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Entrevistas

Dominik Kustra

Entrevista

Delegado de Ayuda a la Iglesia Necesitada (A.I.N.) en la zona del levante español.

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¿Puede presentarse?

Soy Dominik Kustra, soy polaco y llevo 13 años trabajando en España, en la Fundación “Ayuda a la Iglesia Necesitada”. De profesión soy teólogo y pedagogo. Durante muchos años he sido profesor de religión en un Instituto en Polonia. He trabajado en los medios de comunicación como locutor de radio y después como jefe en una cadena en Polonia. Lo que más me atrae es la vida misionera, ayudar a los demás, evangelizar de cualquier modo posible, por los medios de comunicación, por las obras sociales, pero sobre todo a través del contacto personal con la gente. La vida de los cristianos necesitados, perseguidos, olvidados, es hoy mi misión.

¿Cómo llegó a conocer y formar parte de Ayuda a la Iglesia Necesitada?

Como adolescente escuché hablar de “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, porque la primera ayuda que se realizó en la Fundación llegaba sobre todo a los países del este “bloque comunista”. Nuestro fundador, Werenfried van Straaten, cuidaba mucho de la Iglesia de Alemania, Polonia, Hungría, etc. Durante años la Iglesia Polaca crecía gracias a la ayuda extranjera. Seminarios, iglesias y centros pastorales se construyeron gracias a la ayuda que llegaba de la Fundación. Muchos sacerdotes recibían los estipendios de misas de benefactores de todo el mundo y esto les ayudaba para poder subsistir. Años después, vine a estudiar a España y conocí a un sacerdote polaco que me animó a ser voluntario de la Fundación. Durante los dos primeros años ayudaba en lo que podía, hasta que el anterior director de la Fundación me invitó a quedarme, ofrecer mi vida y todo mi tiempo, para trabajar en las actividades de “Ayuda a la Iglesia Necesitada”. Esto me encantó. Llevo ya 10 años trabajando para esta Fundación, y cada vez más convencido.

¿Formar parte de AIN le ha ayudado a usted a crecer en la fe? ¿De qué modo?

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Ayuda a la Iglesia Necesitada marcó de alguna manera muy fuerte mi vida. Mi familia es profundamente católica. Yo desde niño soy practicante, pero me dio otra visión de la Iglesia. Me abrió a la Iglesia universal, a sus necesidades. De alguna manera me enseñó un poco de humildad. Vivimos con muchos caprichos en Europa. Mis amigos a veces van a una iglesia en verano y a otra en invierno, porque una tiene mejor aire acondicionado y la otra mejor calefacción. Cuando visitas países donde se levantan a las 4 a.m. y tienen que caminar 5 horas para participar en una misa que dura 2h. y media. No se aburren, no miran el reloj, no suenan los teléfonos… Esto te despierta y te das cuenta de que allí realmente se vive la fe. Nosotros asistimos a una misa de 45 minutos y queremos salir corriendo.

¿En qué consiste tu labor?

Visito las parroquias haciendo campaña por los cristianos perseguidos. Nuestro fundador tenía una costumbre muy bonita que consistía en que no pedía la colecta, sino que después de hablar en cualquier sitio, en la misa o en una conferencia, se ponía a la puerta con un sombrero negro, como un mendigo, pidiendo a la gente sus limosnas para los más necesitados, o los perseguidos. Recuerdo que estando en una iglesia en Ávila, hablé después de la misa. Al terminar, salí a la puerta, no con un sombrero sino con un pequeño cestillo, y veo que un joven me mira, entra rápido en la iglesia, y cuando la gente sale, se acerca, saca 5 euros y me dice: “Mira, yo hace 5 años estaba igual que tú, mendigando en las iglesias. Vine a la Virgen a pedirle que me diera trabajo y me lo ha conseguido. Tú aparte de recaudar, entra y pídele trabajo”. Hay que ser mendigos, hay que pedir, tener humildad, espíritu de pobreza. Pedir por estos hermanos que sufren, que están olvidados, abandonados.

