fosbery, hay un colegio que está complicado, a ver si lo dirigen los de FASTA porque lo van a hacer muy bien …”. Siempre ha habido mucha amistad entre ellos.

Basado en esta amistad, ¿qué cualidades destacarías del Papa Francisco?
Poco a poco hemos ido conociendo sus dotes personales, su sencillez evangélica y también su profundo amor a Jesucristo, que es lo que él transmite constantemente porque lo vive así. Recuerdo que en el año 2000, cuando la caída de las torres gemelas,  el cardenal Bergoglio estaba en Roma en una reunión con los cardenales que estaba presidiendo el Cardenal de Nueva York. Al caer las torres gemelas, tuvo que viajar con urgencia a su país y se quedó el cardenal Bergoglio presidiendo esa reunión porque era él el suplente. Lo hizo tan bien que quedaron todos muy contentos con su tarea. Es un buen pastor que cumple su tarea con amor a su rebaño y lo vive con sencillez.

Por último, ¿recuerdas algún acontecimiento que hayáis vivido en Fasta con el cardenal Bergoglio?
Sí. En el mes de octubre, en Buenos Aires, Monseñor Bergoglio fue quien presidió la misa a FASTA por el 50 aniversario de la fundación del movimiento. En esa ocasión, el Padre Fosbery le decía: “bueno, ¿qué vas a hacer cuando seas emérito? (ya  tenía 76 años)”. Y le respondió: “Tengo reservada una habitación en la casa de sacerdotes mayores aquí en Buenos Aires. Voy a ir a vivir allí”. Ese era su plan, su futuro…, Dios le tenía preparado otro plan.

La homilía que predicó ese día quedó muy grabada en el corazón y en la conciencia de todos los miembros de FASTA, porque llamaba a vivir el evangelio pero cuidándose mucho de no caer ni en la soberbia, ni en el afán de poder, ni en la búsqueda de bienes materiales. Invitó a la comunidad de FASTA en sus 50 años a dar gracias a Dios, y les pidió, en nombre de la Iglesia, docilidad a la gracia, “ya que no hay forma de hacerle bien a la Iglesia por ningún otro camino que no sea el de la santidad. Prepárense para las tentaciones. Porque la tentación no es un pecado, es señal de que andan bien”.

Exhortó a los miembros de nuestro movimiento a seguir sirviendo a la Iglesia, en la santidad, con la exigencia propia, en el sacrificio cotidiano, con “la psicología del exilado que está seguro en el ancla que ya tiene clavada en la otra Patria. Miren aquella Patria, trabajen por ésta, pero allá. Son exilados que están en camino”.

Esto es lo que él experimenta. Él no tiene ninguno de los ídolos efímeros, él no quiere el poder que ofrece el mundo ni la soberbia por algún mérito propio. Él sabe que todo es una obra de Dios que está haciéndose a través de él como instrumento. Esperemos que el Papa Francisco restaure la Iglesia como pidió Cristo a San Francisco de Asís en la cruz de San Damián. Seguramente que así será.

 ©Revista HM º172 Mayo/Junio 2013

Hermana Clare

Hermana Clare

Aniversario votos perpetuos de la Hna. Clare

El 8 de septiembre de 2010 la Hna. Clare María de la Trinidad y del Corazón de María firmó su definitivo «cheque en blanco» a nombre de...

Buscar

Redes sociales

Elegir idioma

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo