Menu

Mamie

Mamie y sus dientes

Yo he conocido a Mamie siempre con dentadura postiza. Hablar de sus dientes a algunos les parecerá una bobada, una bufonada, una pérdida del tiempo y de la oportunidad de escribir sobre algo interesante. ¿Qué me puede aportar a mi vida espiritual una reflexión en torno a mis dientes?

Así podemos pensar si no caemos en la cuenta de que los dientes pueden ser causa de dolores, y por tanto de sufrimientos y penalidades. Y como todo lo corporal está en relación con nuestra alma, ese hecho del sufrimiento, puede ser, si es aceptado, fuente de méritos.

Una vez vi un pequeño vídeo de dibujos animados, hecho en Checoslovaquia, en el que una mujer padecía rabiosos dolores de muelas, y no descansaba hasta que se liberaba de la muela que le era fuente de intolerables sufrimientos, arrancándosela. Eran dibujos planos. Puedo decir que hasta antipáticos. La música que había de fondo ponía nervioso. Y ayudaba a sentir la desazón de la pobre mujer. Y es que los dolores no son nunca agradables. Por el contrario, pueden llegar a ser una auténtica tortura.Y por ello, fuente de merecimientos si lo sabemos ofrecer a Dios Padre junto a los sufrimientos de Jesucristo, que muere en la Cruz por nosotros.

Mamie tenía una dentadura postiza de varias muelas que con ganchos de metal se unía en el arco dentario superior a los dientes caninos. Y tenía un falso padalar hecho de resina tintada de rojo para parecer natural. Con el tiempo, aquellos ganchos fueron afectando a los caninos, que no solamente ennegrecieron, sino que los dañaron. A pesar de la higiene dental diaria, poco a poco, fueron apareciendo dificultades en la boca que le hacían sufrir mucho. Una fuerte infección vino a añadirse a los normales sufrimientos.Y fueron cayendo los dientes. Mamie veía aparecer de día en día los síntomas de la ausencia de los años de la juventud y de la madurez. Pero esta llega inexorablemente. Mamie no era una mujer que se abatiera por su llegada. Al contrario, en ella se verificaban las palabras del Apóstol, de que mientras se va derrumbando la morada temporal, se edifica la morada eterna. Y esperaba con deseo su deseada, desde su fe viva, entrada en el Cielo.

Yo la he visto sufrir mucho de su boca, de sus dientes, por las infecciones que la hacían penar mucho. Pero el temple de Mamie era excepcional. Su capacidad de sufrimiento, única. Y no acabo de comprender cómo era posible estar alegre y sonreir en medio de tanto sufrimiento. Pero su secreto lo constituía su unión con Dios, su unión con Cristo y su amor a las almas, especialmente a sus hijos espirituales sacerdotes, por quienes se inmolaba de día en día.

Cuando ya no le quedaban más que dos dientes y estos moviéndose en su boca y con fortísimos dolores, me pidió que se los arrancara. He de decir que yo estaba prisionero de dos sentimientos contrapuestos: por una parte, el verla sufrir intensamente y por otro, el que pudiera, con mi impericia, hacerle mayor dolor que el que quería evitar. Me armé de valor y cogiendo una tenacilla que teníamos, le arranqué los dos dientes que le quedaban. Ella ofrecía sus dolores por “sus hijos sacerdotes”.

Mamie quedó en su sillón, soportando el resultado de la “operación”, y rezando intensamente unida a Cristo crucificado por sus hijos espirituales. Así era Mamie.

Por D. Rafael Alonso Reymundo

©Revista HM º115 - Nobiembre/Diciembre 2003

Hermana Clare

Hermana Clare

Es mi hermana mayor

Carl : Me estoy convirtiendo al catolicismo en parte por la Hna. Clare Crockett.

Buscar

Redes sociales

Elegir idioma

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo