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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Experiencias

Honestidad y Hacer Negocios

Son Compatibles

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Por Félix Sánchez

“En esta empresa se han plasmado muchos de los Con ello se consigue no solo mejorar la empresa en sus aspectos económicos sino incluso valores de la Doctrina Social de la Iglesia. crear en ella un clima de familia y de confianza y también extender el Evangelio”

En cierta ocasión asistí a una reunión de “economía de comunión” con los Focolares y algunos de ellos contaron su experiencia como empresarios de comunión. La “economía de comunión” es un tipo de economía que trata de poner en práctica los principios de la Doctrina Social de la Iglesia. En las empresas de comunión los beneficios de la empresa se dividen en tres partes; una parte se dedica a la propia empresa, otra se dedica a dar a conocer este tipo de empresas y una tercera parte se da a los pobres: generalmente suele ser creando una empresa de este tipo para darles trabajo. Se trata de fomentar un tipo de economía donde se tenga en cuenta a la gente, a los pobres y a los excluidos de la sociedad. Se levantó para hablar un hombre de unos 50 años de Sevilla. Estaba casado y había trabajado como ejecutivo en una multinacional. Contó que, con la crisis, de la noche a la mañana en la empresa se hizo una reestructuración de plantilla y le despidieron a él junto a muchos otros empleados. Y la empresa no miró si tenía que pagar el piso o si tenía hijos o cuál era su situación. Simplemente la empresa necesitaba reducir gastos y esa era la solución. Pues bien, a raíz de esto, como él era abogado y tenía cierta preparación, se arriesgó a montar su propia empresa.

honestidad2En concreto, en la Junta de Andalucía, se ofrecía la posibilidad de acceder a subvenciones para montar residencias de ancianos y este hombre solicitó una de estas subvenciones para establecer una residencia para 60 ancianos. Y comenzó su andadura como empresario, pero él estaba inmerso en el movimiento de los Focolares, y como católico convencido quería montar una de estas “empresas de comunión”. Surgió un problema moral muy pronto. Solo consiguió acondicionar el local para una capacidad de 50 ancianos, y él había pedido una subvención para montar una residencia para 60. Él, como cristiano, sentía que tenía que ir a devolver lo que no le correspondía, ya que la subvención era para 60, con lo cual se dirigió a la administración correspondiente de la Junta para devolver lo que tuviera que devolver. El empleado en la Junta se quedó completamente sorprendido. Dijo que ese caso no se había producido nunca. Es más, no existía un impreso para realizar esa gestión, con lo cual lo que debía hacer era irse tranquilo a su casa porque no se podía hacer ese trámite. Así lo hizo, pero pasados unos días pensó que debía volver a insistir porque no le parecía correcto haberse quedado con un dinero de la Junta que no le correspondía. Además, en las empresas de comunión no hay “contabilidad B” de ninguna clase y deben pagar religiosamente los impuestos que les correspondan. 

Bueno, pues, contó que se hizo un impreso a posta solo para él y se le puso incluso una pequeña multa. Sin embargo, resultó que su honradez fue premiada porque, a raíz de esta situación, siempre que salía algún tipo de subvención para las residencias de ancianos, la Junta daba prioridad a su empresa, porque sabían que iba a utilizar el dinero bien y honestamente, para aquello para lo que se les había concedido. ¡Y hay que constatar que en la Junta mandan los socialistas! Luego sucedió que en la residencia llegaron a tener 50 ancianos, pero cuando la crisis se agudizó, fueron perdiendo ancianos porque los hijos se llevaban a los padres a su casa para cobrar su pensión y vivir de ellas toda la familia, pues en muchos casos habían perdido el trabajo y no había otro modo de salir adelante. De este modo fueron bajando el número de ancianos en la residencia con lo que se vio obligado a convocar a todos los trabajadores y a exponerles la situación. Les dijo que el número de ancianos había bajado a 40 y que si esto continuaba así los ingresos no daban para mantener la plantilla con los sueldos de ese momento, así que quería que entre todos encontrasen una solución, porque él no quería echar a nadie. Los mismos empleados hablaron de echar horas extras gratis, de renunciar a días de vacaciones, e incluso si no quedaba más remedio de bajarse el sueldo todos, proporcionalmente. En todo esto se incluía él mismo, que era el jefe.honestidad3

Como consecuencia de esto su empresa salió bastante bien de la crisis y a diferencia de otras residencias no tuvieron que despedir a nadie. Los empleados sienten que esa empresa es algo suyo también y se sienten amados por la dirección de la empresa; amados y valorados. Decía también que ha comprobado que el mobiliario suele durar más que en otras residencias porque los empleados se sienten queridos y tratan mejor las cosas de la empresa. Se gasta menos en materia de limpieza y de mantenimiento y los ancianos están mejor tratados porque todos se han implicado mucho más con la empresa. En consecuencia, reina un ambiente de confianza que se trata de mantener fomentando reuniones periódicas para afrontar juntos los problemas que se plantean y escuchando a todos antes de decidir, porque en la política de la empresa los trabajadores son el valor más importante. En esta empresa se han plasmado muchos de los valores de la Doctrina Social de la Iglesia. Con ello se consigue no solo mejorar la empresa en sus aspectos económicos sino incluso crear en ella un clima de familia y de confianza y también extender el Evangelio. A un empleado al que lo has amado le puedes hablar de Cristo, porque su corazón ya está abierto a lo que le puedas decir. Explicándole que este tipo de empresa es la que propugna la Doctrina Social de la Iglesia, ve a la Iglesia de otro modo. Le inmunizas contra las mentiras de los enemigos de la Iglesia. La Doctrina Social de la Iglesia, siendo como es una expresión más del Evangelio de Cristo, es un instrumento del que no podemos prescindir para atraer a las almas a la salvación.

©Revista HM; º192 Septiembre-Octubre 2016

 

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