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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Entrevistas

En manos de la juventud

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Entrevista al P. Rafael Alonso Reymundo

Siempre he creído en el poder oculto que hay en el corazón de un joven. Por esa razón, aun siendo inexpertos y jóvenes, lo importante es si el joven está entusiasmado y deseoso de hacer algo grande por Dios. Una vez que eso ocurre, hay que aplicar el principio de Timon-David: “Si al joven se le pide poco no da nada. Si se le pide mucho da más”. No he tenido ninguna duda en poner responsabilidades en las manos de los jóvenes. Y lo sigo haciendo.

¿Cuándo y cómo se gestó la idea de hacer la Revista HM?

Cuando yo estaba en la Cruzada de Sta. María me encargaron dar un giro a la revista ESTAR. Hasta entonces eran simplemente unos cuadernillos donde se contaban algunas experiencias apostólicas de los Militantes. Realicé esta tarea con buen resultado.

Para mí siempre fue una llamada de Dios el dedicar mi vida a la juventud. Y lo he hecho siempre organizando y asistiendo a campamentos, convivencias, retiros, etc. Cuando dejé la Cruzada para poder iniciar estudios sacerdotales, este deseo de dedicación a la juventud no disminuyó sino que se iluminó con una nueva gracia. Por estas razones, la prioritaria dedicación a la juventud y el haber visto la fuerza de comunicación de una revista, rondó por mi cabeza el deseo de hacer una revista para el Hogar de la Madre, cuando este se fundó.

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El Hogar de la Madre de la Juventud comenzó como un grupo informal. Poco a poco, algunos de los más asiduos asistentes a las reuniones de los sábados, deseaban un compromiso formando un grupo apostólico de jóvenes. En un pueblecito de Toledo, Mocejón, Rafa Samino y Esmeralda Pérez, y otros chicos y chicas que asistían a las reuniones también, acogieron enseguida la idea que les expuse de hacer una revista. Y se lanzaron a hacerla. Se comenzó con un número 0, era una revista hecha con ciclostil en cuya portada hacía un dibujo Javier Ruiz Azofra. En un momento dado vi que había que darle un cambio más fuerte, fue entonces cuando expuse a Rafa Samino que había dos posibilidades, o se seguía con esa revista para la gente de Mocejón o hacíamos como una continuidad de esa revista pero ya pasándolo todo a algo más grande. Durante el tiempo de Mocejón la revista se llamó “Hogar de María”. Le dimos una nueva cabecera llamándola “Hogar de la Madre”. Así fue cómo comenzó una revista que al principio consistió en ponerle ya un cambio en la portada, después haciéndola a dos colores y el interior empezó ya a mejorarse sensiblemente en una imprenta de Madrid. Posteriormente hicimos una nueva transformación cuando en el año 1988 me trasladé a Santander.

Por aquel entonces, ya habían comenzando las Siervas del Hogar de la Madre el 22 de septiembre de 1984. Nos movimos para poder hacer la revista totalmente a imprenta, el interior a dos colores y la portada y contraportada a cuatro colores. Conseguimos unas imprentas en las que al principio podíamos financiar las tiradas de la revista, pero conforme íbamos haciendo un número más de la revista, el siguiente nos aumentaban el precio diciendo que había subido el precio del papel o el precio de las planchas, etc. Llegó un momento en que no podíamos casi subsistir porque la financiación procedía de mi sueldo como catedrático, de la pensión de Mamie, que era pequeña, y de algunos donativos que los padres de las Siervas nos daban, de tal modo que le dije a la Madre Ana: “Vamos a tener que prescindir de la revista”. Y le planté las cuentas encima de la mesa para que viese cómo no podíamos resistir ni tres números más, porque nos poníamos ya en números rojos. Ni qué decir tiene que las suscripciones de la revista no cubrían los gastos. Ante esta situación, la Madre me dijo: “Padre, no quitemos la revista porque está haciendo mucho bien”. Y me leyó varias cartas que habían recibido de nuestros suscriptores en las que alababan la revista y agradecían el esfuerzo que hacíamos. Yo le dije: “Solo conozco un sistema para salir de esta situación: endeudarnos más”. Y le expuse mi plan. Era que dos Hermanas aprendiesen un programa de diseño que se llamaba QuarkXpress. Comprar un ordenador Macintosh para hacer nosotros toda la maquetación, y encontrar una imprenta que nos admitiese esa forma de trabajar, con la cual ahorraríamos una cantidad de dinero suficiente para resistir. Así lo hicimos. Más adelante, otra vez subieron los costos y entonces ya les propuse a las Hermanas aprender nosotros mismos a imprimir nuestra revista. Así fue cómo compramos una pequeña Offset con el compromiso del dueño de enseñarnos a imprimir, y una guillotina, marca Krupp, del año 1914, que era un peligro. Y así comenzamos.

