Menu

Mamie

Mamie y la Eucaristía

No hay santos sin la Eucaristía. Pero a la Eucaristía, encerrada en tantos sagrarios, sí le faltan santos que vayan a adorarla.

 

Mamie tenía una profunda vida eu carística. De su vivencia exterior yo fui testigo cualificado. De su vivencia interior, sólo dejaba escapar algunos signos que delataban su intensidad. Adentrarse en la vida eucarística de Mamie es adentrarse en una relación de intimidad donde la iniciativa siempre partía del mismo Dios. Mamie recibió del Señor un finísimo poder de observación, una sensibilidad exquisita hacia lo bueno, lo bello, lo recto. No es, pues, de extrañar que todo el don recibido se encauzase hacia Jesucristo nuestro Señor. Su poder contemplativo, su riquísima vida interior apenas era perceptible más que para aquellos que estaban cerca de ella, no sólo físicamente sino, sobre todo, por la fe.

Siempre que nos poníamos en viaje lo hacíamos a algún santuario de la Virgen Santísima o de algún santo; otras veces dirigíamos nuestra meta hacia monasterios llenos de espiritualidad, tales como S. José de Ávila y la Encarnación; Caleruega, lugar de nacimiento de Sto. Domingo de Guzmán; El Palancar (Cáceres), lugar santificado por S. Pedro de Alcántara; el monasterio de Carmelitas Descalzos de Segovia donde reposan los restos de S. Juan de la Cruz; Covadonga; el Pilar, Lourdes, Fátima, Rue du Bac, Beauraing, Banneux, Halls, Santiago de Compostela, Montserrat, S . Pedro del Vaticano, Sta. María la Mayor, la Basílica de S. Francisco de Asís, Fontebranda (la casa de Sta. Catalina de Siena)... En todos estos lugares asistíamos antes de mi ordenación a la celebración eucarística con toda devoción. Después de mi ordenación ella asistía con sumo recogimiento.

Recuerdo especialmente varias celebraciones en las que Mamie parecía vivir intensamente, profundamente, arrebatadamente la Eucaristía. Fuimos una vez los dos a Torreciudad (Barbastro. Huesca). Este Santuario destaca por su sobria belleza, su nobleza, su majestuosidad en medio de un paisaje prepirenaico.

Había mucha gente. Mamie estaba en el primer banco. Todos iban de fiesta. Una bella mañana. El deleite del órgano acariciando nuestros sentidos. La belleza de una liturgia embriagadora. Las gradas empinadas conducían a un altar marmóreo adornado de flores y de seis candelabros inmensos. El ambiente de fe. Recogimiento, fervor y devoción se extendía por todo el recinto. El espacio recortado interior, iluminado apenas por una luz cenital, invitaba a elevar el corazón a lo alto. Llegó el momento del prefacio. Y después el Sanctus. Cantado. Solemne. Intemporal. Cadencias de lo eterno. Comenzó el canon y la invocación al Espíritu Santo para santificar las ofrendas. Mamie en oración recogida miraba cada movimiento, cada gesto del sacerdote. Parecía no ver nada a su alrededor. Fija su mirada en el sacerdote que pronuncia las palabras de consagración y con suma unción eleva la Hostia Santa por encima de su cabeza para la adoración de los fieles. Mamie se estremece. No aparta sus ojos del blanco Pan de los ángeles. Después, cuando el sacerdote hace la genuflexión en adoración, ella con su crucifijo entre las manos, sin apoyarse en el banco, hace una profunda reverencia desde su situación de arrodillada. Es profundísima la adoración.

Inmediatamente las palabras consecratorias sobre el cáliz. Al elevarlo el sacerdote, un inmenso estremecimiento en su cara. Dos gruesas lágrimas brotaron de sus ojos que se tornaron en una fuente. Mamie lloraba.

Yo seguí toda la ceremonia junto a ella en profundo recogimiento porque sabía que me encontraba delante de una relación misteriosa entre ella y el Señor.

Celebrar la Eucaristía significa participar del destino del Santo de los santos.

No puedo en unas simples líneas agotar la intensa vida eucarística de Mamie. Esta simple pincelada que acabo de dar quiere servirte a ti, querido lector, para vivir intensamente tu relación con Jesucristo presente en la Eucaristía.

Por D. Rafael Alonso Reymundo.

©Revista HM º121 - Noviembre/Diciembre 2004

Hermana Clare

Hermana Clare

Es mi hermana mayor

Carl : Me estoy convirtiendo al catolicismo en parte por la Hna. Clare Crockett.

Buscar

Redes sociales

Elegir idioma

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo