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Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Camino de SantiagoHna. Anna Riordan, S.H.M.

La tumba del Apóstol Santiago el Mayor se encuentra dentro de la Catedral de Santiago de Compostela (España) y cada año que la fiesta del Apóstol (25 de julio) cae en domingo, se celebra un Año Santo. En agosto de 2009, el Excelentísimo y Reverendísimo Mons. Julián Barrio Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela, anunció la celebración del Año Santo de Compostela de 2010 y el 31 de diciembre de 2009, se inauguró oficialmente el Año Santo, con la apertura de la Puerta Santa de la Catedral. Este es el Año Santo número CXIX de una historia que comenzó en 1120 con el Papa Calixto II, que concedió por primera vez el permiso para su celebración.

Brian JacksonBrian Alexander Jackson

Brian es un chico americano nacido en Jacksonville, Florida. Actualmente está realizando los estudios de Psicología en la Universidad Florida Norte. Colabora en la pastoral universitaria y trabaja en la parroquia de la Asunción en Jacksonville. En este artículo nos cuenta su experiencia de conversión.

Fui bautizado en la Iglesia Presbiteriana. Mis padres se divorciaron antes de que yo caminase, pero mi madre, por la gracia de Dios, conoció a un hombre que ahora es mi padrastro, el más joven de diez hermanos en una familia católica de Salt Lake City. Más tarde mi padre se casó con otra mujer que era protestante y para su desconsuelo y el de esta mujer, fui educado en la Iglesia Católica.

hnasonyayhnakristenHna. Kristen Gardner, Hna. Sonia Moset

“Las Jornadas Mun­dia­les dan lu­gar a que los jóve­nes pue­dan te­ner un en­cuen­tro ver­da­dero con Jesucristo”.

El 15 de febrero de 2010, dos Siervas del Hogar de la Madre empezaron a trabajar en las oficinas de la Jornada Mundial de la Juventud 2011, en Madrid.  Aquí, en esta entrevista, nos cuentan sobre el trabajo que están llevando a cabo. 

Yo era católica desde la cuna, es decir, fui a un colegio católico desde primer a séptimo grado y me confirmé pero nunca vivimos la fe en casa. Desafortunadamente, como tantos otros, dejé la Iglesia y cogí mi propio camino. Cuando finalmente me di cuenta de que me faltaba algo empecé a ir a distintas Iglesias, Baptista, Pentecostal, etc... pero simplemente no experimentaba nada, así que dejé de ir. Dios tenía su mano sobre mí todo el tiempo. Me llevó tras muchos años de errores y sufrimientos a encontrar mi camino pero creo que Dios me dio un rodeo para mostrarme ciertas cosas, para prepararme al impacto que Él iba a provocar en mi vida. Quizá para que tuviese más compasión con los otros y pudiese decirles: “¡Yo sé por lo que estás pasando, he estado allí y hay esperanza, Él está VIVO!”

Por Kelly Pezo

Mis abuelos llevan casados ya casi cincuenta y tres años. Como cualquier matrimonio, han tenido sus momentos difíciles y sus tribulaciones. También ha habido momentos de inmensa alegría y amor. Mi abuela es una esposa, una madre y una abuela increíble, siempre preocupada del bienestar de todo el mundo. ¡Ha sido tan buena con mi abuelo! Se podría decir que le mima. Ella hace cualquier cosa por él. Pero todos, los diez hijos y veintisiete nietos están de acuerdo en que son un cuadro muy bonito de ver: ¡tantos años y todavía tan enamorados!

Hace algunos años, a mi abuelo le diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer. Es una enfermedad progresiva y hereditaria; la mayoría de sus hermanos ya han perdido casi del todo la cabeza. De vez en cuando él se olvida los nombres de los nietos o pregunta: “¿De quién eres?”. Y nosotros simplemente sonreímos y le decimos: “Yo soy de Gisela” o “Soy de Javier”.

Por hna. Kristen Gardner, S.H.M.

Tan sólo un examen podría haber causado que el plan de Dios sobre mí se fuera al garete. Es un poco difícil de creer, ¿no? Sin embargo, es verdad.

Justo después de cumplir quince años, descubrí que Dios me llamaba a ser Sierva del Hogar de la Madre. Después de oír por primera vez la voz de Dios, tardé bastante en aceptar interiormente esta vocación que Dios me había dado. Pensé, por ejemplo, que las hermanas comían pescado y yo lo odiaba. Pensé en lo que yo quería estudiar en la universidad. Pensé en los libros que yo quería escribir. No obstante, después de unas semanas de conflictos interiores, yo sabía que tenía que aceptar la voluntad de Dios sobre mí. Dije "sí" y un torrente de paz inundó mi alma.

Hace tiempo le oí a un sacerdote
contar una historia sobre la confianza en Dios,
que me hizo reflexionar en cómo es mi confianza.

El hecho ocurrió en Ucrania, hace algunos años, cuando la persecución todavía arreciaba con fuerza. Hoy, gracias a Dios, Ucrania ha cambiado un poco y la Iglesia comienza a resurgir. Pero en aquellos años la persecución era tremenda. Se buscaba destruir la fe, el espíritu. Casi todos los sacerdotes fueron expulsados, deportados a Siberia a trabajos forzados o sencillamente asesinados. La historia se refiere precisamente a uno de estos sacerdotes deportados a Siberia. Fue llevado allí con muchas otras personas todas acusadas de un gran delito: ser cristianas. Después de un largo viaje en medio de muchas penalidades, la primera noche que pasaron en Siberia, el sacerdote no conseguía dormir. Demasiados acontecimientos, incertidumbres, penalidades y miedos para poder conciliar el sueño tranquilamente. Así que decidió ponerse a rezar. Al poquito comenzó a oír un pequeño susurro, como si otra persona estuviera también rezando. Se acercó un poco más y efectivamente, descubrió a un hombre que rezaba.

-¿Qué hace? -le preguntó-.
-Estoy rezando a Dios y a la Virgen, pidiéndoles que me ayuden para poder confesarme, porque sé que me queda muy poco tiempo de vida. Pronto moriré y quisiera confesarme antes de que esto ocurra.

¿Qué son 17 años comparados con la eternidad?, pues sí, ciertamente, un minúsculo e insignificante periodo de tiempo, pero para mí suponen unas tres cuartas partes de mi vida, y por lo tanto, demasiado tiempo para desconocer ciertas realidades fundamentales para mi vida.

Cuando miro hacia atrás no puedo evitar pensar en cuánto tiempo desperdiciado por mi gran desconocimiento e ignorancia respecto a las cosas de Dios, a las realidades sobrenaturales. Demasiados años sin saber o sin querer enterarme de que tengo una Madre en el Cielo que anda como loca intentando guiar mis pasos hacia Dios.

Es difícil la educación y formación de un hijo y lo es más aún cuando éste no reconoce a su madre y se cree totalmente autosuficiente, erigiéndole un pedestal a sus propias ideas, esquemas, sentimientos, en definitiva, a su propio yo. Pero tuve la gran suerte, o mejor dicho, la providencia de Dios me agarró en la primera oportunidad que le dejé, y me topé con un grupo apostólico muy mariano, el Hogar de la Madre, al cual le debo mucho; éste me ha descubierto todo un mundo hasta entonces oculto a mis ojos.

Por Terri DeLuca

Terri, ¿estás sentada?”, -la enfermera preguntó por el teléfono- “hemos recibido los resultados de tu test y son positivos. Estás embarazada”.

Yo rebosaba de alegría, sollozando con lágrimas de felicidad. Nunca había estado tan alegre. Habíamos querido tener otro niño desde hacía dos años. Por fin Dios nos había dado el don de la vida otra vez. ¡Ese era el día más feliz de mi vida!

Ocho semanas después tuvimos nuestro primer ultrasonido.

- “Es una niña”, dijo el Dr. Horner.
- “¿Está seguro?”, le pregunté ilusionada.
- “Bueno, yo no pintaría todavía la habitación del bebé, pero sí, estoy seguro”.

Mi primer hijo, Joey, que entonces tenía dos años, sabía algo de lo que estaba pasando. Él sabía que la tripa de mamá estaba cambiando, pero naturalmente no sabía por qué. Me acuerdo tener un placer inmenso al contarle que iba a tener una hermanita y cómo sería cuando ella viniera a casa. Joey aprendió a acariciar mi tripa y a decir “be-bé”. A la hora de comer, cuando le pedíamos a Dios que bendijera la comida, también le pedíamos que bendijera al bebé y Joey acariciaba su propia tripa. ¡Yo, la madre de dos niños casi no me lo podía creer!

Por Hna. Estela Mª, S.H.M.

Hace poco tiempo me leyeron el párrafo de un libro en el que se decía que Jesús era para los jóvenes católicos un líder, un amigo, una persona comprometida… Me quedé pasmada y dudando hasta qué punto esta información es fidedigna. ¿No será más bien la imagen de Cristo que ciertos sectores quieren imponer? Yo soy joven, tengo veintisiete años y gracias a Dios bastantes amigos, y ninguno me ha comentado que alguien le haya preguntado quién es Jesús para él.

Me cuesta creer que pueda existir alguien a quien le impresione más saber que Cristo es un líder a saber que es el Hijo de Dios. El mundo está lleno de líderes más o menos aceptables, el Verbo Encarnado maravillosamente perfecto es solamente uno.

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