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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Categoría: Entrevistas

Entrevista

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Monza (Milán, Italia)

Somos Adele Leo y Valter Schiliró. vivimos en Monza (Milán, Italia) y tenemos 5 hijos (Marta, Elisa, Giulio, Lorenzo y Pietro) y el 31 de mayo del 2006 hemos celebrado 30 años de matrimonio.

¿Habéis tenido siempre las mismas ideas religiosas y planteamiento del matrimonio?

Cuando nos conocimos éramos muy jóvenes y juntos hemos realizado un camino en Comunión y Liberación. Cuando empezamos a salir nos pusimos bajo la guía de D. Sandro Chiesa, un sacerdote que nos ha ayudado a profundizar en nuestra vocación. Una vez casados tuvimos otro padre espiritual con el que hemos compartido nuestro camino de matrimonio.

¿De dónde viene vuestra relación con la epiritualidad camelitana?

Nada más casarme, una amiga me regaló el libro “Historia de un Alma” y enseguida me quedé fascinada por Santa Teresa del Niño Jesús. Algunos años más tarde conocimos al P. Antonio Sangalli, que había vuelto de las misiones por problemas de salud y estaba en el Carmelo de Monza. Fue realmente un don del Señor porque en ese periodo, habían trasladado al sacerdote que nos había acompañado durante el noviazgo y estaba lejos de nosotros con lo cual nos resultaba difícil ir a verlo con regularidad. Así que el P. Antonio se convirtió en nuestro padre espiritual.

En un momento de vuestra vida tiene lugar un hecho que podíamos llamar extraordinario, ¿nos lo podéis contar?

Todo comenzó el 25 de mayo del 2002 con el nacimiento de Pietro, nuestro quinto hijo.
El embarazo fue todo bien, nada hacía presagiar lo que realmente sucedería con su nacimiento, esto es, Pietro no era capaz de respirar por sí mismo. Recibió ayuda inmediatamente y fue llevado a terapia intensiva, intubado y había que suministrarle el 100% del oxígeno. Enseguida se vio que la situación era muy grave. Después de una semana de frecuentes crisis respiratorias, los médicos nos pidieron hacer una biopsia pulmonar para entender mejor cuáles eran las causas. Antes de dar nuestro consentimiento llamamos al P. Antonio pidiéndole que viniera al hospital para bautizar a Pietro.

 entrevista2¿Cómo y por qué comenzasteis a rezar a los cónyuges Martin?

Cuando fuimos a recoger al P. Antonio al Carmelo para el bautismo de Pietro, él nos dio una imagen de los cónyuges Martin diciéndonos: “Ellos perdieron cuatro hijos a muy tierna edad, pedidles ayuda en estos momentos de dificultad y dolor”.
Nos resultaron enseguida familiares precisamente porque éramos ya “amigos” de Sta. Teresa, su hija.

¿Cómo reaccionasteis ante los resultados de los exámenes médicos?

Del análisis de la biopsia resultó una grave malformación congénita pulmonar y, por tanto, no había ninguna esperanza de vida para Pietro. Recibimos la noticia con mucha angustia. Pero esa noche fue la ocasión para hacer memoria de lo que somos, esto es, ¡somos hijos de un Padre bueno y este Padre bueno es el Señor de la Vida! Solo Él tenía la última palabra sobre la vida de Pietro, como sobre cada uno de nosotros. Entonces nos “despertamos” y con esta renovada conciencia de ser sus hijos nos dijimos: “podemos todavía hacer algo, podemos pedir al Señor, que es el Señor de la vida, que cure a Pietro”. Sin ninguna pretensión, teníamos la certeza que el Señor, si quisiera, podría curar a Pietro”.

¿Qué sucedió después?

Pietro continuaba teniendo crisis respiratorias y cardiacas hasta que el 29 de junio, día de su santo, comenzó a dar señales de poder respirar autónomamente. Tres días después le quitaron el respirador y comenzó a respirar de modo espontáneo ante nuestra sorpresa, la de los médicos y la de todos los que estaban con nosotros.

Junto al milagro de la curación de Pietro hubo otros pequeños milagros, ¿nos podéis hablar de esto?

Comenzamos a dar la imagen de los esposos Martin a todas las personas con las que nos encontrábamos, Este hecho fue para nosotros de gran ayuda porque experimentamos de modo palpable, la belleza de pertenecer al pueblo del Señor, porque es muy distinto llevar un peso nosotros solos a saber que estás acompañado. Y fue una sorpresa oír hace algunos años al Papa emérito Benedicto XVI hablando del Bautismo, diciendo que con el Bautismo el Señor nos hace un don especial: el don de una presencia que nos acompaña siempre de modo que nunca estamos solos en la vida. Esto fue el primer don que recibimos: poder vivir esta situación en compañía de otros.

entrevista3Otro don importante fue la carta de Sta. Teresa en la que encontramos una respuesta a nuestra pregunta de poder entender el significado del sufrimiento de Pietro: “Estoy encantada del niño pequeño y Aquel que lo lleva en brazos lo está más que yo. Qué bella es la vocación del niño, no es una misión que debe evangelizar, sino todas las misiones. ¿Cómo? Amando, durmiendo, esparciendo flores a Jesús cuando duerme. Entonces Jesús cogerá estas flores junto al amor del niño, que no verá nada, pero sonreirá siempre aun a través de las lágrimas: un niño misionero, un guerrero, ¡qué maravilla!”.

Lo primero que nos sorprendió de esta carta es que Santa Teresa llamaba el niño “guerrero”, que era el sobrenombre que habíamos dado a Pietro porque estaba teniendo su batalla por la vida. ¡Fue como encontrar su dedicatoria! Lo importante además que nos decía era la respuesta que estábamos esperando, que el sufrimiento de Pietro no era inútil (como tantas veces nos decían) sino que tenía un valor muy grande... En la carta se decía que lo que el niño ofrece está ante Jesús y con esto Jesús salva almas. Para nosotros fue importante encontrar esta carta: ciertamente nuestro dolor de padres continuó igual pero el corazón, al reconocer una vocación tan grande, encontró la paz. Ante esta vocación uno solo puede arrodillarse.

¿Qué ha significado en vuestra vida este milagro?

Nosotros, que habíamos pedido la curación de Pietro, cuando sucedió esto, experimentamos una gran desproporción porque era evidente entonces, y ahora más, que lo que el Señor había realizado en Pietro no era por nuestro mérito. Y, por tanto, no es un hecho que nos pertenezca, no es solo nuestro. Ciertamente ha sucedido a nuestro hijo pero por medio de este milagro el Señor quiere decir algo a todo el mundo, por ello nos gusta compartir lo que hemos aprendido de este milagro:

a) la curación de Pietro es la confirmación visible de lo que el Señor nos ha dicho por medio de las palabras de la carta de Santa Teresa, esto es, que el dolor inocente contribuye a la salvación de las almas. Y es un don (poder dar sentido al dolor) que se nos ofrece si somos capaces de poner entre sus manos nuestras fatigas, nuestros dolores y así Jesús nos da la posibilidad de participar en la salvación de las almas. Podemos también ofrecer nuestro sacrificio por personas que nos preocupan, especialmente por los necesitados o por nuestros hermanos cristianos perseguidos en el mundo. Luego veremos en el paraíso los frutos de nuestro ofrecimiento.

b) Los esposos Martin que apenas conocíamos (sabíamos que eran los padres de Santa Teresa y fueron definidos por ella misma como “más dignos del cielo que de la tierra”.... han sido para nosotros un don. El encuentro con este matrimonio ha sido un gran descubrimiento que ha cambiado el modo de mirarnos. Somos más conscientes de nuestra vocación de esposos a la que hemos sido llamados, esto es, preocuparnos de la santidad del otro.

entrevista4Luego se inició el proceso canónica que ha llevado a la beatificación de los esposo Martin...

