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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Entrevistas

Bashar Matti Warda

Arzobispo caldeo de Erbil - Irak

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Tras las huellas del Nazareno: El Pueblo de la Cruz

ENTREVISTA

Erbil es la capital de la Región Autónoma Kurda o Kurdistán iraquí y sede del gobierno regional kurdo. Ahora se ha convertido en la capital cristiana de Irak desde que el Estado Islámico asesinara o desplazara a los cristianos de Mosul y Qaraqosh, hasta hace poco dos ciudades tradicionalmente cristianas.

Actualmente el gobierno iraquí, el ejército iraquí con Peshmerga -la unidad militar kurda-, y la ayuda de la coalición, están luchando contra DAESH, por una parte para impedir sus movimientos y avance, y por otra parte para recuperar algunas de las ciudades.

¿Puede presentarse?

Soy Bashar Warda, el arzobispo caldeo de Erbil, diócesis del norte de Irak y del Kurdistán iraquí. Soy un obispo católico, por supuesto, y tenía una comunidad –hasta agosto de 2014– de 42.000 fieles, ahora con la huida de los refugiados somos unos 100.000 cristianos en la provincia de Erbil.

¿Cómo es la situación actual de Irak?

Es un largo camino hasta que podamos recuperar todas las ciudades que han sido tomadas, y que ha producido aproximadamente 1.600.000 desplazados internos fuera de sus hogares, pueblos y ciudades. Entre ellos tenemos 125.000 cristianos que han huido de la violencia de DAESH, procedentes de Mosul y la llanura de Nínive y que ahora se encuentran principalmente en Erbil y también en Duhok en Suleimaniya (Solimania), esperando el momento en que puedan volver a sus pueblos y ciudades.

¿Y los refugiados en Erbil?

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Hemos recibido 30.000 familias cristianas en Erbil, 6.000 en Duhok y unas 1.000 en Suleimaniya y Kirkuk, un total de 125.000 refugiados. Los primeros días en que los cristianos empezaron a huir de sus pueblos, lo que hacían era acercarse a las iglesias, así que en tres horas, nuestra catedral, con sus aulas, pasillos y jardines de alrededor tuvo que acoger a 600 familias. Luego tuvimos que abrir otra iglesia, y otra más, el santuario de san Elías y 11 colegios públicos. Empezamos a recibir gente el 7 de agosto de 2014, hacia las 7 de la tarde, y en sólo 4 horas se llenó la catedral. Tuvimos que instalar un buen número de tiendas. Al cabo de 2 semanas empezamos a pensar -como Iglesia- cómo podíamos ayudar a las familias, a trasladarse de los jardines, los colegios públicos y lugares abiertos a zonas más seguras. Empezamos a alquilar casas alrededor de la ciudad de Erbil y a trasladar a las familias allí. Hacia finales de noviembre ya no había ninguna familia viviendo en una tienda, todas estaban en viviendas adecuadas. Como Iglesia alquilamos 570 viviendas e instalamos unas 500 caravanas. La prioridad era siempre dar alojamiento, salud y educación. Abrimos tres clínicas para ofrecer asistencia médica gratuita. Y tuvimos que trabajar mucho para abrir colegios en dos tandas. Gracias a la ayuda que obtuvimos de agencias católicas, de comunidades eclesiales, de tantos benefactores, pudimos hacer frente a la situación. Pero la vida de estas personas es realmente difícil. Cuando oyen las noticias de que la liberación llevará tiempo, de que sus casas han sido saqueadas y se han convertido en almacenes de municiones, puedes sentir su tristeza, pues trabajaron mucho para construirlas. Experimentan la dificultad del día a día, la preocupación por el alimento, por la educación, por todo. Esto hace que la vida de los refugiados sea muy dura y tampoco es fácil para la Iglesia hacer frente a la situación. En los programas de formación no hay cursos especiales para atender a refugiados, así que tenemos que aprender cómo hacerlo. A veces, hemos cometido errores y hemos aprendido de nuestros propios errores a mejorar la situación. Y en esto doy gracias a Dios y admiro el trabajo de los sacerdotes y religiosas que estuvieron con la gente desde las primeras horas, viviendo con ellos; no es fácil. Una cosa es estar ahí una o dos horas y otra estar todo el día ocupándote de las discusiones de cada día, de tantos problemas, de historias aterradoras. También admiro el trabajo de los sacerdotes y religiosas que son ellos mismos refugiados. Por ejemplo, las religiosas dominicas se vieron obligadas a cerrar 11 misiones y son también refugiadas, hay unas 80. Las Hijas de María Inmaculada, las Hijas del Sagrado Corazón, sacerdotes cuyas parroquias han sido cerradas y se han convertido en cárceles o almacenes de armas, en mezquitas y les han mandado las fotos, que las ven en páginas web, en internet. Necesitamos ser fortalecidos con oraciones, con el apoyo de los demás. Damos gracias a Dios porque ninguna de las familias o personas cristianas han sido raptadas o víctimas de la violencia. Y esto es por el poder de las oraciones de nuestra comunidad y de nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo.

¿Ha visto un aumento de fe en los refugiados?

Sólo el dejar sus pueblos y ciudades, sus propiedades, no convertirse al Islam y no aceptar el pago de la yizia es el primer signo de que tienen fe, porque se niegan a dejar a Cristo y a pagar la yizia porque quieren ser cristianos con dignidad. Han sacrificado muchísimo. Todo y únicamente para seguir siendo cristianos. A pesar de todo esto, nuestras iglesias están llenas de gente. Ahora necesitamos más iglesias, hemos aumentado el número de misas, porque vemos que la necesidad está aumentando. Tenemos muchísima gente para la catequesis, muchos jóvenes que asisten a los grupos juveniles, sí.

¿Qué ha aprendido en su trabajo con los refugiados?

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En nuestro trabajo con los desplazados internos, desde las primeras horas, fue siempre un recordar que la vida es más sencilla de lo que pensamos. Cuando nos enfrentamos a un reto como este tenemos que pensar qué es lo realmente importante en la vida, cuáles son las cosas más importantes. No son sólo tus posesiones, sino quién eres, un cristiano. Eso es lo más importante. Y también lo que admiro es ser católico. El ser católicos nos da la fuerza de saber que hay tantos y tantos católicos y cristianos que están rezando por nosotros, apoyándonos, dándonos pruebas de solidaridad. Me siento realmente orgulloso de ser católico y de tener tantas personas que nos fortalecen. Por no hablar del apoyo y de la gran ayuda que hemos recibido, porque las iglesias han sido las únicas que han apoyado a los cristianos. El gobierno central no mostró mucha intención de hacerlo. El gobierno de Kurdistán nos abrió todas las posibilidades y facilidades, mostrando interés. Pero ellos mismos han reconocido varias veces, que la Iglesia era parte de la solución. La simplicidad de la vida y la fortaleza que da el ser católico son dos enseñanzas.

¿Cree usted que es verdad que “la sangre de mártires es semilla de nuevos cristianos”?

El cristianismo en Irak se remonta al final del siglo I y en estos veinte siglos siempre ha habido persecución. La archidiócesis de Erbil era una de las más grandes de la Iglesia del Este y tenía muchas diócesis, a causa de la persecución. En un determinado momento tuvimos 40 años de persecución bajo el Imperio Persa y luego cuando llegó el Islam puso estas tres condiciones: Islam, yizia o marcharse. Morir. Mataron a muchas personas, a otras se les obligó a cambiar de religión. Sí, no es la primera vez que hay persecución. De hecho, en los últimos 100 años hemos vivido tres momentos de persecución. Este año 2015 estamos conmemorando los 100 años de Safar o Seferberlik que ocurrió en el sudeste de Turquía y noroeste de Irak. En aquella masacre, genocidio, que el Papa Francisco ha mencionado extensamente perdimos tres grandes diócesis caldeas. Asesinaron a obispos, sacerdotes, cientos de miles de personas, muchos poblados fueron destruidos. Y a pesar de todo esto, el cristianismo se hizo más y más fuerte. Así que, creo firmemente en esta frase, porque siempre que había cristianos perseguidos, había una Iglesia fuerte, porque la persecución dice cuán valioso es el tesoro que tenemos, que quisieran quitarnos, pero que gracias a Dios se ha conservado. Lo que nos entristece esta vez es que algunos de los nuestros han decidido dejar el país y vivir su cristianismo en otro lugar. Y esto ha hecho que tengamos una comunidad caldea muy fuerte en la diáspora. Muy comprometidos. Como en Detroit, por ejemplo. Tenemos 22 sacerdotes jóvenes y seminaristas, todos nacidos en Estados Unidos. Sin embargo, no hay nuevas vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio en la comunidad caldea originaria. Esto es lo triste, que están dejando el país. Pero sé que por la sangre de los mártires se mantiene la fe de esos cristianos, aunque estén en la diáspora.

¿Usted tiene miedo?

¿Miedo? Sí, DAESH está a sólo 40 Km. de donde vivo. Pero nunca he pensado que puedan venir. Pero si vienen, ahora estoy preparado, estoy preparado y creo que mi gente me está dando la fuerza. Deberíamos estar preparados en todo momento.

¿Qué papel tiene aquí la Virgen María?

¿Sabe que nos acusan de adorar a Nuestra Madre más que a Dios? Porque en estos momentos de dificultad la gente normalmente corre a su madre, eso es lo que pasa siempre. De modo que el santuario de Nuestra Señora o cuando hay una fiesta de la Virgen, de las que tenemos tantas durante el año litúrgico, siempre es muy concurrida. Y si entras en cualquier casa o caravana o tienda, no creo que falte la imagen de la Virgen, o los rosarios. Siempre están ahí. Nuestra gente está siempre cerca de su Madre en el momento de la dificultad. Sabemos que somos hijos de Nuestra Señora, de modo que estamos seguros de que Ella se está preocupando de todas nuestras necesidades.

©Revista HM; º189 Marzo-Abril 2016

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