¿Qué es la Nueva Evangelización? ¿Se siente llamado a formar parte de ella?

Para mí la nueva Evangelización consiste en salir a la calle con el Evangelio, con el mensaje de Jesucristo. Dar testimonio de nuestra fe entre las personas que quizá nos miran pero no se atreven a entrar en la iglesia. Estar con la gente que está alejada de la Iglesia, a veces, incluso con razón. Estar cerca de los pobres, de los necesitados, de los perseguidos, etc. Utilizar los nuevos métodos de evangelización, medios de comunicación y redes sociales. A veces parece que somos los únicos que tenemos complejo de manifestar nuestra fe públicamente. He estado en varios países de mayoría budista, en Tailandia o en Camboya, he estado con los judíos en Israel, en varios países musulmanes, y entre ellos no ves este complejo o esta vergüenza. La gente reza en la calle, acude sin vergüenza a sus templos, rezan incluso en los aparcamientos, y nosotros, sin embargo, nos avergonzamos simplemente de hacer la señal de la cruz en un restaurante, o de decir que somos católicos, que vamos a misa, que nos confesamos, para que nadie se ría de nosotros. Es necesario ser valientes y llevar el Evangelio con el ejemplo de nuestra vida.

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Usted ha visitado muchos países de misión y ha conocido muchos misioneros, ¿puede contar algo de su experiencia misionera, alguna anécdota, la impresión que lleva cuando va a esos lugares?

La experiencia es impresionante, porque comienzas a trabajar con gente que es de otra cultura, que ve las cosas de una forma distinta que tú. Los europeos tenemos una idea incorrecta cuando vamos a la misión. Crees que siendo europeo, con varias carreras universitarias, hablando varios idiomas, eres tú el que vas a enseñar a la gente tantas cosas, pero te encuentras con la gran sorpresa de que lo primero que haces es aprender mucho de ellos. No tienen dos carreras, hablan en su lengua y a veces mal, no tienen ni la décima parte de los bienes que tú tienes, pero su generosidad y su corazón es mucho más grande que el que tú tienes. Estando con un misionero en un pueblo en Camboya, nos invitaron a comer con una familia. El padre era minusválido. Había sido soldado. En Camboya, hay oficialmente un millón de minas antipersona bajo la tierra, extraoficialmente se habla de más de 3 millones. Siendo soldado, cuando iba a desmontar una mina, pisó otra. Ya no podía trabajar. Tenía 3 ó 4 hijos. Nos invitaron a comer y llenaron todo de comida buena y abundante. Mi compañero Pedro, que era colombiano, me dijo: “Dominik, prueba algo, pero de forma simbólica, y luego si tienes hambre, cuando volvamos a la misión, preparamos la comida”. Me sorprendió muchísimo porque yo veía que había comida abundante. Él, al ver mi cara de confusión, me explicó que esa familia es muy pobre, pero que para ellos, tener huéspedes en la casa es lo más sagrado. Estaba seguro que habían pedido prestada la comida o dinero a los vecinos para darnos de comer a nosotros. Si comíamos todo lo que habían puesto en la mesa ellos se quedarían sin comer dos o tres días. De regreso, en la barca, yo me preguntaba si sería capaz de que cuando alguien vaya a mi casa y llame a la puerta explicando que está en paro, que tiene hijos y no tiene nada que comer, ¿abriría el frigorífico para darle todo lo que tenga? Contando que además tengo la ventaja que aun sacando todo de la nevera podría después ir al supermercado y comprar lo que me diera la gana. La generosidad de esa gente no tiene límites. La misión me ayuda a vivir la fe, vivir valores que estamos perdiendo en Europa, la cercanía, la preocupación por las personas que tengo a mi lado. Con ellos creces.

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Usted ha podido visitar durante estas últimas navidades el campo de refugiados en Kurdistán donde miles de cristianos se han refugiado. En Irak, como en otros países del mundo, los cristianos sufren una persecución que puede costarles incluso la vida. ¿Puede hablarnos de cómo el testimonio de los cristianos perseguidos evangeliza a los cristianos tibios?

