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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Reproducimos a continuación la entrevista concedida por Benedicto XVI a la Televisión Estatal Polaca (TVP) con motivo de la Jornada del Papa, que desde hace cinco años se celebra en Polonia el 16 de octubre. La entrevista fue realizada en el palacio apostólico de Castelgandolfo
por el padre Andrzej Majewski, responsable de
la Redacción de Programas Católicos de la TVP.

El 16 de octubre de 1978, el card. Karol Wojtyla se convirtió en Papa y desde aquel día en Juan Pablo II, durante más de 26 años, como Sucesor de San Pedro, y como Usted ha dicho, ha guiado a la Iglesia junto con los obispos y los cardenales. Entre los cardenales estaba también Vuestra Santidad, persona singularmente apreciada y estimada por su predecesor; persona de la que el pontífice Juan Pablo II escribió en el libro "Alzaos y vamos" - y aquí cito - "Doy gracias a Dios por la presencia y la ayuda del cardenal Ratzinger.

Esta vez hablamos con tres jóvenes pertenecientes a la Unión Seglar.

Los conocimos en Roma durante los días que rodearon la muerte de Juan Pablo II.
Ellos viajaron desde España para poder estar junto al Papa. El Hogar de la Madre compartió con ellos una jornada en la que nos hicieron partícipes de sus vivencias como jóvenes comprometidos.

José Mª, ¿cómo definirías la juventud actual?
Juan Pablo II definió a los jóvenes de España en su visita a nuestro país en mayo de 2003, en el discurso pronunciado por él en el aeródromo de Cuatrovientos de Madrid. Lo hizo dentro de una oración a Mª Santísima compuesta por él con la que concluía su discurso. Definía de la siguiente forma: “los centinelas del mañana, el pueblo de las bienaventuranzas, la esperanza viva de la Iglesia y del Papa”.
El no vivir correspondiendo a este llamamiento, a esta esperanza, es causa de que la persona en la actualidad no ama, ni a Dios ni a nadie. Únicamente ama a su misma persona y de una forma equivocada y egoísta causada por la falta de conocimiento del propio ser y de la soberbia de no querer alcanzar ese conocimiento.

¿Os podéis presentar?
S: Hola, mi nombre es Scarlett Cuadros. Tengo 21 años y soy responsable de los Grupos Juveniles de mi zona, norte de Chone (Ecuador). Llevo cuatro años perteneciendo al Grupo Juvenil “Misioneros del Amor”, y es una de las cosas que no me gustaría cambiar para nada.
A: Hola, mi nombre es Ángel Vélez. Tengo 22 años y llevo seis perteneciendo al Grupo “Juventudes Marianas Vicentinas”, en donde he conocido verdaderamente a Jesucristo.

¿ Trabajáis o estudiáis?
S: Por el momento no estoy trabajando, además curso el quinto año de contabilidad pública y auditoria.
A: Trabajo en la Fundación Padre Fitzgerald. Tengo a mi cargo el laboratorio de Computación, también estudio contabilidad pública y auditoria
- soy compañero de Scarlett- y además estudio Informática en otra universidad.

¿De dónde es usted?
Soy de Rheinphalz, una provincia del sudoeste de Alemania, cerca de Speyer am Rhein.

¿ En qué parroquia se encuentra actualmente?
Actualmente estoy en tres pequeñas parroquias alrededor de Munich (Archidiócesis de Munich y Freising, donde el papa Benedicto XVI estuvo de arzobispo de 1977 a 1981). Mis comunidades son: San Valentín en Endlhausen, Santa Margarita en Altkirchen y La Natividad de María en Oberbiberg.

El nuevo Papa fue Arzobispo de Munich, ¿ha tenido usted alguna relación con él?

En el tiempo en que estuvo de arzobispo el Cardenal Ratzinger yo todavía no era sacerdote (fui ordenado a la edad de 41 años en 1986, antes era profesor de religión y contabilidad -ciencias económicas-). Tuve un contacto mínimo por conferencias, etc.

Guillermo Blasco es uno de los jóvenes que dio su testimonio en Cuatro Vientos, Madrid, cuando Juan Pablo II visitó España en mayo de 2003.

Reproducimos a continuación, las palabras que Guillermo dirigió a Juan Pablo II, en aquella Vigilia de encuentro con los jóvenes:

Querido Santo Padre:
Me llamo Guillermo Blasco. Tengo 19 años. Pertenezco a una familia de seis hijos y estudio arquitectura técnica. Nací el día de la Inmaculada y la Virgen me ha llevado siempre bajo su manto. Estudié en el Colegio de Ntra. Sra. del Recuerdo de Madrid y mis padres me han educado en la fe.
Desde niño, Santo Padre, he sentido en mi corazón algo grande. En 1998 peregriné a Santiago de Compostela con un grupo que surgía de las manos de María: “los Montañeros de la Asunción”. Ese camino me hizo un bien inmenso. Allí sentí que Cristo quería algo más de mí.
El 15 de agosto de 1998, día de la Asunción, murió mi hermano Fernando en Irlanda en un atentado terrorista. Tenía 12 años. Este hecho marcó mi vida de adolescente. Esa misma noche, cuando supe lo ocurrido, llamé hasta la madrugada a todos los hospitales de Irlanda. Al día siguiente, se confirmó la terrible noticia e, inmediatamente, fui a Misa con mi padre.

¿Puedes presentarte?
Me llamo Anne Sophie, tengo 26 años y soy originaria del oeste de Francia. Soy la mayor de una familia católica de 5 hijos.

¿ Cómo es la educación que te dieron tus padres?
Mi padre y mi madre, desde mi primera infancia, me han educado en la fe enraizada en el amor y en una relación personal e íntima con Jesús. Siendo muy pequeña, tenía ya el deseo de hacer la Primera Comunión y tomaba a los santos como modelo para construir mi vida. Les quería mucho por su determinación en seguir a Cristo aun siendo conscientes de su pequeñez. Santa Teresa de Lisieux, Santa Juana de Arco (por su valor, su fuerza), San Pedro (que era pecador, pero tiene un gran amor), San Juan Bosco (por su amor a los jóvenes), Santa Isabel de la Trinidad, Santa Teresa de Ávila, San Antonio, San Maximiliano Kolbe, el Santo Cura de Ars… ¡es muy difícil elegir!

¿En qué consiste la santidad?
En amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo; es dar todo aquello que Jesús me pide amando y sirviendo con alegría, evitando hacer mi voluntad para buscar la Voluntad de Dios, poniendo en disciplina todos mis sentidos y mis tentaciones, es sufrirlo todo por Jesús, es saber que Jesús es todo para mí y sin Él no puedo nada.

¿ A nivel de fe siempre has sido como ahora o ha habido un antes y un después?
Tenía una vida distraída y sin horizonte, me sentía triste, no encontraba gusto en nada y cuanto más buscaba en la superficialidad más vacía me sentía, nada saciaba mis aspiraciones, era esclava de mi vanidad, de las apariencias y las cosas del mundo.
Mi fe era de compromiso, solamente iba los domingos a Misa. Después de muchos años comencé a ir todos los días. Más tarde fui con mi esposo a Fátima y allí sentí una primera llamada a cambiar de vida. Fue un impacto para mí ese encuentro con la Virgen y me nació un profundo deseo de compromiso. Mi esposo me regaló el libro de las Memorias de la Hermana Lucía, la historia de los hechos de Fátima y me conmovió mucho y fueron para mí de gran inspiración.

La joven Antonella Cristelli fue curada por intercesión de la Madre María Ludovica de Angelis.

El 3 de octubre de 2004 Juan Pablo II beatificó a la Madre María Ludovica de Angelis junto con otros cuatro nuevos beatos. El mismo día, en la Plaza de San Pedro, tuvimos la oportunidad de conocer el milagro que había decidido la beatificación de esta religiosa italiana, que desarrolló en La Plata (Argentina) su obra de caridad en un Hospital para niños. La madre de la niña milagrosamente curada por la Madre Ludovica y el médico que la atendió (ambos argentinos) nos contaron, en una larga conversación, el camino de fe que habían seguido hasta llegar a aquella jornada inolvidable de la beatificación de María Ludovica. La mujer de fe probada y el médico oscilante entre el positivismo científico y la necesidad de la fe, nos cuentan cómo Dios enredó los hilos de sus vidas para llevarles al fin a un desenlace inesperado y feliz.

Misionero Comboniano

¿Se puede presentar un poco?
Me llamo José Díaz Pérez. Nací en Oviedo. Tengo cincuenta y seis años. Soy misionero comboniano desde hace más de treinta años. Entré con veintiún años.

¿ Cómo fue su vocación?
Mi vocación yo la defino medio en broma medio en serio. En broma porque si lo tomo en serio en el momento de haberme sentido llamado tal vez no hubiera respondido que sí. Y en serio porque el Señor cuando llama, llama de verdad. Yo entiendo que mi vocación fue un don de Dios, como es toda vocación. No podía pensar que el Señor pudiera llamarme a mí. Mi infancia fue normal, en una familia sencilla, cristiana. Estudié en un colegio de religiosos, pero de pequeño nunca me sentí atraído por la vocación.

Don Yaroslav Rudyy nació en un pequeño pueblo ucraniano llamado Derebchyn, en la región de Vinnitsa. Tiene veintisiete años y fue ordenado sacerdote el 11 de diciembre de 2000. Actualmente estudia Teología Fundamental en la Universidad Lateranense de Roma.

¿Cómo era a nivel religioso Ucrania antes de la llegada del comunismo?
Ucrania no es ahora como era antes de llegar el partido comunista, incluso a nivel territorial no es la misma que antes de la Segunda Guerra Mundial. La situación religiosa estaba bien organizada, con muchas diócesis y un gran número de fieles y sacerdotes que trabajaban en aquel territorio. Antes de entrar en la Unión Soviética, el nivel religioso era muy alto y se buscaba desarrollarlo siempre más. Ahora la situación es totalmente diversa. La gente ha cambiado mucho a causa de las persecuciones.

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