Menu

Revista H.M.H.M. es una revista bimensual que se publica en español, inglés e italiano. Incluye artículos de formación, liturgia, valores, con entrevistas y testimonios vivos e impactantes de fe.

Misiones

Las Siervas en Ecuador

El pasado 23 de marzo, Juan Pablo II proclamaba Beata a la misionera suiza María Caridad Brader, fundadora de la Congregación de Franciscanas de María Inmaculada. En 1893, esta religiosa dejaba la misión de Chone (Ecuador) y era destinada a una fundación en Túquerres, (Colombia).

Ciento diez años después de su partida de Chone, un nuevo grupo misionero, compuesto por cuatro Siervas del Hogar de la Madre, acaba de abrir una misión en la misma ciudad.

Las cuatro misioneras, que marcharon con la bendición de su obispo de Cuenca Mons. D. Ramón del Hoyo López, partieron de España el 24 de marzo poniendo su pie en tierras ecuatorianas la víspera de la Solemnidad de la Anunciación del Señor; de este modo daban inicio a su labor misionera agarradas de la mano de María Santísima y haciendo de su Sí un único “Fiat” a la voluntad de Dios.

Muchas semejanzas entre la trayectoria de la Beata Caridad Brader y la de las Siervas constituyen un hecho absolutamente providencial en esta página histórica de la vida de nuestra Asociación. En efecto, a finales del s. XIX, el obispo de Portoviejo (Ecuador), Mons. Pedro Schumacher, pedía voluntarias para trabajar como misioneras en su diócesis y la Beata Caridad fue una de las más entusiastas de aquel grupo misionero que trabajaría en Chone. A mediados del año 2002, el Arzobispo actual de Portoviejo también nos hizo un llamamiento personal a las Siervas del Hogar de la Madre y respondimos poniendo al servicio de la Iglesia a cuatro miembros para trabajar como misioneras en Chone.

La Beata Caridad Brader supo compaginar la contemplación y la acción; nosotras procuramos vivir el “ser contemplativas en la acción”. La Beata Caridad Brader era un alma eucarística por excelencia; nosotras tenemos una profunda espiritualidad eucarística emanada de nuestra primera misión que es la defensa de la Eucaristía. La Beata Caridad Brader trabajó duramente catequizando a innumerables grupos de niños; nosotras tenemos como tercera misión la conquista de los jóvenes para el Señor. El lema de la Beata Caridad Brader era “Él lo quiere”; nosotras vivimos uno semejante: “Señor, ¿tú lo quieres? Pues yo también”.

Nos parece un acontecimiento no casual el hecho de haber emprendido esta misión en Ecuador justamente coincidiendo con la Beatificación de esta mujer que tan sólo dos días antes nos era totalmente desconocida. Todo indica unos detalles finísimos de la paternidad de Dios que está siempre a nuestro lado.

Nuestras cuatro hermanas misioneras, la Hna. Mª Inmaculada Doncel, Hna. María Fuentes, Hna. Rosa Mª Muñoz y Hna. Estela Mª Morales, han ido a colaborar estrechamente con el arzobispo de Portoviejo (Ecuador), Mons. D. José Mario Ruiz Navas y con sus dos obispos auxiliares D. Francisco Vera y D. Lorenzo Voltolini. Con mucho entusiasmo acaban de abrir brecha en el campo de la misión como pioneras dentro de las Siervas. Su misión fundamental no es desarrollar una labor como enfermeras y asistentes sociales sino primordialmente como evangelizadoras, llevando la Palabra de Dios a los hombres y llenando de amor a María el corazón de Ecuador. Es, una vez más, un gran reto para la vida consagrada y una ardua tarea donde no están solas porque, sin duda alguna, la Beata Caridad Brader se ha convertido ya en una de sus más eficaces protectoras.

Con mucho entusiasmo y alegría partieron de España las cuatro hermanas. Fue un momento emocionante, como ya lo estaban siendo todos los días que precedieron a la partida. Oración, consejos, llamada constante a la fidelidad al carisma recibido, a la alegría, a ser solas para Dios, a darse a los hermanos olvidándose de uno mismo… en definitiva, a evangelizar en nombre de Dios. Los sentimientos se mezclaban, claro está, los corazones aunque alegres, también sentían la congoja de la separación.

