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Experiencias

Confianza en Dios

Hace tiempo le oí a un sacerdote
contar una historia sobre la confianza en Dios,
que me hizo reflexionar en cómo es mi confianza.

El hecho ocurrió en Ucrania, hace algunos años, cuando la persecución todavía arreciaba con fuerza. Hoy, gracias a Dios, Ucrania ha cambiado un poco y la Iglesia comienza a resurgir. Pero en aquellos años la persecución era tremenda. Se buscaba destruir la fe, el espíritu. Casi todos los sacerdotes fueron expulsados, deportados a Siberia a trabajos forzados o sencillamente asesinados. La historia se refiere precisamente a uno de estos sacerdotes deportados a Siberia. Fue llevado allí con muchas otras personas todas acusadas de un gran delito: ser cristianas. Después de un largo viaje en medio de muchas penalidades, la primera noche que pasaron en Siberia, el sacerdote no conseguía dormir. Demasiados acontecimientos, incertidumbres, penalidades y miedos para poder conciliar el sueño tranquilamente. Así que decidió ponerse a rezar. Al poquito comenzó a oír un pequeño susurro, como si otra persona estuviera también rezando. Se acercó un poco más y efectivamente, descubrió a un hombre que rezaba.

-¿Qué hace? -le preguntó-.
-Estoy rezando a Dios y a la Virgen, pidiéndoles que me ayuden para poder confesarme, porque sé que me queda muy poco tiempo de vida. Pronto moriré y quisiera confesarme antes de que esto ocurra. Por ello pido a Dios para que me dé esta oportunidad.

Efectivamente, aquel hombre llevaba ya tiempo deportado en esas tierras siberianas, sometido a trabajos forzados que habían desgastado sus fuerzas, por lo que presentía ya ese final próximo.

-¿Pero tú crees que podrás salir de aquí para poder confesarte? - le preguntó el sacerdote sin desvelar todavía su identidad.Y aquí viene la confianza infinita de ese hombre en Dios que respondió sin dudar ni un instante: "Tengo tanta confianza en Dios, que sé que si yo no puedo salir de aquí, Él se las ingeniará como sea para enviarme un sacerdote que me ayudará. Yo sólo sé que el Señor oirá mi oración. El medio ya es cosa suya."

Y efectivamente, eso hizo el Señor. El hombre había hecho un gran acto de fe y esperanza, lleno de dolor, y su confianza no se vio defraudada. ¡Qué gran felicidad la de ese hombre! que tiene la seguridad absoluta de que el Señor, aun cuando por las circunstancias parezca imposible, no le abandonará y hará lo que sea para que él pueda tener un sacerdote cerca en el momento de la muerte. ¡Bendito tú que has creído!

También para el sacerdote fue una gracia inmensa, aun en medio de tanto sufrimiento y dolor, el sentirse instrumento en las manos del Señor y ver cómo Dios no desoye ninguna oración hecha con verdadera confianza y amor.

©Revista HM º124 Mayo/Junio 2005

Hermana Clare

Hermana Clare

¡Feliz cumpleaños, Hna. Clare!

Hoy la Hna. Clare hubiera cumplido 37 años. Desde su conversión solo tuvo un deseo: consolar al Señor con su vida.

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