¿Por qué puso este proyecto en manos de una panda de jóvenes?

Siempre he creído en el poder oculto que hay en el corazón de un joven. Por esa razón, aun siendo inexpertos y jóvenes, lo importante es si el joven está entusiasmado y deseoso de hacer algo grande por Dios. Una vez que eso ocurre, hay que aplicar el principio de Timon-David: “Si al joven se le pide poco no da nada. Si se le pide mucho da más”. No he tenido ninguna duda en poner responsabilidades en las manos de los jóvenes. Y lo sigo haciendo. Un chico o una chica de 14, 15, 16, 17 años, tiene el poder de lanzarse a ideales nobles y buenos. Lo importante es exponérselo.

¿Por qué una revista católica más? ¿Piensa que esta revista puede aportar algo distinto a las ya existentes?

Alguien que sepa de negocios sabe que sobre gustos no hay nada escrito. Y lo mismo en cuanto a sensibilidades en el orden católico. Lo importante es que todos estemos dentro de ese orden católico. Si yo quiero poner un negocio de zapatería en una gran ciudad, tengo dos opciones, o ponerlo en la calle donde hay muchas zapaterías o aislar mi zapatería en un barrio donde no haya cerca zapaterías. Aparentemente, parece que lo mejor es poner la zapatería donde no hay zapaterías pero esto sería un error porque el que quiere comprarse un par de zapatos va donde hay muchas zapaterías, porque si no encuentra unos zapatos a su gusto y según su pie, irá a la otra zapatería contigua, y así hasta que los encuentre, de tal modo que aunque hay una ligera competencia a la misma vez hay una ventaja grande de poner la zapatería donde hay muchas más. El resultado final es positivo para todos. La Revista HM es una revista para una sensibilidad concreta, y nace como vehículo de comunicación de las misiones que el Hogar tiene y que ha recibido: la defensa de la Eucaristía, la defensa del Honor de nuestra Madre, especialmente en el privilegio de su virginidad, y la conquista de los jóvenes para Jesucristo. No es exclusivamente para jóvenes sino que, como es el Hogar de la Madre de todos los hombres y jugándose ahora tanto en el orden de la familia, abarca también a todas las familias católicas, según el pensamiento de Dios, de Cristo y de la Iglesia.

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Por tanto, pienso que la Revista HM puede aportar mucho aunque ahora sea una tirada corta. Hay actualmente un oscurecimiento de la fe, por tanto la revista tiene que estar al servicio de la fe y de poner al alcance del lector los ejemplos de aquellos que han vivido la fe, nuestros santos, nuestros mártires y misioneros y también de aquellos que estando vivos tienen un compromiso fuerte y sincero de fe, es decir, familias que pueden ser en este momento –y ojalá lo sean hasta el final de sus vidas– ejemplo de vivencia cristiana de la vida de familia.

Por esta razón, la revista está dirigida a todos, a todos los católicos y a los hombres de buena voluntad y aquellos que quieran conocer sinceramente lo que es la vida cristiana.

¿Por qué escogieron como santo protector de la imprenta a san Maximiliano María Kolbe?

S. Maximiliano Kolbe fundó una revista titulada “El Caballero de la Inmaculada” y algunas otras más. “El Caballero de la Inmaculada” llegó a tener un millón de tirada y llegaba a toda Polonia. Claro está, en idioma polaco. S. Maximiliano Kolbe levantó una ciudad de franciscanos en un terreno descampado donde comenzó poniendo solamente una imagen de la Inmaculada, y poco a poco alrededor se fueron levantando las viviendas de los frailes que el régimen nazi destruyó. El nombre de la ciudad era Niepokalanow. Tenían panaderos, lavanderos, bomberos, carpinteros, impresores, zapateros, peluqueros..., levantaron su capilla y una organización estupenda para poder llevar a los hogares esa revista, “El Caballero de la Inmaculada”, que no recuerdo si era semanal. S. Maximiliano era un hombre contemplativo y a la vez activísimo, dispuesto a dar toda su vida por la Inmaculada. No era un acobardado, un quejica que se estuviera lamentando diariamente desde que se levanta hasta que se acuesta de lo mal que están las cosas, sino que era un trabajador.

¡Qué mejor que poner nuestra pequeña imprenta bajo la protección de este gran santo! Por esa razón lo escogimos.

¿Piensa que merece la pena hacer este esfuerzo en una sociedad donde muchos prefieren el móvil a la lectura?

Es verdad que nuestra sociedad ha cambiado muchísimo y que la gente prefiere el móvil a la lectura, pero hay también una sensibilidad de los que ven el empobrecimiento que supone dedicarse constantemente al móvil, a estar con el washap y con el Facebook todo el día. Es una gran pobreza, llegan a estropear el idioma. Se comunican a base de no decir palabras enteras, la ley que siguen es la del mínimo esfuerzo.

A su vez, hay algunos que saben saborear un buen escrito, una vida bien contada, una narración viva, una exposición veraz y por esta razón, cuando un hombre quiere pasar un rato agradable se sienta en un sillón, coge la revista HM, la abre y si los artículos están bien escritos es un gozo leer una buena lectura en un momento de tranquilidad y reposo. El hombre debe reemprender un camino de consecución de cotas que había perdido. Si no lo hacemos así, la sociedad entera estará en peligro.

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¿Ha pensado alguna vez que era mejor dejar este tipo de apostolado?

Nunca he pensado en dejar este tipo de apostolado, al contrario, siempre he pensado cuál sería el modo de expandir este tipo de apostolado, por todas las razones que llevo dichas y porque no me olvido nunca de la voz que me habló en un momento de dificultad monetaria: “Padre, no deje la revista porque está haciendo tanto bien”. Bastaría que una o dos personas se beneficiaran seriamente para su vida espiritual de la revista HM para que mereciera la pena seguir trabajando en este apostolado callado pero no inútil.

¿Ha experimentado en alguna ocasión la providencia de Dios en el desarrollo de esta labor?

Sobre la providencia de Dios en el desarrollo de este apostolado de la revista ciertamente hay muchos momentos, sobre todo en el comienzo cuando tuvimos que comprar los primeros ordenadores y las primeras máquinas. Y después en el mantenimiento, porque llevamos ya tantos años de existencia de la revista HM y hemos podido pagar todas las facturas, aunque a veces las administradoras –ha habido varias ya en este tiempo–, han tenido siempre la soga al cuello de no poder pagar y cuando menos lo esperan viene una remesa de algunos morosos que se han retrasado en el pago de la cuota o donativos y podemos salir adelante.

No nos ha faltado nunca porque además de que la revista está bajo el patrocinio de san Maximiliano, tenemos también a san José como protector.

©HM Revista; nº200 Enero-Febrero 2018

 

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