Sí, a Pietro le dieron el alta en el hospital a finales de julio de 2002. Luego en septiembre contamos estos hechos al P. Antonio que nos había seguido desde lejos. Él intuyó algo extraordinario, informó a la diócesis y en primavera del año siguiente instituyó un proceso diocesano para verificar los hechos. Damos fe de que la Iglesia es muy rigurosa en estas investigaciones. Ha sido un proceso muy complejo, con muchos testigos. En junio de ese mismo año 2003, el entonces cardenal Tettamanzi concluyó la fase diocesana y envió todo a Roma a la Congregación para las Causas de los Santos. Después de cinco años de posteriores investigaciones, Benedicto XVI confirmó en julio del 2008 que lo que había sucedido a Pietro era un milagro realizado por el Señor por intercesión de los esposos Luis y Celia Martin. Fue establecida la fecha de su beatificación para el 19 de octubre del 2008, que era además la Jornada Mundial de las Misiones y su hija Sta. Teresa era precisamente la patrona de las Misiones (para subrayar que la santidad de Sta. Teresa había nacido en el seno de su familia).

Luego Pietro ha tenido otros problemas pues se quedó sordo. ¿Cómo habéis vivido este hecho?

Pietro tenía unos dos años y medio cuando se quedó sordo. Después del primer momento de desconcierto, nos dimos cuenta de que el Señor nos estaba ayudando a entender otras cosas a través de su sordera. El hecho de que hubiera tenido ese milagro no quería decir que no le iba a suceder nada más en su vida, que no iba a tener los sufrimientos normales del crecimiento o que no iba a tener necesidad de dar su sí para seguir al Señor. Es evidente que el Señor se ha ocupado de él de modo extraordinario pero esto nos ayuda a nosotros a entender cómo el Señor también se ocupa de cada uno de nosotros todos los días. Debemos aprender a reconocer los signos de su Presencia en el día a día, para poder gustar de su compañía.

Tuvisteis una experiencia particular con el Card. Comastri en Roma, ¿nos la podéis contar?entrevista5

El 14 de enero del 2009, una vez terminada la audiencia del miércoles con el Papa Benedicto XVI, nos llamó la guardia suiza porque nos estaba esperando el Card. Comastri. Nosotros estábamos bastante sorprendidos por esta petición que no nos esperábamos y fuimos rápidamente a su oficina. El Cardenal nos recibió diciéndonos: “Realmente es verdad lo que dice Sta. Teresa de que el Señor se ocupa hasta de los detalles pequeños de nuestra vida y no solo de las cosas grandes”. Nosotros no entendíamos muy bien qué es lo que nos quería decir. Él entonces nos explicó que hacía algunos años, él era responsable de la Santa Casa de Loreto y un grupo de personas que no conocemos le pidieron si quería unirse a la oración para pedir la curación de un niño. Y así fueron a la Santa Casa y rezaron por Pietro a quien él no conocía. Años más tarde, fue llamado a Roma y ahora es rector de la Basílica de San Pietro. En ese periodo el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que entonces era el Cardenal Sarajva Martins, había distribuido entre algunos Cardenales la documentación relativa a las causas que se estaban valorando. Al Card. Comastri le confiaron precisamente la causa del matrimonio Martin y mientras estudiaba la documentación se dio cuenta que él también estaba implicado de alguna manera a través de la oración por la curación de Pietro. Esto lo vivió como una ternura del Señor hacia él y, sabiendo que estábamos allí, quiso conocer personalmente a Pietro. Y quería además dejarnos una misión, que nosotros intentamos realizar: nos pidió que dijéramos a todos los matrimonios que mirasen con más valentía y orgullo la propia vocación al matrimonio, tan importante para toda la Iglesia. Y luego nos pidió que dijéramos a todos los padres que encontrásemos, que el don más grande que pueden hacer a sus propios hijos es el don de la fe, porque, decía, es el único modo que tenemos para dar a nuestros hijos la posibilidad de ser libres y felices, porque solo podemos serlo de verdad en el Señor.

©HM Revista; nº194 Enero-Febrero 2017

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