Menu

Mamie

Mamie y D. José Guerra Campos

Después de la muerte de Mamie ocurrida el 4 de agosto de 1994, yo heredé todos los libros de carácter religioso que ella poseía en su biblioteca. No son un número excesivo de ejemplares. La mayoría son de lengua francesa puesto que ella era belga francófona. Libros sobre el beato Juan XXIII; La infancia de la cruz; Catecismo de increyentes; El día en que Cristo murió; El crucificado; El joven en la cruz; Una lámpara en el camino; La noche privada de estrellas; En el corazón de las masas; Sta. Catalina de Siena; Sta. Bernardette, etc. Pero también tenía algunos otros títulos en español y entre ellos un libro de Mons. D. José Guerra Campos titulado “el octavo día” en el que se recogen sus intervenciones en la televisión española que se emitían todos los días desde el 17 de abril de 1972.

Lo he cogido por casualidad para leer las agudas observaciones y las profundas meditaciones de un obispo que fue para nosotros un verdadero padre y pastor. Este pequeño libro está dedicado cariñosamente a Mamie con esta dedicatoria personal: «A Me Elisabeth Van Treuttens, en comunión de fe y esperanza, pidiendo al Señor que haga gozosa y fecunda su actividad al servicio de Jesús, bajo la protección maternal de Santa María, Madre de la Iglesia y en cooperación apostólica con todos sus hermanos e “hijos”». Firmado: + José Guerra C. Obispo de Cuenca, 13-7-1973.

Ciertamente se me agolpan recuerdos llenos de alegría al recordarles a ambos, porque me ha sorprendido que Mons. pusiera entrecomillado la palabra hijos. Porque él no ignoraba la función maternal espiritual que tenía Mamie.

Cuando Mamie murió tenía noventa y nueve hijos espirituales sacerdotes y entre ellos algún obispo. El mismo D. José Guerra Campos era hijo espiritual de Mamie. En el año 1975, por tanto posterior a esta dedicatoria, yo fui con Mamie a visitar a D. José que nos acogió con un corazón paterno y nos pidió que rezáramos con él el Ángelus como lo hacíamos en nuestra casa. Nos pusimos de rodillas y los tres rezamos a la Virgen Santísima.

Pasaron los años y Mamie ya viejecita, en silla de ruedas, con el pie gangrenado, fue junto a todos los miembros del Hogar de la Madre, que celebrábamos la Semana Santa en el Monasterio de S. Miguel de la Victoria en Priego (Cuenca), a la Misa Crismal que celebraba el Sr. Obispo. Al acabar la misa, Mamie quiso ir a saludarle para darle las gracias por todo lo que había hecho por el Hogar. Esperamos en la puerta de salida de la sacristía y después de atender a otras personas en el interior de la sacristía salió. Al encontrarse con Mamie, esta le dijo: “Hijo mío, quiero agradecerle todo lo que has hecho por nosotros”. Yo le dije: “Monseñor, tiene el pie con gangrena y está ofreciendo todo por sus hijos”. Los que estábamos rodeándola, en número bastante elevado puesto que sobrepasábamos las doscientas personas, pudimos oír cómo él respondía: “Siempre que nace una obra, el Señor escoge un alma víctima para que se ofrezca por ella. Y esta es usted. Continúe fiel a su trabajo”.

Una corriente de espíritu unía a estas dos almas grandes.

Por D. Rafael Alonso Reymundo.

©Revista HM º116 - Enero/Febrero 2004

Hermana Clare

Hermana Clare

Es mi hermana mayor

Carl : Me estoy convirtiendo al catolicismo en parte por la Hna. Clare Crockett.

Buscar

Redes sociales

Elegir idioma

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo