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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Categoría: Experiencias

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Por P. Dominic Feehan, SHM

San Juan Pablo II en su encíclica Ecclesia de Eucharistia decía:
«El culto a la Eucaristía fuera de la Misa es de inestimable valor en la vida de la Iglesia...
Es bello quedarse con Él e inclinados sobre su pecho, como el discípulo predilecto, ser tocados por el amor infinito de su corazón...
Hay una necesidad renovada de permanecer largo tiempo, en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento».

En octubre de 2012, una comunidad de Siervos del Hogar de la Madre llegó a la parroquia de Ntra. Señora de Loreto, en Guayaquil-Ecuador. Por entonces, la mayor parte de la iglesia se encontraba aún en proceso de construcción. El párroco anterior, P. Francisco Sojos, gran amigo de la comunidad, sacerdote con mucha experiencia y sabiduría, nos enseñó y nos explicó la realidad de la parroquia. Nos mostró toda la iglesia, las aulas de catequesis, el salón grande... y nos contó sus planes de mejoras y proyectos que tenía en mente. Llegamos a un trastero y nos habló del plan de convertirlo un día en una capilla de Adoración Eucarística. Nos costó imaginarlo porque era un auténtico trastero: desorden, suciedad y muchas cosas más.

Llegó el tiempo de preguntarnos: ‘y este trastero, ¿de verdad se podría convertir en una bonita capilla?’. Lo miramos y lo encontramos más sucio que antes, pero aun así lo hablamos y cogimos algunas ideas de cómo hacerlo. Nos ayudó y nos animó mucho el P. Félix con algunas indicaciones que nos daba cuando venía a visitarnos. Él nos aconsejó poner una imagen grande y bonita de la Divina Misericordia como fondo, delante un altar y nos explicó más cosas de cómo decorar el interior.

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Como cualquier proyecto, este implicaba unos gastos y, siendo una parroquia pobre, los recursos hacían falta para poder ponerlo por obra. Sin embargo, mientras el plan quedaba temporalmente en un sueño bonito, la providencia amorosa de Dios vino en nuestra ayuda. Un día, el P. José Javier y yo fuimos a una reunión de clero de la Archidiócesis de Guayaquil. Entre la mucha información y avisos que se dieron, nos llamó la atención la posibilidad de solicitar una beca para la construcción de capillas de Adoración Eucarística. Entonces el P. José Javier, párroco de Ntra. Señora de Loreto, hizo una solicitud de ayuda económica para la capilla. Así se puso en movimiento el deseado proyecto.

La Archidiócesis nos dio un número telefónico de un señor que iba a ser el padrino del proyecto. Es un hombre de negocios y apoya económicamente proyectos de construcciones de capillas de Adoración Eucarística. Le invitamos a la parroquia para que viera nuestro pobre trastero y escuchara nuestro deseo de convertirlo en una capilla. Es un hombre humilde y amable y, al explicarle todo el proyecto, enseguida nos dio su total apoyo y unos días después nos presentó al arquitecto que iba a encargarse del proyecto y que, gracias a Dios, contaba con experiencia en proyectos como el nuestro. Por fin nuestro sueño iba a hacerse realidad.

El arquitecto vino para medir todo y hacer sus estudios del trastero, hizo una planificación del proyecto y nos entregó el diseño de la capilla. Quedamos muy gustosos con el proyecto. El padrino ya tenía obreros que podían dedicar un tiempo a la construcción de nuestra capilla, pero todo se atrasó porque tenían que terminar otros proyectos que tenían entre manos. Finalmente, en octubre de 2015 llegó el arquitecto con los obreros para comenzar la obra. El trabajo era intenso y avanzaba bastante rápido hasta que lo terminaron todo. Pero todavía faltaban algunas cosas importantes: un cuadro grande de la Divina Misericordia.

A través de un contacto conocimos un pintor profesional del centro de la ciudad, un hombre joven llamado Christian Moreano, nos enseñó sus trabajos y nos gustaron mucho, por su gran talento y realismo. Fue contratado para la mayor obra de su vida. En enero de 2016 se puso a trabajar y en dos semanas cumplió lo prometido: un cuadro grande y bonito de la Divina Misericordia. Nada más entrar en la capilla se captaba inmediatamente la mirada de Jesús.

El siguiente asunto era dar seguridad al Santísimo, para prevenir robos o profanaciones. No era tan fácil. Lo hablamos, lo pensamos y lo consultamos. No quisimos perder la estética, ni la intimidad del Santísimo. Visitamos otras capillas de Adoración Eucarística para sacar algunas ideas: un cofre de cristal para el Santísimo, poner un cristal grande enfrente del altar o poner una reja con un cristal en el centro. Nos decidimos por este último. A finales del mes de abril se puso una reja decorativa dejando un espacio rectangular por el centro donde se iba a fijar el cristal. El cristal era el último detalle que faltaba para poner en funcionamiento la capilla. La víspera de la fiesta de Ntra. Sra. de Fátima llegó el cristal y se puso.

Desde entonces tenemos adoración en la parroquia desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde, de martes a viernes. Fue un regalo de la Virgen de Fátima porque el 13 de mayo se expuso el Santísimo por primera vez en la capilla de Adoración de la parroquia. El 2 de junio, fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote en el calendario litúrgico ecuatoriano, Mons. Giovanni Battista Piccoli, obispo auxiliar de Guayaquil, presidió la Santa Misa y después bendijo solemnemente la capilla de Adoración Eucarística.

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Estamos seguros de que el Señor, desde su presencia viva en la Eucaristía, ya está bendiciendo a muchas almas y seguirá derramando muchas gracias y bendiciones sobre la parroquia. En países donde se ha establecido la Adoración Eucarística los frutos son incontables: conversión, salvación, sanación de viejas heridas, perdón, reconciliación, nacimiento de muchísimas vocaciones a la vida religiosa o al matrimonio...

Como la primera misión del Hogar de la Madre es “la defensa de la Eucaristía”, nos ha dado una gran alegría poder llevar a cabo el proyecto de construcción de la capilla de Adoración. Es la primera vez que una comunidad de Siervos ha hecho tal proyecto y ojalá que sea el primero de muchos. Una cosa es el proyecto material y otro, que es lo más importante, es el proyecto de evangelizar y llevar a las almas a una mayor intimidad con el Señor en la Eucaristía.

Con el transcurso del tiempo, hemos visto a los feligreses responder con mucha generosidad para acompañar al Señor en la Adoración. Son fieles al cumplir sus turnos y rezan con mucho amor y devoción. No todos los adoradores son adultos, también vienen muchos jóvenes, sobre todo en las horas de después del Instituto o de la universidad. Allí, en el silencio de la capilla, encuentran al Único que puede satisfacer el anhelo más grande de sus corazones.

©HM Revista; nº199 Noviembre-Diciembre 2017

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