He estado en varios países donde los cristianos están perseguidos por su fe, simplemente por creer. He podido estar con ellos, hablar y compartir la mesa. Es necesario saber lo que realmente está pasando en el mundo, porque los medios de comunicación no nos informan de la vida de los cristianos perseguidos. Han tenido que abandonar todo a causa de esta persecución violenta. Sus casas, sus iglesias, sus colegios, todo. En unos minutos tuvieron que salir y vivir en los campos de refugiados en condiciones lamentables. Han perdido todo, pero no han perdido la fe. No hablan, ni buscan una forma de venganza. Hablan de paz, de perdón. ¿De dónde sacan esta fuerza? Humanamente saldría el “ojo por ojo”, pero ellos se comportan como auténticos discípulos de Cristo. Son un ejemplo para nuestras vidas. Perseveran a pesar de las dificultades, no se avergüenzan de su fe. Puedes ver incluso muchos adolescentes que llevan el rosario, pero no como un amuleto o un adorno, sino que lo rezan. Son cristianos que arriesgan su vida por ir a la misa pues en cualquier momento pueden bombardear la iglesia, como ha ocurrido en ocasiones. No nos podemos ni imaginar el sufrimiento que han pasado mujeres que, por ser cristianas, han sido violadas delante de sus hijos y maridos. Niños de 10 años decapitados por ser cristianos, hombres literalmente crucificados en el S. XXI por ser cristianos. Una vez le pregunté a un sacerdote de dónde sacan la fuerza para no apostatar y convertirse al Islam cuando les están amenazando con una pistola, incluso delante de sus hijos. Me dijo que no hay explicación humana. La fuerza les viene de Dios. Debemos aprender a no avergonzarnos de la fe y estar orgullosos de ser cristianos. Su ejemplo exige de nuestra parte un compromiso mayor con la fe y la Iglesia

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¿Merece la pena hablar de Cristo?

Siempre merece la pena hablar de alguien a quien quieres. Si estoy realmente enamorado de Cristo, si quiero ser su discípulo, seguir su camino, es para mí un orgullo hablar de Él, de su Evangelio. Debería hacernos ilusión compartir nuestra fe.

¿De dónde saca la fuerza para seguir a Cristo y seguir en esta labor que hace?

Decían que la M. Teresa de Calcuta, madre de pobres, abandonados, olvidados, dedicaba 3 horas de la mañana a la oración para después trabajar con los desfavorecidos del mundo. Nuestra fuerza viene de arriba. Para poder hacer esto realmente hay que rezar mucho. Lo principal es la Eucaristía. A veces digo que mi capilla es mi coche, porque para las conferencias y campañas me toca viajar muchísimo. Dedico en el coche mucho tiempo a la oración, al silencio y la reflexión. Sin oración somos sólo trabajadores activistas que esperan algo a cambio, pero no somos misioneros.

¿Qué le diría a un joven que está leyendo esta entrevista para que se anime a ser apóstol de Jesucristo?

Lo que dijo el Papa Francisco: “Déjate mirar por Cristo”. Entra en la capilla, en la iglesia todos los días un momento. Si tú no tienes nada que decirle a Dios, deja por lo menos que Él te mire. Siéntate 5 minutos en el banco y abúrrete, pero por lo menos deja que Dios te mire un momento con amor. Y una frase del Papa Juan Pablo II: “No tengáis miedo”. No tengas miedo. El mundo está delante de ti, hay que llevar el amor, la alegría, la energía del joven. Hay que trasmitirla, sin vergüenza, sin miedo de ser discípulo de Cristo. El mundo te necesita. Mucha gente te necesita. Las personas que están a tu lado necesitan tu atención, tu sonrisa, tu ayuda. No te quedes indiferente y actúa.

©HM Magazine  º184 May-June 2015

 

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