Ya hemos recibido noticias de los primeros pasos de las nuevas misioneras nada más llegar a América. Son testimonios llenos de vida y como tales, los citamos a continuación:

“¡¡Estamos muy contentas!!”, -son palabras de la Hna. María-“rezad mucho para que el Señor nos dé un corazón muy grande, lleno de fuego, de amor a las almas, de generosidad y que nos mantenga sencillas y humildes a nuestra vocación”. Todo un plan de vida resumido pero completo para cualquier misionero. Y repite de nuevo: “¡¡qué contentas estamos de ser siervas!!”. Y, por supuesto, no podía faltar la nota de humor: “Ahora lo que mejor se nos está dando es sudar por amor de Dios y a las almas… ¡lo hacemos con abundancia y sin exquisiteces! ¡¡¡Y tan contentas!!!…”.

Estos son algunos fragmentos de las cartas de las otras hermanas:

“¡Dios sea bendito!. La expresión que continuamente me viene a la mente es: “Qué dulce es gastar la vida por Cristo”. Cada día experimento más la fuerza de esta verdad, no porque el sentimiento así lo saboree, es más bien que Dios ha impreso en mi alma esta certeza con la fuerza que da el sentirse amada por Él. ¡Vida por vida! es el grito del corazón cuando contemplamos el gran amor que Dios nos tiene al verle en la cruz… ¡Cuantísimo os quiere el Señor!”.
Hna. Estela.

“¡Las Siervas del Hogar de la Madre en Ecuador! Aquí hay gente muy buena, nos tratan fenomenal. ¡Rezad para que nos pongamos en manos de Dios y vayamos a donde Él quiera… porque la Sierva no se pertenece a sí misma sino a Jesucristo y a los demás. Ojalá que lo vivamos así, nosotras aquí con nuestra misión y vosotras allí con la vuestra. ¿Sabéis una cosa? que yo no me siento lejos de vosotros…”
Hna. Rosa María.

“Estamos muy contentas porque el Señor nos quiere mucho y el campo de apostolado que se nos abre es inmenso. ¡Cuánta sed de Dios tiene esta gente!. ¡Sed muy santos! ¡mucho!, no importa el lugar, lo que importa es la disposición. Y hay que entregarlo todo, toda nuestra nada, y dejarle hacer a Él”.
Hna. Inmaculada.

Estas palabras nos recuerdan un poco, guardando las distancias, a aquellas palabras que hace ya mucho tiempo escribió San Francisco Javier desde su misión haciendo un llamamiento a la generosidad de los jóvenes:
“Así como van estudiando en letras, si estudiasen en la cuenta de que Dios, nuestro Señor, les demandara de ellas, y del talento que les tiene dado, muchos de ellos se moverían, tomando medios y ejercicios espirituales para conocer y sentir dentro de sus ánimas la voluntad divina, conformándose más con ella que con sus propias afecciones, diciendo: Aquí estoy, Señor, ¿qué debo hacer? Envíame a donde quieras”.

Eso es lo que ha hecho el Señor con las Siervas del Hogar de la Madre, las ha enviado donde Él quería que fuesen. Nunca hubiésemos pensado que podríamos ir a Ecuador pero la realidad es ésta. ¿Qué nos tiene deparado Dios allí? Sólo Él lo sabe, a nosotras nos queda ponernos a su disposición e ir a donde Él quiere ir teniendo muy claro ante todo, que nos ha llamado para estar con Él, y toda la labor que podamos hacer brota de esta llamada.

Por. Hna. Ana María Cabezuelo, S.H.M.

© Revista HM º112 - Mayo/Junio 2003

Hermana Clare

Hermana Clare

La Hna. Clare estaba madura para el Cielo

Infocatólica es uno de los diarios digitales de información y opinión socio-religiosa más visitados en lengua española. El pasado 22 de...

Buscar

Redes sociales

Elegir idioma

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo